El embajador estadounidense Ronald Johnson urgió en México a rastrear las finanzas del narcotráfico. La UIF reportó la inmovilización de 24,622 cuentas vinculadas a la delincuencia organizada entre 2024 y 2026
Ante los crecientes retos de seguridad y criminalidad transnacional que afectan a la región norteamericana, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, hizo un llamado urgente a las autoridades mexicanas para intensificar el rastreo de los recursos financieros del narcotráfico.
Durante su participación en el Foro Internacional de Delitos Financieros CI-First —organizado en la Ciudad de México por la división de investigación criminal del Servicio de Impuestos Internos (IRS-CI) estadounidense—, el diplomático sostuvo que la congelación de capitales ilícitos representa el golpe más contundente para desestabilizar a estas estructuras criminales, señalando que esta labor conjunta constituye una prioridad fundamental en la agenda bilateral de los gobiernos encabezados por el presidente Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum.
El funcionario estadounidense enfatizó que golpear el aparato financiero resulta mucho más efectivo que concentrar los esfuerzos gubernamentales únicamente en el decomiso de narcóticos o la incautación de armamento.
Mientras los grupos delictivos tienen la capacidad logística y económica de reponer ambos insumos con relativa rapidez en el mercado negro, la pérdida masiva de liquidez paraliza por completo sus redes de distribución, pago de nóminas criminales y operaciones de corrupción.
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Ante un auditorio integrado por altos ejecutivos y representantes de cuarenta instituciones bancarias que operan en el país, Johnson puntualizó que cortar los flujos monetarios afecta directamente el núcleo vital de las organizaciones delictivas:
“Si les quitamos las drogas, pueden intentar reemplazarlas; si les quitamos las armas, pueden intentar comprar más, pero cuando les quitamos el dinero que hace posible todo lo demás, les pegamos en el mismo corazón de sus redes criminales”.
El diplomático profundizó en cómo la ruta del dinero funciona como el hilo conductor de toda actividad ilícita, permitiendo no solo la adquisición de sustancias y pertrechos militares, sino también el mantenimiento de redes de halconeo, sicariato y sobornos institucionales.
Al respecto, advirtió que seguir el rastro monetario compromete de manera definitiva a cualquier colaborador o testaferro involucrado:
“Seguimos el dinero y quienes lo tocan quedan manchados y no tendrán dónde esconderse”.
Asimismo, añadió que la corrupción sistémica “aleja las inversiones, lastima a los ciudadanos y genera inseguridad”, por lo que urge erradicarla mediante el debilitamiento económico de las mafias.
LA COOPERACIÓN TRANSFRONTERIZA Y LA EVOLUCIÓN DE LAS INDAGATORIAS
La dinámica de la seguridad bilateral ha experimentado una transformación profunda al dejar atrás los esquemas de investigación aislados e independientes que caracterizaron décadas pasadas.
El embajador recalcó que ningún país cuenta con las capacidades operativas para contener por sí solo a redes criminales de alcance global, las cuales operan impunemente a través de las fronteras bajo la falsa premisa de que el trasvase de jurisdicciones y los sofisticados mecanismos de lavado de dinero les ofrecían una protección absoluta.
Sin embargo, el fortalecimiento de la coordinación institucional entre Washington y la administración de la Ciudad de México ha comenzado a demoler estas barreras legales y operativas.
Como muestra de este nuevo entendimiento estratégico, Johnson detalló los avances tangibles alcanzados mediante el intercambio de inteligencia y operativos conjuntos.
Entre los logros recientes destacan la intercepción de más de 50,000 armas de fuego destinadas a abastecer a los cárteles, la ejecución de operativos navales y marítimos en los litorales mexicanos que permitieron el aseguramiento de más de 80 toneladas de narcóticos, y la entrega recíproca de fugitivos internacionales reclamados por la justicia estadounidense por delitos graves como narcotráfico, secuestro y tráfico de armas —incluyendo la extradición de diez presuntos criminales concretada apenas la semana previa al foro—.
LA EVOLUCIÓN OPERATIVA DE LA UNIDAD DE INTELIGENCIA FINANCIERA
Por su parte, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), encabezada por Omar Reyes Colmenares, ha rediseñado su paradigma operativo institucional para alinearse con estas exigencias de inteligencia moderna.
La dependencia dejó atrás la simple ejecución de bloqueos bancarios aislados y de reacción inmediata para transitar hacia un modelo de mapeo integral de estructuras económicas criminales complejas.
Con el uso de herramientas analíticas basadas en 240 variables de riesgo, la UIF logró inmovilizar de manera sistemática entre 2024 y 2026 un total de 24,622 cuentas vinculadas a la criminalidad organizada —equivalentes a aproximadamente 8,670 millones de pesos—, de las cuales casi ocho mil cuentas pertenecían de forma directa a las organizaciones delictivas con mayor presencia y peligrosidad en el territorio nacional.
Para garantizar que estas acciones administrativas tengan un impacto real en la procuración de justicia, Reyes Colmenares subrayó que cada medida restrictiva y cada inclusión en la Lista de Personas Bloqueadas se acompaña de una denuncia formal ante la Fiscalía General de la República (FGR), transformando la contabilidad ilícitamente obtenida en evidencia sólida dentro de las carpetas de investigación judicial.
Esta labor se complementa con la participación activa de aduanas, órganos de fiscalización fiscal y redes internacionales como el Grupo Egmont, consolidando un frente común bajo un estricto respeto a la soberanía nacional y al marco jurídico del Estado mexicano.





