Aunque el Estado no ha reconocido el cobro de piso a pescadores, una operación estratégica del Gobierno Federal se ha dedicado a romper estructuras del crimen organizado que controla la pesca en comunidades de la zona norte
De septiembre a febrero se abren permisos para aprovechamiento de este producto marino; aunque hubo una derrama económica satisfactoria, vigilan efectos del calentamiento global
El consumo local y la exportación de langosta a países asiáticos, son de las actividades económicas más importantes en la región, pero también se han convertido en una labor criminal sin solución en Baja California.
Hasta hace unas semanas, el control que el narcotráfico tenía en la pesca era un secreto a voces, apenas conocido entre pescadores y los habitantes de Comondú, pero para el Gobierno de Baja California Sur, esto no era un tema a discutir, mucho menos a investigar.
Durante un recorrido de vigilancia elementos de la Secretaría de Marina a través de la Segunda Región Naval, en coordinación con Oficiales Federales de Pesca de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), aseguraron y retuvieron de manera precautoria 51 trampas artesanales para captura ilegal de langosta roja y una red de pesca ilegal, en inmediaciones de Rincón de Ballenas, en la bahía de Ensenada.