Gira presidencial

Columnaz lunes, 11 abril, 2022 12:00 PM

En una gira por el Estado de Durango, Andrés Manuel López Obrador está en el templete diciendo un acalorado discurso “contra sus adversarios”. En eso un guardaespaldas discretamente se le acerca y le dice al oído:

“Señor Presidente, tiene usted un alacrán en el hombro”.

Tapando el micrófono, también con gran sigilo, AMLO le indica:

“Quí-ta-me-lo… ta-ra-do”.

Muy serio, el guardaespaldas responde:

“Con todo respeto, señor Presidente, ¡yo sólo puedo quitarle el alacrán!”.

Autor: Un adversario.

 

El caso de Sandro

Una profesora siempre gritaba el nombre de un alumno que la tenía hasta la coronilla:

“¡¡¡¡Saaandroooo!!!”.

Ella siempre decía:

“¡Me vas a volver loca, Sandro! ¡Contigo ya no hay caso! ¡Sandro, eres un inútil!

Un día, la madre de Sandro fue a la escuela para verificar cómo le estaba yendo a su hijo. La profesora le dijo que era un desastre, tenía las peores notas del año y, en mucho tiempo de enseñanza, nunca vio un niño así, tan flojo.

La madre quedó tan impresionada con esta sincera conversación que decidió retirar a su Sandro de la escuela y se mudaron a Ciudad de México, para que el niño estudiara en un centro especializado.

Luego de 25 años, a esta profesora le fue diagnosticada una grave enfermedad del corazón. Todos los médicos consultados coincidieron en que necesitaba una cirugía muy delicada y costosa que solo un famoso médico radicado en CDMX podía hacer.

La profesora, ya sin esperanzas, decidió vender todo lo que tenía y, con los ahorros de toda su vida, emprendió el viaje para someterse a la costosa cirugía que, finalmente, fue realizada por el genial médico, quien declaró que la operación fue un éxito absoluto.

Cuando ella abrió los ojos, sintió que toda la fuerza volvía a su cuerpo y vio parado a su lado a un bello y joven médico que le sonreía. Ella quiso decir unas palabras de agradecimiento, pero no pudo hablar… su rostro se puso azul, intentó levantar la mano y hasta quiso gritar, pero no pudo hacerlo… y rápidamente murió ante el médico que intentaba entender qué es lo que había pasado.

Entonces el médico ve a su lado y ve al flojo de Sandro, que trabajaba en la limpieza del hospital, él había desenchufado el respirador artificial para conectar la aspiradora.

¿Qué pensó Usted, amable Lector? ¿Que Sandro se había convertido en un gran cirujano cardiovascular? Me parece que vio demasiadas telenovelas… ¡Un flojo es para toda la vida!

Autora: Ex empleada de Bancomer.

 

Romántico, no…

Dulce María, romántica muchacha, le dice con acento apasionado al Brayan:

“¡Vamos juntos a la región etérea del amor! ¡Vamos más allá de las nubes, más allá del arcoíris, más allá del horizonte azul! ¡Vamos hasta la eternidad y el infinito!”.

Y el Brayan pregunta:

“¿Hay que llevar lonche?”.

Autor: El Byron.

 

Infidelidad fallida

Eduin, el hombre más feo del barrio, salió del trabajo. Se dirigía a su casa cuando en la esquina se topó con una espléndida morena. Entablaron conversación, él le invitó una copa y una cosa fue conduciendo a otra. Fueron los dos al departamento de la chica. Cuando el trance de amor acabó, el Eduin pidió a la muchacha un poco de talco y se lo aplicó en las manos.

Al llegar a su casa, su esposa le preguntó dónde había estado.

“Estuve con una espléndida morena”, dijo el Eduin.

La esposa le ve el talco en las manos y, enojadísima, exclama:

“¡Mentiroso! ¡Otra vez te fuiste a jugar boliche con tus amigotes!”.

Autor: El Brayan.

 

Diagnóstico médico

Suena el teléfono y una señora contesta. Una voz le hace saber:

“Habla el médico de su marido. Tenemos un grave problema. Se nos revolvieron los exámenes de su esposo con los de otro paciente, y ahora no sabemos si su marido tiene sífilis o sufre la enfermedad de Alzheimer”.

Consternada, la señora exclama:

“¡Santo Cielo! ¿Qué debo hacer?”.

El médico sugiere:

“Cuando su esposo llegue a su casa, mándelo a comprar algo a la tienda de la esquina. Si regresa, ¡mándelo a dormir al sillón!”.

Autor: Anónimo de una farmacia.

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