La familia de la víctima acusó a la FGE de mantener detenida la investigación, a pesar de contar con todas las pruebas necesarias para avanzar en el caso
Para los obispos mexicanos, “el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, que abiertamente desafió el estado violentad, y se atrevió a levantar la voz y enfrentar la falta de derecho en sus tierras, comercios y otros espacios”. Expresan: “La entrega silenciosa y valiente de estas personas es un signo vivo de la presencia de Cristo en medio de su pueblo, recordándonos que la luz nunca se extingue frente a la oscuridad”.
Hay hombres que pasan como ráfagas. Y hay otros —raros, incómodos, necesarios— que se quedan como grietas en el muro del poder. Felipe Daniel Ruanova Zárate fue de estos últimos. Nacido en la Ciudad de México en 1945, pero forjado en la frontera: Ensenada, El Sauzal, Mexicali, Tijuana; donde el polvo y la dignidad se mezclan en cada esquina.
La noticia del asesinato de Carlos Alberto Manzo Rodríguez, otrora alcalde de Uruapan, Michoacán, ha sacudido a la nación entera, reavivando una herida que la sociedad mexicana lleva consigo.
La impartición de justicia con perspectiva de género en Hidalgo, prometida por la Magistrada Presidenta del Poder Judicial del Estado de Hidalgo (PJEH), Rebeca Aladro Echeverría, se queda en letra muerta e incluso pisoteada por una juzgadora con antecedentes polémicos.
Cuatro robos valuados en $45,000.00 no es cualquier cosa. Favorecen a los presuntos ladrones, pues nunca fueron citados, aun y cuando les hice el trabajo a los dizque investigadores. Les proporcioné toda clase de datos de los seis pandilleros, el vehículo que usaron para robarme en cuatro ocasiones.
Huracanes, lluvias tropicales, tornados y pequeños ciclones hacen de las suyas en el país; la infraestructura pobre, la construcción de casas sin inspección de protección civil, en zonas no aptas para vivir, hacen la diferencia.