La Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Salud (SS) mantienen abiertas investigaciones sobre el fallecimiento de recién nacidos infectados por agentes patógenos en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Centro Médico Nacional de Occidente (CMO) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Guadalajara.
Las denuncias formalizadas ante la representación social federal por las familias afectadas señalan fallas en los controles de higiene e inobservancia de los protocolos de aislamiento en el área hospitalaria.
El expediente integrado en la delegación Jalisco de la fiscalía federal documenta los casos de los menores Anthony, José Nayib y Elián Mael Paredes Guillén, quienes murieron entre el 7 de julio y el 30 de agosto de 2026.
Los informes médicos confirman que los bebés contrajeron las bacterias Klebsiella pneumoniae y Candida albicans durante su estancia en la unidad neonatal.
Los testimonios vertidos en la denuncia precisan que en la sala permanecían alrededor de 12 niños y que los pacientes contagiados no fueron separados del resto, situación que facilitó la propagación de los gérmenes.
Los padres promovieron recursos administrativos ante la institución desde el 10 de agosto e interpusieron la denuncia penal ante la autoridad federal.
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Los promoventes estiman que la cifra de víctimas en el hospital podría elevarse a 12 recién nacidos debido a casos adicionales ocurridos en circunstancias similares.
Ante el brote epidemiológico, el personal del centro médico activó procedimientos de desinfección, toma de cultivos y reforzamiento de higiene.
Paralelamente, las autoridades sanitarias enviaron un equipo de especialistas a la capital jalisciense para revisar la bitácora clínica y determinar el origen de las infecciones en el área materno infantil, mientras las dependencias oficiales han omitido precisar la cifra exacta de fallecimientos registrados.
El hecho en Guadalajara ocurrió a pocos días de que el Seguro Social iniciara una revisión clínica en el Hospital General de Zona Número Uno de Durango por la muerte de cinco recién nacidos atendidos en su unidad neonatal entre el 15 y el 19 de septiembre de 2026.
En ese centro hospitalario, las familias exigieron el esclarecimiento de las causas y denunciaron la falta de estudios clínicos y necropsias a los cuerpos de los menores.
La vigilancia sanitaria identificó en Durango la presencia de una bacteria sensible a los antibióticos e implementó medidas de contención como el aislamiento de casos, la restricción de ingresos y la desinfección de salas.
Las autoridades contemplan como línea de investigación una falla en los protocolos de higiene del personal.
Las fallas en los controles sanitarios del Centro Médico de Occidente en Jalisco cuentan con antecedentes en la misma sede hospitalaria.
Entre el 3 y el 14 de abril de 1995, cuatro menores de edad fallecieron tras ser intervenidos en el Quirófano Número Dos del Hospital de Pediatría por el mismo anestesiólogo. Otras dos pacientes lograron sobrevivir a esa tragedia.
Las investigaciones determinaron que los decesos de 1995 se debieron a un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y falla orgánica múltiple provocados por la contaminación del aire medicinal en los ductos administrados con la anestesia.
En agosto de ese año, la fiscalía estatal declinó competencia a la entonces Procuraduría General de la República (PGR), instancia que archivó el expediente sin deslindar responsabilidades, al igual que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
En el caso actual de Guadalajara, los padres de los bebés fallecidos exigen a la fiscalía federal la determinación de responsabilidades penales y administrativas





