La responsabilidad profesional pasa actualmente por un periodo sumamente crítico tanto para médicos como para sus pacientes. La negligencia profesional; sin embargo, es tan antigua como la medicina misma, pero ha tomado una importancia fundamental en las últimas dos décadas en nuestro país, lo que hoy representa un motivo de interés para los médicos a fin de conocer este tipo de problemas que pueden surgir durante el ejercicio de su profesión y hoy podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que ninguna médico está exento de tener una denuncia en su contra por responsabilidad profesional y eso es un motivo de preocupación e interés sobre el tema que atrae a los médicos.
Es cierto que por un factor causal cualquier médico puede verse involucrado en denuncias instauradas en su contra; sin embargo, resulta interesante que de acuerdo a las diferentes opiniones muchas veces resulta difícil fijar límites precisos y exactos sobre lo que debió ser correcto y que no lo fue, por supuesto que no es imposible tratar de hacerlo, pero tampoco puede aceptarse que, por la razón misma de la naturaleza humana, nadie este exento de un error. Lo cierto es que, de acuerdo a nuestro sistema legal, el médico tendrá que responder por sus errores voluntarios e involuntarios incluso, dentro de ciertos límites los cometidos durante el ejercicio de su profesión en donde la falta médica sea comprobada conforme a derecho, falta que en la mayoría de las ocasiones suele ser culposa o imprudencial, y por lo cual, el médico estará frente a un problema de responsabilidad profesional.
El artículo 4 de la Constitución Federal dice que: “Toda persona tiene derecho a la protección a la salud, la ley definirá las bases y modalidades de acceso a los servicios de salud…” Por su parte, la Ley General de Salud establece que: “Los usuarios tendrán derecho a obtener prestaciones de salud óptimas y de calidad idónea y a recibir atención profesional éticamente responsable, así como un trato respetuoso y digno de los profesionales. Técnicos y auxiliares”
Habrá que ser sensatos y reconocer que el grave caos normativo e investigativo que surge entre Entidades no es algo maravilloso ni extraordinario como descubrir el hilo negro. Cada Estado tiene su propia forma de investigar, sus agravantes y desde luego, su entendimiento de las “razones de género, lo que, por supuesto genera decisiones ministeriales que serán totalmente desiguales; peritajes igual de diversos y, al final, una justicia que consecuentemente será desigual. La crítica a esa dispersión tiene su sustento”. Pero cuando no ocurre así o se duda del médico tratante porque los resultados no satisfacen al usuario o a sus familiares este o estos en ciertas ocasiones suelen denunciar por responsabilidad médica y la frecuencia de estas denuncias ha aumentado de manera considerable en los últimos años en nuestro país. Se ha detectado una creciente frecuencia en la denuncia por responsabilidad profesional médica porque el paciente estima que el médico actuó con negligencia, imprudencia o impericia.
Dada la experiencia que tuve en los años de servicio en la Fiscalía del Estado y las carpetas de investigación que se aperturaron por la presunta existencia de una falta médica, se tomaron en cuenta factores tales como: 1.- El tipo de falta médica cometida; 2.- Los servicios médicos implicados; 3.- El nivel de atención médica; 4.- La etapa de atención médica en la cual se cometió el error o la falta; 5.-La consecuencia originada en el paciente por la falta médica; 6.- Las instituciones médicas involucradas; 7.- La elaboración de un dictamen pericial que evidencia que si existió una impericia médica. Resulta interesante comentarles que el servicio médico con mayor implicación fue el de gineco-obstetricia, y siguiendo en ese orden la cirugía general, el servicio de urgencias, el suministro de anestesia y es interesante comentarle al lector que el error médico generalmente se cometió en la etapa de integración de diagnóstico y continuo con el tratamiento quirúrgico y llama la atención la intervención médica por parte de los anestesiólogos en donde existió una deficiente o inadecuada intervención por parte de los mismos y existió un porcentaje muy considerable arriba del 59.55 por ciento en donde se produjo la muerte como consecuencia directa de la falta médica, ya haya sido por negligencia o impericia de los médicos tratantes.
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Benigno Licea González es doctor en Derecho Penal y Derecho Constitucional; fue presidente del Colegio de Abogados “Emilio Rabasa” y actualmente preside el Colegio de Medicina Legal y Ciencias Forenses de B.C.
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