El deslindador tardío

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Opinionez lunes, 28 marzo, 2022 12:00 PM

Colaboración invitada

 

 

 

Al que mucho se le hubiere dado, mucho se le reclamará”

-San Mateo de Cafarnaum

 

Durante casi tres años, entre 2019 y 2021, buena parte de la militancia de Acción Nacional en Baja California solicitó a su dirigencia partidista que se llevará a cabo un deslinde frontal y expreso de la persona de Francisco Vega de la Madrid, “Kiko Vega” (como le gustaba que le dijeran).

El alcance podía ser diverso, pero con independencia de desvíos presuntos o confirmados, su frivolidad e irresponsabilidad pública fueron clavos en el ataúd de la credibilidad de un partido con una historia propia, que debería trascender a sus agentes políticos, buenos, malos o impresentables, como existen en cualquier organización política. No obstante, se optó por negar la realidad que una y otra vez le siguen recordando a Acción Nacional en la opinión pública, prensa y redes sociales: hoy denuncian a Jaime Bonilla y callaron sobre Kiko Vega.

En las tres últimas campañas electorales en Baja California, donde el PAN perdió todas y cada una de las posiciones en juego, los panistas que se mantuvieron firmes resintieron en la búsqueda diaria del voto, el reclamo constante por la omisión y desfachatez de “Kiko” y no enfrentar como partido a un mal elemento.

Así, con esa injusta carga, la mermada militancia blanquiazul atestiguó la transición de la cosa pública en el reciente 2021, donde -como nunca- el poder hegemónico de Morena en Baja California se convirtió estandarte en su proyecto nacional, al contar con todas y cada una de las posiciones políticas existentes en el Estado por sufragio directo; además de control de organizaciones como sindicatos, colegios de profesionistas, organizaciones de la sociedad civil politizados y medios de comunicación. Jamás en la historia política de Baja California un gobernante tuvo tanto poder como lo tiene nuestra gobernadora.

¿Que se esperaría de Acción Nacional ante el contundente mensaje de la ciudadanía en las urnas?

Creo que aprender la lección del electorado, siendo una oposición liberada de la influencia de aquellos responsables de su debacle, con la experiencia política y de gobierno de la gran mayoría de su buena militancia. Sin embargo, en Baja California la refundación del PAN no llegó. Se optó por guardar el polvo debajo del tapete y pisar en otro lado, para que no se levante. Y ahora sí, el PAN está abocado vehementemente a deslindar. Pero no a deslindarse de “Kiko Vega” o de alguno de sus cómplices, sino a deslindar a la actual gobernadora morenista de su antecesor, Jaime Bonilla.

Lo que no hizo dentro de sus filas con el personaje que le siguen “recordando” en cualquier acción opositora, lo está haciendo en los hechos a favor del nuevo poder de Morena en el Estado, consolidándolo, fortaleciéndolo. Porque así es la verdadera política, sus entresijos y valores entendidos. Hoy se pone el dedo en la llaga contra el ausente, el que no está más en el abusivo poder que ejerció, porque cuando estuvo el cargo, quienes conducían a Acción Nacional no lo tocaron ni con el pétalo de una rosa; mucho menos el actuar de la entonces alcaldesa de Mexicali, ya gobernadora.

Sin duda, la denuncia y ofensiva contra Bonilla es responsabilidad histórica y acción forzosa para el PAN, pero una lejana estrategia de posicionamiento y recuperación del casillero de opción ciudadana que alguna vez se tuvo; mucho menos si ésta se ejecuta sin señalar y vincular la corresponsabilidad documentada de Morena y sus gobernantes y agentes actuales, en la vergonzante complicidad, silencio y sumisión ante el déspota que ya se fue y que ahora desconocen y quieren enterrar.

Un partido que cada vez recurre menos a su historia, a sus principios y mística, no puede estar a merced de sus jefes de grupo y controladores de padrón que siempre intentarán la coexistencia con el poderoso por encima del contrapeso digno. El PAN debe asumir su papel como una oposición frontal, para exigir y generar mejores gobiernos y parlamentos; no para destruirlos.

Acción Nacional no debe ser ejército de reserva en la vendetta de intereses entre el anterior mandatario y la actual gobernadora; para eso está el campo de batalla interno de Morena, sin actual disputa. Porque el batallón atrincherado es el del PAN, cuando la victoria final seguirá siendo de Morena, sin ninguna baja, herida o pérdida en la consolidación de su proyecto en Baja California. Dijo Churchill, ante la ingenuidad de Chamberlain al ceder con Alemania, buscando una paz que fue efímera: “Entre la guerra y el deshonor, habéis elegido el deshonor y tendréis la guerra”…  y así fue.

Hoy el PAN, tiene la gran oportunidad de revisar la historia y anticipar el futuro: dejar de ser deslindador ajeno, para hacerlo en lo propio. Aunque sea tardío.

 

Héctor R. Ibarra Calvo es mexicalense, abogado postulante y catedrático de Amparo en Cetys Universidad. Ha sido regidor en el XXII y XXIII Ayuntamiento de Mexicali.

Correo: hectoribarra@idlegal.com.mx Twitter: @ibarracalvo

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