Las denuncias públicas hechas por los trabajadores de la medicina -a pesar de temer por sus trabajos-, acompañando los reclamos de los derechohabientes, por la falta de medicinas, de doctores, enfermeras y el no mantenimiento de los equipos médicos, de energía eléctrica, o elevadores, que permanecen descompuestos durante meses o años, han sido constantes; prácticamente permanentes.
La falta de inversión en materia de energía eléctrica en el país está sumiendo a las ciudades en una oscuridad enfermiza. Se va la luz y los hospitales sufren apagones en sus máquinas; las familias ven cómo los alimentos que guardaban en refrigeradores y congeladores se van echando a perder...
Ante la necesidad del desarrollo infraestructural de la ciudad, diversos funcionarios señalaron la importancia de realizarlo en equipo durante el foro “La ciudad que queremos”.