El estado natural

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Opinionez lunes, 4 julio, 2022 12:00 PM

De Trez en Trez

 

 

 

Uno.- No, no se trata de ninguna teoría en torno al Estado como organización política de la sociedad; nos referimos a la situación en la que se desenvuelve “como pez en el agua” el Presidente López Obrador: como permanente candidato en campaña.

Ahí es donde se ha quedado estacionado: le gustan los cartelones con su imagen, las movilizaciones, las porras, las cámaras, los reflectores, las promesas y -desde luego- ser el centro de atención; ese es su estado natural.

Y es que después de haber sido candidato por tres veces consecutivas e innumerables giras a lo largo y ancho del país, pues como que se acostumbró a ello; en 2006 y 2012 fue el candidato perdedor (“haiga sido como haiga sido” dijo alguien), hasta que en 2018 -y con gran cantidad de votos- logró llegar a la silla presidencial y convertirse en el inquilino de Palacio Nacional.

Votos que en gran medida fueron de castigo al PAN, al PRI y a los gobiernos emanados de esos partidos. También muchos millones confiaron en las promesas hechas en campaña; esencialmente: regresar al ejército a sus cuarteles, combatir la corrupción, castigar a los gobernantes corruptos, pacificar al país, acabar con la impunidad, establecer un “auténtico Estado de Derecho”, no robar y  no permitir que nadie se aproveche de su cargo o posición para sustraer bienes del erario o hacer negocios al amparo del poder público.

Entre otros ofrecimientos del candidato AMLO figuraron también el instaurar una verdadera democracia, acabar con los fraudes electorales y aseguró que en adelante las elecciones serían limpias y libres. Pero del “dicho al hecho…”.

Ejemplo claro de su egocentrismo lo es la llamada “conferencia de prensa mañanera” en la que, ante un grupo de incondicionales disfrazados de periodistas, el Presidente habla, critica, condena, insulta, descalifica, descobija, promete, se molesta y miente en aras de “marcar agenda política”, comportándose aún como candidato en campaña.

Doz.- Y como tal, pretende estar presente en toda elección local o federal que se desarrolle en este país, aprovechando y utilizando su nombre para dejarse ver con los candidatos de su Morena, apoyándolos en todo y contra todo, así haya señalamientos en su contra y se apelliden Sansores, Monreal, Durazo y hasta Salgado Macedonio.

De esta forma, el efecto AMLO se notó en las elecciones locales de 2019 organizadas por el INE; lo mismo en las locales de 2020, durante la pandemia (que no se ha acabado) en Coahuila e Hidalgo; no se diga en 2021, “las más grandes de la historia”, en las que se renovó la totalidad de las cámaras legislativas, se eligieron 15 gobiernos estatales, 1900 ayuntamientos y Juntas municipales.

Recién están las elecciones de gobiernos estatales en este 2022 en 6 entidades, y aquí el apoyo de AMLO y de funcionarios federales estuvo presente (ganaron 4 de 6 estados). Las violaciones a las leyes de la materia fueron claras.

Trez.- Antes pretendió meter sus “consultas” caras e inútiles dentro de las boletas electorales, primero para “enjuiciar a los expresidentes” en agosto de 2021 (7% de participación con costo de 528 millones de pesos) y la famosa e inútil “consulta de revocación de mandato”, autopromovida (17% de participación y con un costo de 1,692 millones de pesos); ambas lejos del 40% de participación para que fueran vinculatorias.

Ahora, y en forma por demás anticipada, ha abierto la sucesión presidencial con sus “corcholatas”, sus giras, el desfile descarado de los pretensos y funcionarios claves por las entidades, y las violaciones flagrantes a las leyes de la materia; todo con el ánimo de trascender.

Mediante todo el aparato y recursos del Estado, el candidato permanente hace lo que antes tanto criticó.

 

Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.

Correo: profeohe@hotmail.com

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