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lunes, junio 29, 2026
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Retrata Juan Carlos Rulfo la resistencia cultural de los Binnizá

Lo que comenzó como una película sobre el artista plástico Francisco Toledo terminó convirtiéndose en un retrato colectivo sobre la comunidad Binnizá del Istmo de Oaxaca, donde el arte y la memoria aparecen como formas de defensa frente al olvido y el despojo.

Dirigido por Juan Carlos Rulfo, “Binnizá, los seres de las nubes” ha formado parte de festivales y espacios de exhibición como el Festival Internacional de Cine de Morelia y la gira de documentales Ambulante, donde ha llevado a la pantalla la fuerza cultural de Juchitán y de sus habitantes.

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En entrevista con ZETA, Rulfo explicó que su primer acercamiento a la comunidad surgió después del terremoto de 2017, cuando fue invitado a desarrollar un proyecto sobre el referente del arte mexicano; sin embargo, encontró otro camino.

“Pensamos que la película tenía que ser distinta, no necesariamente sobre don Francisco, sino más bien sobre los demás artistas que existían ahí en Juchitán; pero no iba a ser una película sobre cómo pinta alguien o los colores, sino sobre la sociedad, la fuerza que tiene un lugar. Finalmente, la película acaba siendo una defensa del territorio a través del arte”, compartió.

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El título del documental retoma la palabra Binnizá, nombre con el que el pueblo zapoteco del Istmo se reconoce en su lengua y que puede entenderse como “los seres de las nubes”.

Rulfo expresó que el proceso no consistió en llegar a extraer historias, sino en construir una relación y permitir que los protagonistas tuvieran control de su narrativa.

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“Yo no fui a hacer preguntas y me fui. Fui a preguntarles cómo les gustaría hablar de la tierra, qué les importa, qué está pasando ahí. ‘Ustedes enséñenme a mí, enséñenles a los espectadores lo que pasa y qué sería importante que vieran desde su punto de vista’”, explicó.

Desde esa mirada, el documental, cuyo proceso de creación duró seis años, también parte del legado de Toledo, quien utilizó su prestigio artístico para defender el territorio.

“Si te pusieras en el papel de don Francisco, tal vez es lo que él vio: un territorio que estaba siendo copado por el crimen organizado y por el extractivismo en general. Él tuvo cierta fuerza, cierto poder y cierto prestigio para tratar de defenderlo, y estos personajes son, de alguna forma, la mano de obra de esa defensa”, añadió.

Entre esas voces aparece la poeta juchiteca Irma Pineda, quien narra en zapoteco una historia ligada a la memoria de su pueblo, mientras la película hace un recorrido por las imágenes, los cuerpos, las palabras y los paisajes que sostienen la vida cultural de la comunidad.

“El arte es un arma poderosísima, porque finalmente conquista a la audiencia desde otro ángulo. Si viene como una propuesta artística, donde al final de cuentas lo que te están hablando es de que aquí hay un problema, siento que la gente tiene tiempo de poder digerir y entender lo que está pasando a través de una propuesta visual sutil”, señaló.

Para el director de “Del olvido al no me acuerdo” y “En el hoyo”, el cine documental es “un archivo emocional del país; pero el arte en general, yo creo que finalmente es la memoria de una nación”, concluyó.

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