“Nos guste o no, la política es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos: la política es cosa de todos”.
– Javier Cercas, El Periódico de la Democracia.
“Sólo Dios me quitará la vida” (Blancornelas).- Admirable libro de Javier Cercas sobre El País, el periódico de la democracia. A Cercas le ocurrió como a Sergio Haro Cordero, que fuera editor del Semanario ZETA en Mexicali: lo buscaron para un documental sobre la vida del periodista Benjamín Flores González, y al descubrir la entrega y trabajo de Haro y compañeros, todo quedaría en Reportero, cortometraje internacional.
Una llamada del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa despertó del sueño a Javier Cercas, y de humilde colaborador de El País ya estaba comiendo con el presidente Macron de Francia, que leía sus libros. Y en una especie de Confesiones, Cercas descubre la importancia para los periodistas de involucrarse en la política del bien común, salvando las tentaciones de caer en el periodismo militante, a la manera de don Julio Scherer García, fundador de Proceso, y a quien sin comprensión se le acusa de “anti” en todo, y servir en realidad a través del buen periodismo a la construcción de la democracia.
¿Podría entenderse la democracia mexicana sin Proceso, Reforma, ZETA, El Imparcial de Sonora, El Diario de Chihuahua, Dictamen de Veracruz, El Universal, La Jornada, Los Soles, El Diario de Yucatán, El Siglo de Torreón y más?
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“Los políticos trabajan para lo factible entre pugnas subterráneas; los periodistas trabajan para lo deseable hundidos en la realidad. Entre ellos el matrimonio es imposible, pero inevitable el amasiato” (Julio Scherer).- A través de Javier Cercas, renace el entusiasmo por leer a un periodista vuelto literato y pensador, formado en las rotativas de El Imparcial de Madrid, el admirable José Ortega y Gasset. Su hijo -refiere Cercas- es uno de los pilares de Alianza Editorial, y del fenómeno periodístico: El País. Lo que recuerda a Germán Dehesa ofreciendo El Reforma en las calles de la Ciudad de México, ante la negativa de los voceadores “autorizados”. Por un tiempo lo bloquearon, luego ya lo venden. A veces desaparecen ediciones completas, como en el caso de ZETA y otros, cuando algún reportaje incomoda a algún gobernante en turno. A pesar de todo lo digital, la gente sigue buscando las ediciones impresas. Por algo Blancornelas expresaba que “Lo que no se imprime, no existe”.
“Puedo asegurar que yo he tratado a alcaldes de pueblos de 500 habitantes más soberbios que Macron”. (Javier Cercas).- Del periodismo se pasó a las Ciencias de la Comunicación, con una infinidad de áreas de servicios. Y no es lo mismo McLuhan que Kapuściński, los Lumière o los Mattelart. Se complementan digamos. Lo básico, lo esencial, es el testimonio y ejemplo de los grandes periodistas y comunicadores, unos medios están construidos sobre la arena, y otros sobre la piedra. Lo importante lo sabe la gente, el pueblo, aunque uno se quiera engañar y engañar a los demás, a la comunidad.

“Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias” (Ryszard Kapuściński).- Y convertirse, inmediatamente, desde el primer momento, en parte de su destino.
Julio Scherer Ibarra nunca le pudo hacer entender a López Obrador la diferencia entre periodismo militante, Regeneración, o el Granma de Cuba, o el Pravda (La Verdad) de Rusia, que son una especie de La Atalaya, que publica millones de ejemplares con la misma portada, sea la edición rusa-ucraniana, o la china, o la que se distribuye en el Burrión, Sinaloa. En junio de 2026, se editaron ocho millones de ejemplares de Regeneración, órgano de la 4T, fundado por Jesús Ramírez Cuevas, de quien refiere Julio Scherer I. fue el enlace de personajes del crimen organizado y huachicoleros como los Carmona, a quienes presentó en Palacio Nacional a AMLO.
“Cuando escribe, un escritor sólo puede decir la verdad o lo que entiende que es la verdad; de lo contrario, deja de ser escritor, se prostituye y se degrada, se busca la ruina como escritor” (Javier Cercas).
Germán Orozco reside en Mexicali, B.C.





