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lunes, noviembre 20, 2023
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Jugar con Mexicali

“El ejercicio de la pol√≠tica puede ser definido con una sola palabra: disimulo”.

Benjamin Disraeli, político inglés.


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“Ayer firm√© un decreto junto con la gobernadora de Baja California porque vamos para all√°, para que no se permita el uso de agua de Mexicali para ninguna planta cervecera, se cancela la posibilidad de entregar agua con prop√≥sito uso industrial, la prioridad es el uso dom√©stico, a ver si hoy se iba a publicar ya en el DOF, a ver si ya lo publicaron y se da a conocer porque hab√≠a ah√≠ la duda, entonces ya tajante es un acuerdo presidencial”, afirmaba el pasado jueves 9 de noviembre el Presidente L√≥pez Obrador desde Palacio Nacional. Con perfecto ‚Äútiming‚ÄĚ, esa noche se traslad√≥ a Baja California para una gira que culminar√≠a en el segundo informe de gobierno de la gobernadora Marina del Pilar.

El efecto del comunicado presidencial fue un √©xito para sus fines, los medi√°ticos-electorales. La noticia de la ‚Äúprohibici√≥n‚ÄĚ corri√≥ de manera inmediata en todos los portales de noticias en M√©xico y fue conocida en el extranjero. Sin m√°s informaci√≥n que el dicho ma√Īanero del Presidente, la especulaci√≥n en cuanto a los alcances y contenido del supuesto ‚Äúdecreto‚ÄĚ inici√≥ desde temprano, pero su perverso efecto ya no necesit√≥ explicaci√≥n, como cincel sobre piedra quedar√≠a en el subconsciente p√ļblico grabado: El Presidente prohibi√≥ el agua para uso industrial en Mexicali.  


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En la r√©plica a ciegas de todo lo que se le ocurre al primer mandatario, la gobernadora del Estado, aval√≥ y difundi√≥ el mensaje. S√≥lo que el mensaje era falso. En la tarde del mismo d√≠a, el Diario Oficial de la Federaci√≥n nos trajo la verdad: Ni decreto ni acuerdo presidencial y mucho menos una declaratoria de emergencia, era un simple convenio entre autoridades en materia de agua y su saneamiento. La intervenci√≥n del Presidente era nula, firmaba al calce del documento como ‚Äútestigo de honor‚ÄĚ, algo inexistente en el derecho administrativo y sin consecuencia jur√≠dica alguna. El contenido, alcances y efectos legales del convenio publicado fueron completamente irrelevantes, no se retomaron de forma alguna en los medios de comunicaci√≥n y su verdadera naturaleza nunca trascendi√≥‚Ķ el golpe ya estaba dado. As√≠ de simple, se consolid√≥ la irresponsabilidad pol√≠tica de jugar con Mexicali.

El mencionado convenio no proh√≠be nada porque no constituye norma jur√≠dica de ning√ļn tipo y su contenido es una comunicaci√≥n entre entes: la SEMARNAT, CONAGUA, Gobierno Estatal y el Municipio de Mexicali, establecen compromisos y acciones coordinadas con base a las facultades y competencias que la misma Ley ya les otorga expresamente en las materias referidas. En ninguna parte establece la ‚Äúprohibici√≥n de utilizaci√≥n de agua para uso industrial‚ÄĚ en Mexicali. Estamos ante un convenio ocioso, dise√Īado con un √ļnico fin: el servirle al aparato de propaganda oficial a costa de nuestra ciudad, jugando con un tema tan sensible y grave como lo es la disponibilidad de agua para los habitantes de Mexicali.

Sin discutir la inaplazable necesidad de cuidar nuestro recurso h√≠drico en todos los sectores ante los recortes y sequ√≠as que afectan la fuente internacional del R√≠o Colorado, resulta indiscutible que el convenio mencionado traer√° como consecuencia ambig√ľedad e incertidumbre a nuevas inversiones tan requeridas, no por su contenido, sino por el contundente mensaje presidencial que le precedi√≥.

Con independencia de que se trate de una planta industrial que utilice agua para lavado de piezas y maquinado, pintura, fabricaci√≥n de productos m√©dicos o de alimentos, por m√≠nimo u ordinario que sea su consumo de agua, el inversionista tendr√° que sortear la desmedida l√≠nea presidencial que discrecionalmente observar√°n e interpretar√°n los funcionarios p√ļblicos y que aplastar√° al ya secundario convenio. Un riesgo general que injustificadamente correr√° toda nueva industria que se pretenda establecer en nuestra ciudad y que no necesariamente sea gran consumidora, cuando seg√ļn datos del mismo Gobierno Federal a trav√©s del Instituto Mexicano de Tecnolog√≠a del Agua (IMTA) dependiente de la SEMARNAT, el agua que distribuye la CESPM al sector industrial es de apenas el 4.6 %, ubic√°ndose en el √ļltimo pelda√Īo consumidor en Mexicali, contra el 7 % de Gobierno; 7.9% comercial; 16.8 % de operaci√≥n del sistema y 63.5 % del sector dom√©stico.

¬ŅPor qu√© no se ‚Äúprohibi√≥‚ÄĚ el agua para uso industrial en Hermosillo, Monterrey o Tijuana que, a diferencia de Mexicali, sufren diariamente por su escasez?… Quisiera cerrar mi an√°lisis con simples conclusiones de que se trat√≥ de una p√©sima comunicaci√≥n social, de un desconocimiento atroz del derecho en general y de la otra industria que existe y requiere atraer Mexicali, pero creo que, en esta ocasi√≥n, el beneficio de la duda no aguanta ni una cerveza.

Héctor R. Ibarra Calvo es mexicalense, abogado postulante y catedrático de Amparo en Cetys Universidad. Regidor en el XXII y XXIII Ayuntamiento de Mexicali.

Correo: hectoribarra@idlegal.com.mx Twitter: @ibarracalvo

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