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lunes, junio 15, 2026
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El Tren de Aragua aliado con cárteles mexicanos

El fenómeno criminal conocido como el Tren de Aragua (TdA) ha dejado de ser una referencia distante de la crisis social en Venezuela y otros países de América Latina para convertirse en una amenaza tangible y sangrienta dentro del territorio mexicano, consolidando una estructura de violencia que atraviesa el país desde la frontera sur hasta las zonas más vigiladas del norte. En la nación se conoce de su presencia y expansión principalmente en la Ciudad de México, donde interactúa con criminales comunes y grupos estructurados de delincuencia, y en Chihuahua, donde sus ilícitos son netamente del ámbito federal.

Esta organización, que tuvo su génesis hacia el año 2012 en las celdas de la prisión de Tocorón, en el estado venezolano de Aragua, se ha transformado bajo el mando de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias el Niño Guerrero, en una corporación delictiva transnacional de una peligrosidad sin precedentes en la región. El ascenso del grupo fue posible gracias a la debilidad institucional en su país de origen, permitiendo que Guerrero Flores dirigiera operaciones de asesinato, extorsión y tráfico de drogas desde la cárcel hasta su fuga en septiembre de 2023, poco antes de una intervención militar de la que fue alertado con antelación.

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La llegada del tren criminal a México no fue un evento ruidoso, sino una filtración silenciosa facilitada por el drama humano de la migración, donde sus integrantes se mimetizaron entre las caravanas que cruzaron desde Guatemala hacia Chiapas, aprovechando la vulnerabilidad de sus propios compatriotas para establecer sus primeras redes de explotación. La gravedad de su expansión llevó al Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, a clasificar formalmente al Tren de Aragua como una organización terrorista extranjera el 20 de febrero de 2025, sumándose a su previa designación como Organización Criminal Transnacional.

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Esta etiqueta no es gratuita, pues responde a una brutalidad extrema que incluye el uso de la violencia como mensaje publicitario y una capacidad de adaptación que les permite operar en países como Colombia, Perú, Ecuador, Chile y Brasil, antes de asentarse firmemente en el corredor mexicano hacia la Unión Americana. A diferencia de los cárteles tradicionales, el TdA no siempre prioriza el control territorial absoluto, sino que se infiltra en economías ilícitas específicas, convirtiéndose en un parásito de las rutas migratorias que hoy desafía la soberanía de las instituciones de seguridad en México.

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La frontera norte, específicamente el estado de Chihuahua, se ha convertido en el escenario de una guerra de inteligencia y fuerza bruta donde el Tren de Aragua ha establecido alianzas estratégicas con grupos delictivos locales de largo historial, como La Línea y El Cártel de la Empresa, una facción del Cártel de Juárez. Estas coaliciones han permitido a los venezolanos aportar su conocimiento logístico sobre el tráfico de personas desde Sudamérica, mientras que las bandas mexicanas facilitan el control de la plaza y el paso hacia Texas.

 

FRONTERA NORTE

La detección de sus miembros por parte de la Patrulla Fronteriza en Ciudad Juárez en 2024 encendió las alarmas de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE), dirigida por Gilberto Loya Chávez, quien reconoció que la organización llevaba al menos dos años operando en la entidad; es decir, por lo menos desde 2022. Ante esta realidad, el Gobierno de Chihuahua tomó la decisión sin precedentes de crear un grupo especial de inteligencia dentro de la Subsecretaría de Inteligencia, dedicado exclusivamente a rastrear y desarticular las células del TdA.  Este equipo de élite ha recibido capacitación especializada en contrainteligencia y tácticas antipandillas por parte de instructores de Colombia, El Salvador y agencias estadounidenses como el FBI y el HSI.

La urgencia de estas medidas quedó sellada con sangre el 30 de diciembre de 2024, cuando el agente del Instituto Nacional de Migración, Luis Alberto Olivas García, fue asesinado en el desierto de Samalayuca durante un operativo contra un grupo de migrantes que resultaron ser integrantes de la banda. Los agresores, identificados como Carlos Arichuna y David Josué, utilizaron piedras y violencia física para evitar el aseguramiento, terminando con la vida de un oficial que horas antes había sido reconocido por tres décadas de servicio.

Este nivel de confrontación directa ha obligado a las autoridades a cruzar bases de datos biométricas para identificar a los sospechosos a través de sus tatuajes característicos, que incluyen trenes o la silueta de Michael Jordan, aunque los mandos policiales advierten que los nuevos reclutas están evitando marcarse la piel para evadir la vigilancia.

Lesli Valeri Flores Arrieta (detenida en enero de 2026 por dirigir la trata de personas (explotación sexual) en CDMX por el TdA)

CIUDAD DE MÉXICO

En el corazón del país, la Ciudad de México ha sido testigo de la capacidad de esta organización para subordinarse a cárteles capitalinos y dominar mercados negros de alta rentabilidad y bajo perfil mediático, como la trata de personas con fines de explotación sexual y el narcomenudeo. Por lo menos, desde junio de 2024, el Tren de Aragua fue detectado operando en zonas como la calle Sullivan y la colonia Buenavista, en la alcaldía Cuauhtémoc, así como en Iztapalapa y Tlalpan.

Su modus operandi en la capital es de una crueldad metódica: contactan a mujeres extranjeras, principalmente venezolanas, a través de redes sociales, prometiéndoles el traslado a Estados Unidos, pero una vez en México las encierran en casas de seguridad y las obligan a prostituirse para pagar deudas exorbitantes e impagables. El control se mantiene mediante una violencia ejemplar, como se demostró con los feminicidios de Susej y Stephanie, dos jóvenes de 19 y 20 años, cuyos cuerpos fueron abandonados con disparos en la cabeza y quemaduras en un paraje de Topilejo. Este crimen no fue un evento aislado, sino una advertencia para las demás víctimas que intentaban escapar del yugo de la organización.

La estructura capitalina del TdA recibió un golpe significativo en octubre de 2025 con la captura de Nelson Arturo Echezuria, alias Nelson, identificado como el líder de la banda en México y autor intelectual de múltiples crímenes en Puebla, Morelos y el Estado de México. Junto a él, cayeron operadores financieros y encargados de logística como Lucas Alberto Vielma Rojas, de 37 años, y marcos Gabriel Ortega Sotillo, de 36, quienes contaban con mandamientos judiciales de captura por delincuencia organizada y trata de personas.

A pesar de que inicialmente funcionarios como Omar García Harfuch minimizaron la peligrosidad del grupo, al afirmar que no eran generadores de violencia, la realidad de los operativos en la alcaldía Gustavo A. Madero y los hallazgos de imágenes de secuestros y asesinatos en los teléfonos de los detenidos obligaron a una reevaluación total de la amenaza.

 

LÍNEA DEL TIEMPO

La cronología de la expansión del Tren de Aragua en México es un relato de infiltración sistemática que comenzó con reportes aislados y hoy representa una crisis de seguridad nacional. Todo inició en 2021, cuando elementos del Instituto Nacional de Migración (INM) detectaron en el estado de Chiapas a los primeros tres integrantes que intentaban cruzar la frontera sur, ocultos en caravanas. Aunque en 2022 se reportó la presencia del grupo delictivo transnacional en Chihuahua, fue hasta abril de 2024 cuando la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos confirmó que la banda ya operaba activamente en el corredor Ciudad Juárez-El Paso, entrelazándose con el flujo migratorio.

El punto de inflexión ocurrió en julio de 2024, con el hallazgo de los cuerpos de Susej y Stephanie en Topilejo, lo que reveló que el TdA ya tenía una base operativa en la Ciudad de México dedicada a la explotación sexual. En octubre de ese año, el estado de Chihuahua formalizó su postura de guerra contra la pandilla, con la creación de su grupo especial de inteligencia, reconociendo alianzas con el Cártel de La Línea. El 5 de diciembre de 2024, un operativo en la colonia Privada Ejido Cuautepec, en la Ciudad de México, resultó en la captura de cinco miembros armados, entre ellos una mujer, y con cientos de dosis de droga, desmintiendo la idea de que su presencia fuera marginal.

Al iniciar 2025, la violencia escaló en el Norte: en enero, durante un desalojo de un campamento migrante en el bulevar Juan Pablo II en Chihuahua, fueron detenidos diversos líderes que operaban desde el interior de los refugios, revelando que el grupo utilizaba estos espacios para el reclutamiento forzado y la extorsión. El 3 de octubre de 2025, el arresto de Nelson Arturo Echezuria Alcántara en Iztapalapa, Ciudad de México, marcó el pico de la ofensiva gubernamental, un éxito que fue celebrado incluso por la diplomacia estadounidense. Se identificó a Nelson como principal operador y jefe de la red criminal del TdA en el país.

Sin embargo, la llegada del año 2026 trajo nuevos desafíos: tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el Gobierno de Chihuahua emitió una alerta máxima ante el posible desplazamiento masivo de más cuadros delictivos del TdA hacia México. Mientras tanto, en la Capital de la República cayó una parte de la red venezolana con la detención de Lesli Valeri Flores Arrieta, de 40 años, quien fungía como negociadora entre el grupo sudamericano y La Unión de Tepito, por el cobro de piso de la explotación sexual y el comercio de drogas al menudeo.

Con Lesli fueron detenidos sus principales colaboradores, como Jorge Donovan Romero Flores, Giancarlo Romero Flores, Valeria Pineda Arredondo y Diana Paola Ortega Pérez, distribuidores de narcóticos y extorsionadores que formaban parte del negocio de la prostitución. También fue detenido en Iztapalapa el operador financiero del TdA, Bryan Betancourt Olivera, de 33 años, quien contaba con cuentas bancarias para recabar y transmitir el dinero ilícito de la organización, además de que proporcionaba alojamiento a los y las venezolanas que llegaban al país irregularmente.

IMPACTO SOCIAL

Estos hechos advierten que el Tren de Aragua ha logrado establecerse en la Ciudad de México mediante una combinación de violencia, intimidación y explotación de personas vulnerables. Su modus operandi, documentado en investigaciones judiciales, revela una organización capaz de diversificar sus actividades delictivas y mantener el control sobre sus víctimas a través del miedo y la violencia. La respuesta de las autoridades ha permitido la detención de varios de sus integrantes y la obtención de pruebas clave, pero el desafío persiste ante la capacidad de adaptación y expansión del grupo.

La presencia del clan venezolano en la Ciudad de México ha generado alarma entre la población y las autoridades. El grupo no sólo afecta a las víctimas directas de sus delitos, sino que también contribuye a la percepción de inseguridad en las zonas donde opera. Las autoridades han respondido con operativos, detenciones y cateos en domicilios relacionados con la organización, logrando asegurar vehículos, armas, drogas y dispositivos electrónicos con evidencia incriminatoria.

Sin embargo, la complejidad de la estructura del Tren de Aragua y su capacidad para adaptarse a diferentes contextos urbanos representan un reto para las fuerzas de seguridad. La organización ha demostrado que puede continuar operando incluso cuando algunos de sus miembros son detenidos, lo que evidencia la necesidad de estrategias integrales y coordinadas para combatir su influencia.

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Autor(a)

Luis Carlos Sáinz
Luis Carlos Sáinz
Reportero desde 1989 en W Radio, Promomedios Radio, TV Azteca, Canal Ocho, Grupo ACIR, Ocho Columnas, Associated Press y ZETA; Consejero Editorial en Mural 2010-2011. Autor del libro Rejas Rotas.
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