Don Manuel Pérez Gil González, primer obispo de Mexicali (1966-84), siendo secretario de la CEM, en la toma de posesión 1988 del presidente Carlos Salinas, invitados, expresó a los comunicadores que “Los obispos no venimos a legitimar ningún gobierno, un gobierno se legitima por su obras”.
En estos días, vía YouTube, don Juan Sandoval Íñiguez, Cardenal Emérito de Guadalajara, abiertamente en 2024 como lo hiciera en 1938 don Abelardo L. Rodríguez en sus Notas de mi viaje a Rusia, como iluminado por Alexander Solyenitzyn, Nobel de Literatura 1970, advierte del peligro del comunismo para México.
Evocando a Gabriel García Márquez, Manuel Buendía, Julio Scherer. Don Jesús Blancornelas: vigilado, despojado, perseguido, revelaba que le quitaron y perdió todo, pero nunca la FE con mayúsculas, ni la fe con minúsculas.
Seguridad es el tema dos, de siete. Y los obispos expresan que “sabemos que la construcción de paz requiere…de todos los órdenes de gobierno, sociedad civil, comunidades locales, el sector privado, medios de comunicación, universidades, iglesias, así como fuerzas de paz cuando esto sea necesario”.
Vamos evolucionando en la democracia. En Baja California desde 1989 ha gobernado prácticamente el Partido Acción Nacional; en la Ciudad de México, el Partido de la Revolución Democrática y Morena. Aunque en 2021 la oposición PRI-PAN-PRD ganó 10 de 16 alcaldías de la hoy Ciudad de México.
Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, en Sobre la Unidad de las Naciones expone que la teocracia griega fue desenmascarada por Sócrates al testificar con su vida que la polis y los políticos manipulaban el cratos (gobierno), con las deidades, como los egipcios, aztecas, y mayas.
Motivando a votar el domingo 2 de junio, los obispos de Celaya, Irapuato, León y Querétaro refieren cuatro principios propuestos por el Papa Francisco a los cristianos católicos para que se responsabilicen -no sólo votando- en la transformación de sus comunidades.
Religiosos y sacerdotes son los padres de muchas naciones oprimidas históricamente: Hidalgo, Morelos, Matamoros, en el México de 1800. En Sudáfrica: el obispo anglicano Desmond Tutu, y Nelson Mandela, nobeles de La Paz. Acá en Estados Unidos, el pastor bautista Martin Luther King, Jr.
Es célebre la anécdota de un poderoso que, viendo a la Madre Teresa de Calcuta limpiar y besar las heridas de un enfermo pobre, el fulano le dijo a la religiosa: “Yo no haría eso ni por un millón de dólares”. “Tampoco yo ni por dos... Yo lo hago por amor a Cristo en la persona del necesitado”, le respondió.