La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió el 2 de junio de 2026 al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, que los diplomáticos no deben intervenir ni opinar sobre asuntos políticos internos de otros países, luego de que el representante estadounidense cuestionara que la cooperación bilateral en seguridad se convirtiera en una disputa política.
La jefa del Ejecutivo federal defendió durante su conferencia matutina los señalamientos que realizó el 1 de junio de 2026 en el Monumento a la Revolución, donde acusó a Washington de intentar incidir en asuntos políticos mexicanos y llamó a legisladores y funcionarios de la Cuarta Transformación a actuar sin temor a represalias migratorias. “No puede ser que un legislador no opine por temor a que le quiten la visa. Hay que tener valentía cuando se entra a la política”, afirmó la titular del Poder Ejecutivo Federal.
Sheinbaum Pardo sostuvo que México también respeta la no intervención fuera de sus fronteras. “Nuestro embajador en Estados Unidos, en Francia, nuestros embajadores en cualquier lugar del mundo, Australia, India, pues no opinan sobre los asuntos políticos de los países, porque nuestra Constitución establece claramente la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la no intervención”, manifestó.
La mandataria nacional reconoció que México y EE.UU. comparten retos en materia de seguridad y señaló que la colaboración debe limitarse a la coordinación bilateral. “Hay una parte en que estamos de acuerdo porque hay que trabajar conjuntamente cuando tenemos problemas compartidos; uno de ellos, pues es evidentemente la violencia que provoca la delincuencia organizada”, expresó. Sin embargo, advirtió que esa cooperación no puede confundirse con injerencia en asuntos internos.
La respuesta de la presidenta de la República se produjo un día después de que Johnson publicara en sus redes sociales una reacción a las críticas de Sheinbaum Pardo en el Monumento a la Revolución. El diplomático estadounidense llamó a no politizar la lucha contra los cárteles. “Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación. La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos”, señaló Johnson. El representante agregó que las personas en ambos lados de la frontera merecen vivir libres de la intimidación, la corrupción y el miedo que generan los cárteles.
La mandataria nacional también puso en duda la autoría intelectual de la estrategia de seguridad que Felipe Calderón implementó durante su gobierno y que detonó un espiral de violencia en todo el país. “Siempre nos va a quedar la duda de si la guerra fue una idea de Felipe Calderón o fue una idea de Obama o de las agencias de EE.UU.”, planteó Sheinbaum Pardo.
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El diferendo entre la presidenta de la República y el embajador Johnson refleja la tensión que ha caracterizado la relación bilateral desde que el Departamento de Justicia de EE.UU. presentó cargos criminales por narcotráfico contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve funcionarios más, en mayo de 2026. En ese contexto, el gobierno de Donald Trump ha escalado la presión sobre México mediante la publicación de la Estrategia Antiterrorismo 2026, que deja abierta la puerta a acciones unilaterales en países considerados cómplices de organizaciones designadas como terroristas.







