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miércoles, febrero 21, 2024
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Delincuencia de cuello blanco 

En memoria de 22,722 mártires palestinos en Gaza.

Esta subcultura del drenaje social es una casta o élite en las instituciones públicas y privadas del mundo; son criminales peligrosos por su capacidad para alimentarse de rendijas y las debilidades del sistema, perjudicando directa o indirectamente a millones. 


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De los delincuentes de cuello blanco, es necesario conocer características psicológicas de este cáncer social. El concepto de crimen de cuello blanco, es de Edwin Sutherland (1939).  Lo define como delitos económicos de profesionales contra organizaciones oficiales y corporativos particulares. 

Es difícil comprender por qué esta casta privilegiada, educada en las mejores universidades del mundo, económicamente acomodada, se aventura y es hábil para cometer delitos económicos que perjudique a la sociedad. Vender barato y comprar caro con los impuestos de la sociedad y una red de complicidades, suena a neoliberalismo.

Si esta nata negra tiene sus necesidades cubiertas, ¿por qué la ambición de hacer el mal robar, mentir o traicionar? ¿Sera la ilusión o fantasía incrementar al infinito sus canonjías? También es irracional, una aberración, la reacción de parte de la sociedad, acostumbrada como el símil de pareja violentada y sumisa, que acepta y clasifica el hecho como una “simple” ambición, cuando  socialmente se está condicionando para ser tolerados, y las leyes y Congresos “representativos” les perdonan sólo inhabilitándoles.


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Este tipo de excesos, abusos y saqueos al patrimonio social son delitos que se han cometido desde la antigüedad en la mayoría de las sociedades. Estudios han establecido que el perfil del delincuente de cuello blanco corresponde al de un psicópata. Decía Charles Dickens que “el número de malhechores no autoriza el crimen”.

El trastorno de la personalidad antisocial es una condición presente tanto en la sociopatía como en la psicopatía. ¿Qué los diferencia al sociópata del psicópata? El primero tiene la posibilidad de sentir arrepentimiento y establecer lazos con personas cercanas. Mientras que el psicópata es incapaz de sentir culpa y usa (cosifica, dice Erich Fromm) al prójimo como instrumentos para alcanzar sus perversidades y aberraciones.

Este trastorno de la personalidad se caracteriza por una predisposición constante en conductas antisociales. Es un incumplimiento de las leyes sociales y legales. Quienes presentan este tipo de trastorno, velada o cínicamente mienten, engañan y estafan para su propio beneficio o placer. Está asociado a conductas antisociales y es el núcleo del delincuente de cuello blanco.

El delincuente de cuello blanco tiene formación universitaria o conocimientos técnicos. Goza de reputación, éxito, refinamiento e incluso es carismático y encantador (Miguel Alemán Valdez). Sin embargo, todo es falso y sigue planes fríos para sus propósitos. Abundan empresarios, evasores de impuestos, banqueros (lavaderos de grandes capitales), organizaciones criminales, jerarquías de iglesias y sus voceros: partidos políticos parasitarios y puestos clave de gobiernos. Ahí anidan sus protagonistas; la lista es larga y bastaría ver -con algunas excepciones- los directorios de “los tres poderes de la Unión”. El Judicial particularmente subterráneo. Se trata de psicópatas, especializados en cosificar, porque ven a los humanos como objetos a su antojo.

Los psicópatas sin sensibilidad humana, no responden ante las situaciones de la forma en que lo harían la mayor parte de las personas. No diferencian lo que está bien de lo que está mal; no entienden que robar, engañar o mentir es inhumano y pervertido.

La psicopatía es resultado de factores biológicos, sociales y psicológicos; la confluencia de estos tres factores es lo que puede dar origen a esta condición. El psicópata establece relaciones vacías, superficiales y artificiales, como los demagogos. Observan a los otros buscando descifrar su comportamiento para imitar las emociones de las que carece. Mutilado emocionalmente para amar, llorar o reír, les lleva a simular o fingir estas emociones. La única clase de “empatía” que experimentan es de carácter utilitario. Lo hacen para camuflarse en la sociedad y ser inadvertido. 

Aunque conoce las normas éticas, sociales y las leyes, sólo acude a ellas cuando le beneficia. El comportamiento del psicópata no sólo marca su existencia, sino que por el control de la vida de otros. En la mayoría de los casos, se usa máscaras (Octavio Paz, descrito en Laberinto de la Soledad), se muestra como una persona cariñosa, encantadora y carismática, pero es un manipulador. Son inteligentes para seducir y atrapar a sus víctimas.

Simulan vidas normales y son estratégicos al evaluar riesgos en sus crímenes. Por eso, es complicado desenmascararlos, excepto cuando cometen errores que los exhiben. Muchos ex presidentes, gobernadores, alcaldes, empresarios, etc. enriquecidos brutalmente llenan este perfil de lobos y hienas con piel de oveja.

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es académico del Instituto Tecnológico de Tijuana.

Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

Autor(a)

Héctor Ramón González Cuéllar
Héctor Ramón González Cuéllar
Héctor Ortiz Ramírez Héctor Ortiz Ramírez Hector O 37 cygnus9304@hotmail.com
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