Hay dos momentos felices cuando se escribe un libro: el momento en el que se termina y el momento en el que el editor te entrega el primer ejemplar impreso. La sensación de paternidad de las ideas escritas, ver plasmadas las ideas platicadas y las divertidas sesiones de redacción y estructura de ideas, que en algún momento estuvieron sólo en pensamiento.
Es impresionante cómo se van plasmando las ideas en papel, cómo se van desarrollando los pensamientos, van creciendo desde estar en el cerebro (antes hubiera dicho estar en el tintero), y luego cómo poco a poco vamos puliendo las ideas, discutiéndolas, revisándolas, y después, cuando son leídas y empiezan a impactar a otra gente, empiezan a profundizar y marcar surcos.
Hay libros como La Biblia, que han marcado el giro de la humanidad, o El Capital de Carlos Marx que causó tanta conmoción, junto a Mein Kampf de Hitler; algunos difundiendo las más horrendas teorías y otras mostrando los avances y pensamientos de los hombres de vanguardia. Un libro logra trasladar las ideas de un personaje a gente lejana, ya que se traduce en diferentes idiomas, se discute y se explica, las ideas se envían lejos, al final se logra difundir.
Con la Inteligencia Artificial, el lograr penetrar en una biblioteca infinita, tenerla al alcance de la mano y evitar las largas visitas a las bibliotecas y ahorrarnos tiempo, escribir (porque el papel todo lo aguanta) desde el erotismo hasta la maldad y la perversión, así como los más nobles pensamientos del hombre, el idioma se va transformando, permeando para bien del escritor y del lector.
Los países que más producen libros son Reino Unido: lidera la producción mundial de libros per cápita con aproximadamente dos mil 710 títulos publicados por millón de habitantes. Le siguen de cerca Islandia, con dos mil 628 obras, y Dinamarca, con dos mil 327. Otras naciones europeas con excelente rendimiento son Finlandia, Luxemburgo y Singapur.
Uno creería que los países europeos leen y escriben más, pero ¡oh sorpresa!, los últimos 10 Premios Nobel de Literatura son:
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* Han Kang (Corea del Sur, 2024): Destacada por “su intensa prosa poética que confronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana”. Obra clave: La vegetariana.
* László Krasznahorkai (Hungría, 2025): Destacado por “su obra visionaria y por reafirmar el poder del arte en medio del terror apocalíptico”. Obra clave: Tango satánico (Sátántangó).
* Annie Ernaux (Francia, 2022): Destacada por “la valentía y agudeza clínica con la que descubre las raíces, los aislamientos y los frenos colectivos de la memoria personal”. Obra clave: Los años.
* Gabriel García Márquez (Colombia, 1982): Destacado por “sus novelas y cuentos, en los que lo fantástico y lo real se combinan en un mundo ricamente compuesto de imaginación”. Obra clave: Cien años de soledad.
* Toni Morrison (Estados Unidos, 1993): Destacada por “sus novelas caracterizadas por una fuerza visionaria y relevancia poética”. Obra clave: Beloved.
* Kazuo Ishiguro (Reino Unido, 2017): Destacado por “sus novelas de gran fuerza emocional, que han descubierto el abismo bajo nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo”. Obra clave: Lo que queda del día.
* Mario Vargas Llosa (Perú, 2010): Destacado por “su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia, rebelión y derrota del individuo”. Obra clave: La fiesta del Chivo.
* Alice Munro (Canadá, 2013): Destacada por “ser la maestra del relato corto contemporáneo”. Obra clave: Mi vida querida.
* Bob Dylan (Estados Unidos, 2016): Destacado por “haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”. Obra clave: Crónicas, Vol. 1.
* José Saramago (Portugal, 1998): Destacado por “sus parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”. Obra clave: Ensayo sobre la ceguera.
Vemos dos Nobeles de Estados Unidos y diversos países, que marcan gloriosamente el símbolo de “países benditos”, sean por sus glorias, independientemente de las glorias individuales y de los premios de literatura nacional y externos.
Quedan en mí los recuerdos maravillosos de los tres mosqueteros, de lo escrito por Julio Verne, por Emilio Salgari.
Loado sea Dios.
José Galicot es empresario radicado en Tijuana, B.C.
Correo: [email protected]





