* Nace el 7 de abril de 1506 en Navarra, España
* Muere el 3 de diciembre de 1552 en Shangchuan, China
* Patrono de las Misiones
“Apiádate, Señor, de mis pecados y de mis faltas”, repetía en su agonía en la isla china de Shangchuan, frente a Cantón. Cayó enfermo el 21 de noviembre de 1552, con el sueño a la vista. Antes de morir a sus 46 de edad, Francisco, el navarro, que a sus 19 años se despidió para no volver a ver a su madre y hermanos, enfermó y fue tratado en La Santa Cruz, mediana embarcación; se agravó y fue llevado a tierra a una casita ventilada de paja, donde lo desangraron dos veces para que se recuperara de la fiebre que lo consumía.
“A ti, Señor, me acojo; no quede yo defraudado”, fueron sus últimas palabras en latín: “In te, Domine, speravi; non confundar in aeternum”. De niño falleció su padre en el país vasco; protegido por sus hermanos y mamá, Francisco, del castillo rico y poderoso de los Xavierre, en lengua vasca Exabier, es decir los de la “casa nueva” (Exa=casa; y Berri= nueva), de donde vino a derivarse en Xabier, Xavier o Javier. No sólo apellido, sino nombre propio. Francisco Xavier morirá el 3 de diciembre de 1552, su fiesta propiamente, pues los santos son canonizados el día de su muerte.

Sus padres, don Juan de Jasso y doña María de Azpilcueta, procrearon cinco hijos; el menor fue Francisco, nacido un 7 de abril de 1506. Sus hermanos fueron Magdalena, Anna, Miguel y Juan; el más chico el santo.
Con motivo de los 500 años del nacimiento de San Francisco Xavier, fue publicada una gran novela histórica del jesuita Pedro José Lammet. Y reeditada XAVIER, del padre Pablo López de Lara, de la Compañía de Jesús, mexicano profesor del Seminario de Montezuma, Nuevo México, y que entre otros sacerdotes infamó y entusiasmó al inolvidable padre Pedro Pérez Aguilar, guanajuatense de Salvatierra, que fue alumno en Ensenada del primer seminario bajacaliforniano en 1940, y en varias ocasiones párroco en Puerto Peñasco, Sonoyta, Mexicali, San Luis Río Colorado, y ambos valles. Entusiasta impulsor de la historia misional de Sonora y Baja California, en especial su amor a la patrona de las Californias: Nuestra Señora de Loreto.

“Virgen Madre, acuérdate de mí”, repetía agonizante el 1 y 2 de diciembre, en una isla solitaria, Shangchuan, frente a Cantón. Nosotros en el Noroeste estamos acostumbrados a la comida china cantonesa, una de las mejores en la tierra, y también a la devoción a San Francisco Xavier, en Sonora en octubre, y como debe ser, en diciembre en Baja California Sur, Norte y en Arizona. Habría esperanza de que el más grande santuario del Noroeste de México “corrigiera lo incorregible”, un santo jesuita vestido de franciscano, el cordonazo de San Francisco… Que los jesuitas no son los Ropa Negra. Sí, lo son, como San Francisco Xavier, que ingresó a la Compañía de Jesús a sus 20 años, un 15 de agosto de 1535, pronunciando sus votos religiosos con su eterno amigo y fundador: San Ignacio de Loyola. De aquí el nombre de Río San Ignacio, que corre por la misión ignaciana y por Magdalena de Kino, otra de las misiones y santuario de San Francisco.
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Cuando el primer Papa argentino, Jorge Mario Bergoglio, escogió el nombre de Francisco, no fue por Xavier el jesuita, siendo el primer Papa también de la Compañía de Jesús; en un acto sorprendente, como ir a venerar a San Francisco Xavier el jesuita, el día de San Francisco de Asís, que es el 4 de octubre, el primer pontífice jesuita tomo el nombre del franciscano, patrono de Italia y de su Roma, la diócesis del Papa en turno. En San Javier, Baja California Sur, arriba de Loreto, ahí, como en San Xavier del Bac, misión kiniana, ahí sí se celebra a Xavier el 3 de diciembre.

Un santo muy amado por el padre Kino es San Francisco de Asís, su paisano de Italia, aunque milagrosamente fue sanado de una enfermedad (y desahuciado en el Tirol -Trento) en su adolescencia (1667), y encomendándose a San Francisco Xavier, le prometió y le cumplió ingresar a la Compañía de Jesús o jesuitas, y dedicar su vida a las misiones en India, China o Nueva España. La “suerte”, escrita en un papelito, nos dio el regalo de tenerlo entre nosotros, primero en Sudcalifornia en abril de 1683; con los Seris en 1685; y desde 1687 en la Pimería Alta, que abarca hasta Yuma y la parte baja del Río Colorado. Sin olvidar Sonoyta, Caborca, Atil, Pitiquito, Magdalena, Cucurpe, Cocóspera, Tumacacori, Tucson, San Ignacio, San Dionisio (Yuma) e infinidad de misiones y rancherías.
Eusebio Chini, Eusebio Kino, al ser sanado milagrosamente por el jesuita navarro Xavier, agregaría a su nombre Eusebio Francisco, razón por la que, en todos los rincones de Baja California Norte y Sur, Arizona y en Sonora, la devoción a San Francisco Xavier es imparable en la región y en torno a Magdalena de Kino, para ir a levantar y venerar a Francisco Xavier.

En el mausoleo en su honor en Magdalena, inaugurado en 2011 por el tricentenario luctuoso de Kino (15 de marzo de 1711), entre las reliquias o tesoros más importantes frente a la estatua del santo acostado, una custodia resguarda un hueso original de Francisco Xavier. A la vista de los visitantes todo el año. Reliquia de primer grado, de quien murió en una isla de China, frente a Cantón. Consumido por su celo apostólico misionero, como uno de sus mejores imitadores, el aliviado joven Eusebio Francisco murió después de la misa de dedicación de la capillita a su patrono Xavier.

La mayoría de las misiones del padre Eusebio Francisco se encuentran en el territorio diocesano de Nogales, Sonora; y la diócesis de Tucson. José Luis Cerra Luna, consagrado obispo en 2025, ha tomado como lema episcopal Favores Celestiales, nombre de la Crónica de la Pimería Alta. En estos días de 2026, el señor obispo, de visita con el Papa León XIV, se dio la oportunidad de visitar a los Chini, descendientes de Kino (Chini), y les han presentado para traducir y publicar en italiano y español Favores Celestiales, sólo que con imágenes y aparato crítico bibliográfico, trabajo de Carlos Lazcano Sahagún, geólogo y espeleólogo ensenadense, en lo que será una edición nueva de una de las principales obras del padre Kino. Y en las que destaca la espiritualidad ignaciana de San Francisco Xavier.
Germán Orozco Mora reside en Mexicali, B.C.





