La industria maquiladora, Tijuana y la frontera norte


 
Cartaz Sábado, 31 Marzo, 2018 12:00 PM

A raíz de la Segunda Guerra Mundial, la economía de los Estados Unidos se volvió una economía de guerra, es decir, se concentró en la fabricación de uniformes y artículos para defenderse de Japón y los países del eje. Su economía se industrializó y abandonó el campo; por lo que al poco tiempo se percataron y pactaron con México, el “programa bracero” (necesitaban brazos), mismo que consistía en permitir que un buen número de mexicanos trabajara temporalmente en fábricas, puertos, comercios diversos, sobre todo, en las labores del campo norteamericano. La agricultura no podía estar sin atenderse y voltearon sus ojos a nuestro país. La idea le funcionó a los dos países.

Concluida la guerra mundial, los americanos triunfantes se convirtieron en la policía del mundo y al poco tiempo iniciaron otra, esta vez con Corea. Cuando los güeros quisieron terminar el citado programa bracero, México le dijo que no podían terminarlo de manera unilateral, que eran muchos paisanos los que habían estado ya muchos años en aquel país y debían idear alguno otro. En 1964, el programa bracero cesó y ambos países acordaron implementar el programa Maquila, el que tenía por objeto darle incentivos a las empresas extranjeras para que se instalaran en México, con la idea de otorgarle empleo a los miles de paisanos repatriados. Muchos de los cuales se asentaron en las ciudades a lo largo de la franja fronteriza. Así, de repente, Tijuana duplicó su población y se convirtió en un foco industrial y, por tanto, importador y exportador líder de la frontera México-Estados Unidos, mucho ayudó el excelente clima que tenemos y sobre todo, la ubicación geográfica, con vecinos de California.

El gobierno mexicano invirtió en universidades técnicas en la frontera, de modo que pudieran capacitar a los ingenieros y empleados de la industria maquiladora. De esta manera nace el Instituto Tecnológico de Tijuana y la Universidad Autónoma de Baja California; en las escuelas secundarias técnicas se impartían clases de carpintería, mecánica y electrónica, corte y confección. A la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas se le incluyeron ciertas materias técnicas. Pero también nacieron instituciones educativas privadas como CETYS, el CUT y muchas otras más.

Empresarios con visión crean los primeros parques industriales, recordemos que en una parte del ejido Chilpancingo se fundó la Ciudad Industrial Nueva Tijuana, lugar donde se asienta un buen número de empresas maquiladoras.

Se puede afirmar que desde entonces, la industria maquiladora es uno de los principales apoyos de la economía de Tijuana. En los 80 tuvo su mayor auge al superar a la industria turística en la creación de empleos. Desde entonces se le conoce también como la “Dollar zone”, porque su economía está dolarizada.

Hay datos que conviene que los tijuanenses tengamos en mente, como por ejemplo que aquí en Tijuana se ensambla la mayoría de televisiones que se comercializan en el mundo; se elabora el 80% de los componentes de los marcapasos del planeta; se fabrica el 80% de los termómetros digitales del mercado global; somos la cuna de la industria médica mundial; la industria aeroespacial abastece de productos a las principales líneas áreas del mundo; se fabrica el mayor número de cajas de tráiler en el globo terráqueo; entre muchas otros productos y artículos.

No se puede pensar en Tijuana sin tener a la industria maquiladora como un referente.  También por ello, varios tijuanenses han sido presidentes a nivel nacional del máximo organismo de esta industria.

 

Álvaro Montaño Rubio

Autor del libro “Welcome to Tijuana”

Tijuana, B.C.

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