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lunes, octubre 12, 2026
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Día de la no violencia: educar para la paz

“No hay camino hacia la paz; la paz es el camino”

Mahatma Gandhi.

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Cada 2 de octubre se conmemora el Día Internacional de la “No Violencia”, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi. Además de recordar su legado y la resistencia no violenta como una forma de impulsar transformaciones sociales y políticas, la fecha nos propone una reflexión para preguntarnos, cómo respondemos a nuestras diferencias y qué hacemos, individual y colectivamente, para evitar que los conflictos que forman parte de la vida terminen convirtiéndose en violencia.

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Porque vivir en paz no significa vivir sin diferencias. Allí donde conviven personas existirán distintas formas de pensar, intereses, necesidades, valores y maneras de comprender el mundo. El conflicto, por tanto, es inherente a las relaciones humanas. Pretender eliminarlo sería imposible, lo verdaderamente importante es aprender qué hacer con él.

Esta distinción es fundamental. El conflicto no es, por sí mismo, violencia. Puede provocar desacuerdos, incomodidad o tensión, pero también puede abrir espacios para escucharnos, cuestionar nuestras propias certezas, comprender otras realidades y transformar nuestras relaciones. Su desenlace depende, en buena medida, de la forma en que decidamos afrontarlo. Por eso, una sociedad sin conflictos no necesariamente sería una sociedad más pacífica; la verdadera aspiración debe ser una sociedad capaz de resolverlos sin recurrir a la violencia.

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Sin embargo, aprender a hacerlo no ocurre espontáneamente. Educar para la paz significa enseñar a convivir. Supone desarrollar la capacidad de escuchar, reconocer y respetar a otras personas, especialmente cuando existen diferencias. Implica aprender que el diálogo no exige pensar de la misma manera y que respetar al otro tampoco significa renunciar a nuestras convicciones.

Desde esta perspectiva, la educación deja de ser exclusivamente transmisión de conocimientos y se convierte también en formación para la vida en común. Esta concepción encuentra fundamento en la Recomendación sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo Sostenible de la UNESCO. Su planteamiento parte de una idea poderosa: la educación, dentro y fuera de las escuelas, contribuye a configurar nuestra manera de entender el mundo y de relacionarnos con los demás. Por ello, frente a desafíos como la discriminación, las desigualdades, la incitación al odio, la violencia y los conflictos, educar puede convertirse en una herramienta de prevención y transformación.

Entendida así, la paz es mucho más que la ausencia de violencia. Es un proceso cotidiano, positivo y participativo que se construye cuando reconocemos la dignidad humana, elegimos el diálogo frente a la confrontación destructiva y aprendemos a cuidar de quienes nos rodean y de la comunidad de la que formamos parte.

El Día Internacional de la No Violencia es, por ello, una invitación a revisar la manera en que convivimos y resolvemos nuestras diferencias. La paz no se construye únicamente cuando cesa la violencia; comienza mucho antes, cuando aprendemos a evitar que el conflicto llegue a convertirse en ella.

 

Melba Adriana Olvera fue presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Baja California.

Correo: [email protected]

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