La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ante la petición de detención y extradición formulada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés) por presuntos vínculos con el narcotráfico y el Cártel de Sinaloa, y arremetió contra el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, al calificar sus recientes declaraciones como “desafortunadas” e injerencistas.
Sheinbaum Pardo reveló el 30 de abril de 2026 que habló directamente con Rocha Moya tras conocerse la solicitud del DOJ y le transmitió el mismo mensaje que expuso públicamente: “Si no hay nada, pues no hay nada que temer, nada, tiene que haber pruebas”. La mandataria nacional subrayó que ningún gobernador, independientemente de su partido, puede ser acusado ni detenido sin sustento probatorio, y recordó que en el caso de un funcionario con fuero el proceso exige primero un desafuero.
La titular del Poder Ejecutivo Federal precisó que la solicitud del DOJ ya fue analizada por el área jurídica de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la cual determinó la ausencia de pruebas, y que el expediente fue remitido conforme a derecho a la Fiscalía General de la República (FGR). “La Fiscalía dice: ‘para actuar necesitamos pruebas contundentes, fehacientes en el marco del sistema penal acusatorio mexicano’. Así debe ser”, citó Sheinbaum Pardo.
La presidenta de la República enfatizó que su postura sería idéntica si la solicitud involucrara a un gobernador de la oposición. “¿Imagínense que vinieran una petición de extradición o de detención provisional con fines de extradición a un Gobernador de otro partido, o una Gobernadora de otro partido sin ninguna prueba; ¿que porque es de otro partido voy a actuar distinto? No. Me corresponde defender la Constitución, las leyes y la soberanía”, afirmó.
En ese mismo contexto, Sheinbaum Pardo criticó con dureza las declaraciones del embajador Johnson, pronunciadas durante un evento en Los Mochis, Sinaloa, donde el diplomático advirtió que el fomento a la inversión requiere un entorno libre de corrupción. La mandataria sostuvo que ningún representante diplomático, sin importar su país de origen, puede adoptar una actitud injerencista respecto a los asuntos internos de México. “Un embajador de Estados Unidos en México, de Francia en México, un embajador de Ucrania en México, de Irán en México para poner las distancias, de Cuba en México, de Argentina en México, un embajador de cualquier país, no puede tener una actitud injerencista”, declaró.
La presidenta señaló que las expresiones de Johnson adquirieron una “relevancia distinta” frente a la solicitud de extradición de 10 políticos mexicanos, entre ellos el propio Rocha Moya, presentada por el Gobierno de Estados Unidos. Para ilustrar las tensiones históricas con diplomáticos estadounidenses, Sheinbaum Pardo citó un pasaje de las memorias del exsidente Miguel de la Madrid: “Los norteamericanos entre más blandito encuentran más se van metiendo”.
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La mandataria nacional descartó cualquier afán de confrontación con Washington, pero advirtió que su Administración no aceptará subordinación ni intromisiones. “Nuestro objetivo nunca será establecer malas relaciones, pero a la Presidenta le corresponde garantizar el respeto y la soberanía de México”, sostuvo.
El trasfondo de la crisis diplomática se remonta al 25 de abril de 2026, cuando el diario Los Ángeles Times reveló que la Administración del presidente Donald Trump preparaba una amplia campaña anticorrupción dirigida contra funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con el crimen organizado. La solicitud de extradición de Rocha Moya y otros nueve políticos mexicanos se inscribe en ese marco de presión bilateral que ha tensado la relación entre ambos gobiernos en las últimas semanas.





