Tres hermanos señalados por las Mesas de Seguridad en actos violentos contra policías de la FESC piden protección constitucional ante juzgado federal en Mexicali
Humberto Villamán Valenzuela, alias el Toro, y sus fraternos Ricardo y Joel de los mismos apellidos, identificados por las Mesas de Seguridad de Baja California como integrantes de una célula criminal operada por su medio hermano Carlos Alberto Villamán Luna, alias el 6-1 u Obama, promovieron un juicio de amparo ante la justicia federal para evitar ser capturados por autoridades estatales.
La demanda, radicada en el Juzgado Tercero de Distrito en el Estado de Baja California, señala como actos reclamados órdenes de aprehensión dictadas en su contra por un Juez de Control del Partido Judicial de Mexicali, Baja California y su ejecución por parte de diversas áreas de la Fiscalía General del Estado (FGE), específicamente la Comandante de la Agencia Estatal de Investigación Zona Mexicali, la Coordinación Regional de Mexicali de la Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Vida y la Unidad de Investigación de Delitos Contra el Patrimonio, Sociedad, Estado y Justicia.
El juez federal concedió a los tres hermanos la suspensión provisional respecto a los actos privativos de la libertad, para que en caso de que los delitos imputados no sean de los que ameritan prisión preventiva oficiosa no sean detenidos; mientras que la audiencia constitucional fue programada para celebrarse el 31 de agosto de 2026.
La promoción del juicio de derechos fundamentales surge en medio de una ofensiva operativa desplegada por la Secretaría de Marina (Semar) y la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) en la capital del estado, tras los homicidio de los agentes comisionados al área de Inteligencia Rubén Orduño López y Manuel Enrique Guerrero Sánchez, ocurridos semanas atrás.
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Las pesquisas de inteligencia reveladas por Investigaciones ZETA vinculan directamente a los hermanos Villamán con la estructura de Los Rusos, facción del Cártel de Sinaloa que encabeza Jesús Alexander Sánchez Félix, alias el Ruso, y que mantiene una pugna interna contra la célula de Los Chapitos por el control de la zona urbana y rural de Mexicali.
De acuerdo con los perfiles elaborados por las corporaciones de seguridad, Humberto, Ricardo y Joel se dedican al narcomenudeo y a la adquisición de vehículos robados, los cuales son entregados a los grupos operativos de la organización delictiva para la ejecución de sus actividades.
El nombre de los tres hermanos tomó relevancia pública cuando fue colocada una manta en un puente peatonal al poniente de Mexicali, firmada presuntamente por operadores de Los Chapitos dirigidos por Enrique Tadeo Herver Vargas, alias el Mech4corta. En dicho mensaje, se les amenazaba directamente junto a su medio hermano el 6-1, señalando que se tenían ubicados a sus colaboradores y puntos de venta de droga. Este incidente ocurrió apenas un día antes del primer ataque contra agentes de la FESC, lo que llevó a las autoridades a focalizar sus indagatorias sobre esta célula en particular.
La estructura criminal de los hermanos Villamán ha sido señalada no solo por actividades de tráfico de sustancias, sino también por brindar apoyo logístico en ataques directos contra las fuerzas de seguridad estatales.
La captura de un mando operativo identificado como el Fili Corvera fue determinante para que las corporaciones de seguridad colocaran a los Villamán como un objetivo prioritario dentro de la Mesa de Seguridad. Tras su detención, se obtuvo información que confirmaba que la célula liderada por Villamán Luna tuvo intervención directa en la logística del ataque que costó la vida a los policías de inteligencia.
Según los reportes, el 6-1 mantiene una coordinación sin intermediarios con Alfonso Cipriano Peralta Cázares, alias el P1, jefe de sicarios de la estructura de Los Rusos. A pesar de que los hermanos Villamán operan con un perfil de baja exposición mediática, su capacidad de influencia ha sido objeto de interés incluso para agencias gubernamentales de Estados Unidos desde principios del año 2024.
La búsqueda de garantías de los hermanos Villamán ante el Juzgado Tercero de Distrito pretende frenar el avance de las investigaciones de la Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Vida, unidad que investiga su probable coparticipación en hechos violentos recientes en Mexicali.
Dentro del expediente de amparo, el juez federal requirió a la Coordinadora Regional de Mexicali para que rinda un informe justificado sobre la existencia de los actos reclamados por los quejosos, debido a que inicialmente la autoridad solo se pronunció respecto a uno de los hermanos, omitiendo información sobre el resto.
La vigilancia sobre la familia Villamán se ha intensificado desde 2023, periodo en el que han sido capturadas aproximadamente 20 personas vinculadas a su célula en posesión de armamento y drogas. Entre los integrantes de la estructura también se identifica a José Noé Sandoval de León, alias el Quesero, quien operaba como el segundo al mando de la célula y coordinaba las operaciones en el fraccionamiento Villas del Rey y zonas aledañas.
El rastreo de las actividades de los Villamán permitió a las autoridades detectar su presencia en diversas colonias de Mexicali a través de registros de propiedad.
La solicitud de protección federal por parte de Humberto, Ricardo y Joel Villamán Villanueva representa un intento de su defensa legal por neutralizar la presión de las corporaciones que, bajo la coordinación de la Semar y la FESC, mantienen operativos permanentes para desarticular a los grupos que prestan apoyo logístico a la facción de Los Rusos en la capital bajacaliforniana.





