Tras haber superado uno de los momentos más complicados de su vida, el comediante regiomontano Ricardo O’Farrill toma sus propias experiencias como material de monólogo para provocar risas y, más allá del escenario, lanzar un mensaje de salud mental.
“Normalmente yo te diría: ‘No te puedes burlar de la salud mental’, pero aquí se está invitando a que se valga, porque es la historia misma de salud mental la que lo permite”, expresó el standupero.
Con casi 13 años en la comedia, el regiomontano habló sobre el contraste entre su etapa previa y su proceso actual tras sufrir un brote psicótico a raíz del consumo de sustancias. Señaló que la abstinencia le ha permitido asumir su trabajo desde otro lugar, más vinculado con la presencia escénica y el manejo emocional.
“Yo no sabía estar presente. Yo sabía colocarme una máscara para hablar, y llegando a mi casa me la quitaba y era empujar la botella o prenderse el gallo. Ahora se trata más de atravesar el sentimiento, de sentir; en el budismo le llaman el maestro dolor: utilizar al maestro como herramienta de vida para estar saliendo adelante personalmente”, explicó.
Tras su paso por tres clínicas de rehabilitación, O’Farril destacó el apoyo de los círculos cercanos como determinante para evitar recaídas.
“Como personas en el círculo, familia, amigos, hay un poquito de apapacho a esa persona que tiene que demostrarle más allá de: ‘Ay, el borrachito de la familia ya salió de su tercer internamiento’, a decir como: ‘Aquí estamos’. Eso influye muchísimo. La única persona que conozco que no ha recaído después de un internamiento nada más, es una prima que en cuanto salió recibió todo el apoyo de su familia”, compartió.
Publicidad
Ahora, se prepara para su regreso con el espectáculo “Corto Circuito”, que llevará a distintas ciudades de la República Mexicana, sin fecha confirmada aún para Baja California, y que plantea como un ejercicio de catarsis colectiva, donde, entre carcajadas, también hay espacio para la incomodidad, la identificación y, en algunos casos, la reflexión.
“Si algo aprendí es que no se trata de evitar lo que duele, sino de atravesarlo; lejos de ser una lucha, las cosas se vuelven muy fáciles. Ahorita vivo más. Todo se vuelve muy bonito, agradeces mucho todo. Y sobre todo la congruencia se siente bien”, finalizó.





