La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció, el 26 de octubre de 2026, que México y Estados Unidos aún no alcanzan un acuerdo comercial para reducir los aranceles al acero, al aluminio y a los automóviles, aunque afirmó que las negociaciones se encuentran avanzadas. Lo declaró durante su conferencia de prensa matutina, en la Ciudad de México.
“Estamos todavía trabajando. Aún no llegamos a un acuerdo, estamos muy cerca pero aún no llegamos al acuerdo”, señaló la mandataria nacional, quien agregó que Marcelo Luis Ebrard Casaubón, titular de la Secretaría de Economía (SE), mantiene contacto con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y con el Departamento de Comercio de ese país.
Las conversaciones buscan modificar los gravámenes establecidos por la Administración encabezada por Donald John Trump, entre ellos las tarifas de 50 por ciento al acero y al aluminio y de 25 por ciento a determinados automóviles, sujetas a excepciones y reglas específicas. El Gobierno de México también ha planteado evitar la imposición de nuevos aranceles y obtener condiciones más favorables para sus exportaciones, en paralelo con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El 23 de octubre de 2026, Trump afirmó que su Gobierno estaba próximo a concretar un pacto comercial con México, aunque advirtió que sólo aceptaría un entendimiento que beneficiara a su país. Ese mismo día sostuvo que Canadá trabaja para alcanzar un acuerdo con Washington y que su Administración tiene una posición favorable en las negociaciones con ambos socios comerciales.
También el día 23 del mismo mes y año, Ebrard Casaubón informó desde Washington que continuaban las conversaciones para reducir los aranceles que afectan a las industrias automotriz, siderúrgica y del aluminio. En un mensaje difundido por la SE, el funcionario explicó que había acudido a la capital estadounidense a petición de las autoridades de ese país para avanzar en los temas pendientes.
El 21 de octubre de 2026, Sheinbaum Pardo ya había señalado que las negociaciones registraban avances, aunque reconoció que persistían asuntos por resolver en los sectores automotriz y de metales.
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En la misma conferencia, la titular del Poder Ejecutivo Federal descartó negociar un tratado de libre comercio con Brasil, al advertir que una apertura comercial completa podría perjudicar a productores agrícolas y a empresas mexicanas. “Difícilmente se puede hablar de un tratado comercial con Brasil. Son acuerdos complementarios, porque lo que no queremos, pues es afectar ni la producción agrícola en México ni empresas que hay en México”, explicó.
La presidenta de la República sostuvo que ambas economías compiten en distintos sectores, por lo que consideró preferible impulsar acuerdos que permitan intercambiar productos que uno de los dos países no fabrica o produce en cantidades insuficientes. Añadió que México está interesado en conocer los esquemas de innovación tecnológica desarrollados en Brasil y en fortalecer la cooperación entre empresas de ambos países.
En materia energética, recordó que Petróleos Mexicanos (PEMEX) y Petrobras firmaron una carta de entendimiento y expresó su expectativa de que ese mecanismo avance tras el triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva.





