Apapachada y en pie de guerra

Foto: Antonio Cruz.- Ofelia Medina
Espectáculoz lunes, 27 septiembre, 2021 12:00 PM

En homenaje a su aportación a la cinematografía mexicana, María Ofelia Medina Torres, mejor conocida como Ofelia Medina, será condecorada por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) con el Ariel de Oro, máximo galardón de la industria fílmica.

Protagonista de películas como “Memoria de mis putas tristes”, “Voces inocentes”, “Un muro de silencio”, “Uno y medio contra el mundo” y “Las impuras”, la actriz yucateca es una mujer comprometida con la defensa de los derechos humanos y, previo a su reconocimiento, platicó con ZETA.

“Soy una mujer que se gana la vida como actriz, pero soy una activista social desde hace 35 años en pro de los derechos de los pueblos indios de México, en la Fundación para la Salud de la Niñez Indígena de México (www.fisanim.org). El Ariel de Oro es un abrazo de mi comunidad, en la que empecé como actriz, luego como guionista y ahora como directora de ‘Se construyen sueños’ y ‘La llevada y la traída’, que estrenaré en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (Competencia Mezcal y Hecho en Jalisco)”, expresó la también productora.

“Me siento apapachada y orgullosa de que la presencia femenina en el cine no sólo es delante de la pantalla. En las nominaciones al Ariel hay mujeres en todos los rubros: fotografía, producción, guion, sonidistas, directoras… un panorama muy distinto a cuando inicié. La AMACC la preside Mónica Lozano, antes Blanca Guerra, Diana Bracho, Marina Stavenhagen, y las historias en el cine son retratos de mujeres que pierden a sus hijos en la frontera, mujeres migrantes, que trabajan en maquilas. Hacía falta el punto de vista femenino”, aseguró Medina, en cuya opinión, el país cruza por un momento crítico.

“La situación caótica no sólo por la pandemia, sino por el hambre, la migración, la situación de abandono del campo, el deterioro ambiental y el crecimiento de la miseria, 18 millones en México, ante la sordera y ceguera de las autoridades que van sin dirección. El futuro no está en los individuos que siguen un partido, sino en las comunidades organizadas de pueblos originarios que están planteando soluciones ante esta decadencia del individuo insatisfecho permanentemente. Debemos luchar juntos por el futuro, tomar conciencia, porque si no, ya nos cargó la chingada”.

Y exhortó: “Empecemos a hacer algo por el cambio climático, seguimos con pendejadas del petróleo y fracking, las mineras y cerveceras que se llevan nuestra agua y no hay un solo programa de cuidado; mientras el narcotráfico encuentra a la gente en la miseria, toma su lugar en medio de carencia de derechos”.

Referente al estreno de su largometraje “La llevada y la traída”, acotó: “Tuve el privilegio de filmar la historia de la Virgen de Zapopan, de su ritual en el que participan 30 mil danzantes, sonajeros, concheros y dos millones de peregrinos de Michoacán, Querétaro, Zacatecas, Colima y Nayarit, cada 12 de octubre. Por recomendación de Guillermo del Toro y mi amor por las culturas mexicanas, la danza y el pueblo, tomé esta aventura junto a Claudia De Berardinis, Begoña Lecumberri y Miguel Ángel García Sepúlveda”.

Para concluir, la intérprete, quien mañana sábado 25 de septiembre recibirá el Ariel de Oro de manos de Guadalupe Vázquez Luna -miembro del colectivo Abejas de Acteal-, resaltó la diversidad cinematográfica mexicana que, pese a la insensibilidad del gobierno, triunfa de la mano de Tatiana Huezo, Fernanda Valadez, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón.

 

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