A 38 años de que Antonio Vera Palestina y Vitoriano Medina- expolicía-, escoltas del dueño del casino Caliente en Baja California, Jorge Hank Rhon, asesinaran a balazos al codirector del Semanario ZETA, Héctor “Gato” Félix Miranda, con armas y autos que, de acuerdo a la investigación, sacaron y regresaron al centro Hipódromo Agua Caliente, entonces concesionado al ahora casinero, la persona que ordenó el ventajoso homicidio sigue en libertad.
Previo al crimen, Félix Miranda habia publicado en su columna de estilo mordaz e irreverente, titulada “Un Poco de algo”, datos de “algunas transas en las carreras de Agua Caliente” y del consumo de cocaína en el hípico. Además de críticas directas al hijo del profesor Carlos Hank González, quien aquel 1988, año del crimen del periodista, sería nombrado secretario de Turismo del gobierno encabezado por Carlos Salinas de Gortari.
“Todos los caminos conducen al Hipódromo de Agua Caliente”, declaró respecto al asesinato de Félix, Ernesto Ruffo Appel, quien gobernaba Baja California en mayo de 1990, cuando Antonio Vera Palestina, el homicida material del Gato, fue capturado. Sin embargo, tras una breve entrevista que le hicieron poco después del homicidio, para corroborar su relación laboral con los asesinos, su patrón, Jorge Hank Rhon, nunca volvió a ser requerido por la autoridad ministerial o judicial en Baja California en torno al asesinato del codirector fundador de ZETA, perpetrado el 20 de abril de 1988.
Hank ha sido detenido y liberado en varias ocasiones:
* En mayo de 1995, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, por tráfico de objetos y especies en peligro de extinción. Al final sería liberado, al comprobar que los artículos y piezas eran de “bisutería”, y no de marfil, ocelote o piedras preciosas.
* En agosto de 2009 no fue detenido, pero sí se mencionó en el caso de una investigación por el asesinato de la novia de uno de sus hijos, Angélica Muñoz Cervantes. Indagación por la cual sería arraigado en 2011.
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* En junio de 2011, fue aprehendido en su residencia en Tijuana, por el delito de acopio de armas, cuando después de la delación de un testigo protegido, el Ejército entró al complejo del exhipódromo y localizó 89 armas, algunas de ellas de uso exclusivo del Ejército, y otras que habrían sido utilizadas en la comisión de otros delitos bajo investigación. El caso sería desestimado por fallas al debido proceso.
* En enero de 2012, fue retenido en el hangar privado del Aeropuerto Internacional de Tijuana, luego que elementos del Ejército localizaran en el avión privado en el que se trasladó a esta ciudad, aves exóticas. Sin embargo, quien fue vinculado por el delito, fue uno de sus escoltas.
En enero de 2009, el Gobierno de los Estados Unidos le retiró la visa para cruzar a aquel país, convirtiéndose Jorge Hank Rhon en uno de los primeros políticos mexicanos -para entonces ya había sido alcalde de Tijuana y candidato derrotado al Gobierno del Estado- cuya visa de turista le fue revocada. Documento que, a la fecha, no ha logrado recuperar.
La impunidad ha rodeado todos los casos por los cuales Jorge Hank ha sido detenido o investigado, incluido el asesinato del periodista Héctor Félix Miranda, hace 38 años.
Jesús Blancornelas, también codirector del Semanario ZETA, quien investigó periodísticamente el caso de Félix Miranda, también fue declarado por el Ministerio Público, pero sus versiones y datos no merecieron ser indagados; escribió en su libro titulado “En Estado de Alerta” y publicado en el año 2005:
“Asesinado por los guardaespaldas de Jorge Hank Rhon. Su padre quiso sobornarme para no tocar más el asunto. En vida se lo publiqué y nunca desmintió la oferta: Irme con todo y familia a Europa para el resto de mi vida. Por dinero no había problema. Pero que no tocara más a su hijo. Inteligente, como era el profesor Hank, seguramente investigó y comprobó que los guardaespaldas de su Jorge le obedecieron”.
Frente a autoridades omisas a conveniencia, Héctor Félix Miranda tenía 47 años cuando lo mataron, mientras los sujetos involucrados en su muerte se convirtieron en abuelos: Antonio Vera Pelestina falleció a los 71 años en 2023, llevaba ocho años en libertad, y hacía de jefe de seguridad de Jorge Hank, el mismo empleo que tenía cuando asesinó al periodista, para el jefe que lo mantuvo económicamente, al igual que a su familia, durante los años que estuvo prófugo por la muerte de Félix, y los 25 (de 1990 a 2015) que estuvo preso por el crimen. De acuerdo a una esquela, Victoriano Medina murió a los 71 años en 2016. Mientras el jefe de ambos, y dueño del Hipódromo, este 2026 celebró sus 70 años, intocable.
En estas casi cuatro décadas, las autoridades no han querido ordenar la captura de los que planearon el asesinato. Ocho presidentes de México, nueve gobernadores de Baja California, con sus respectivos procuradores o fiscales, y la impunidad ha sido la misma; sean del PRI, del PAN o de Morena, todos los gobiernos han favorecido al sospechoso de ordenar el crimen del periodista.
Omisión que se agravó a partir de 1999, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió una recomendación al Estado Mexicano, la cual ha sido flagrante y cínicamente ignorada.
El reclamo desde este Semanario sigue siendo el mismo: que se reabra el caso con una investigación seria, completa, imparcial y efectiva para determinar la responsabilidad penal de todos los autores del asesinato de Héctor Félix Miranda, materiales como intelectuales.
Indagar si hay hechos de encubrimiento y delitos contra la administración de la justicia que impidieron la investigación completa del crimen, y en su caso, aplicar las sanciones penales, administrativas y/o disciplinarias que correspondan. Así como reparar el daño e indemnizar adecuadamente a los familiares de Héctor Félix Miranda por las violaciones a sus derechos humanos.
El llamado ahora es para la Presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Marina Ávila Olmeda, y a sus fiscales, Ernestina Godoy Ramos y Ma. Elena Andrade. Los que trabajamos en ZETA, exigimos que se investigue a todos los autores del asesinato, sin encubrimientos, que se revisen las declaraciones y la tesis planteada desde el inicio por este Semanario y por Blancornelas, nuestro codirector fundador, mismas que se han ignorado durante 38 años y que en su momento declaró: “Nunca creí, ni creo, ni creeré que los guaruras de (Jorge) Hank actuaron por su cuenta… Él, y, o, su más que cercano Alberto Murguía, dieron la orden”.







