El imperio literario de Fernando del Paso

Fotos: Enrique Mendoza Hernández
 
Cultura Lunes, 19 Noviembre, 2018 12:15 PM

El escritor mexicano ganó el Premio Cervantes en 2015. “El país va en decadencia”, expresó en la última entrevista con ZETA en 2016. El autor falleció el miércoles 14 de noviembre a la edad de 83 años

Con el fallecimiento de don Fernando del Paso, ocurrido el miércoles 14 de noviembre de 2018, también se va el último mexicano ganador del Premio Cervantes (lo mereció en la edición 2015) y una de las grandes voces de la literatura hispanoamericana.

Del Paso pertenece a la selecta lista de mexicanos acreedores al “Nobel español” junto con Octavio Paz (1981), Carlos Fuentes (1987), Sergio Pitol (2005), José Emilio Pacheco (2009) y Elena Poniatowska (2013). Tal es el legado de su imperio a las letras hispanoamericanas.

Don Fernando del Paso siempre fue generoso con ZETA al conceder diversas entrevistas, tanto antes como después de ganar el Premio Cervantes 2015, ya sea en Tijuana, Ciudad de México o Guadalajara. A continuación, los momentos más memorables de los diálogos que sostuvo con este Semanario.

 

EN LA NIÑEZ

Fernando del Paso nació en Ciudad de México el 1 de abril de 1935. Vivió su niñez con sus padres, Irene Alicia Morante y Fernando del Paso, en la colonia Roma, donde residía en Orizaba número 150. En entrevista con ZETA, una vez contó cómo fue el segundo hijo de sus padres, pues su hermano mayor no nació; también habló de sus memorables viajes con sus padres a Veracruz y sus primeros acercamientos a la literatura.

Cuando se le preguntó cómo fue su infancia, no dudó en recordar a su hermano mayor:

“Mi madre, Irene Alicia Morante, se casó, pero a los cinco años no tenía hijos, estaba angustiada, se sometió a un tratamiento médico y yo le debo mi nacimiento a la Virgen de Guadalupe, porque ella había hecho una manda que si se embarazaba, se iba caminando desde la colonia Roma hasta la Basílica; a la mitad del camino tuvo una hemorragia y el doctor le dijo que había abortado, que debía cuidarse si volvía a embarazarse. Se volvió a embarazar, esta vez, de mí. Entonces, yo soy mi hermano menor, y le debo mi nacimiento, pues, a la Virgen de Guadalupe”.

¿Qué es lo que más atesora de su niñez con sus papás?

“Pues los viajes a Veracruz. Vivíamos en Orizaba 150 de la colonia Roma y los viajes a Veracruz eran lo más bonito que me podía pasar, pasando por Xalapa, otras veces por Orizaba”.

¿A qué iban?

“Pues de vacaciones, al Malecón de Veracruz, a desayunar, a comer en Boca del Río. En fin, de vacaciones”.

¿Cada cuánto iban?

“Cada año, casi; también llegamos a ir a Acapulco, y una vez fuimos a Gutiérrez Zamora, a pescar, pescábamos unos peces maravillosos que guisábamos después”.

 

LAS PRIMERAS LECTURAS

En alguna conversación, don Fernando rememoró sus primeros acercamientos a la literatura, sobre todo cuando esperaba ver los periódicos donde se publicaban tiras cómicas.

“Yo estaba desesperado personalmente por leer los monitos de los domingos. ‘Pancho y Ramona’, ‘El príncipe valiente’, ‘El capitán tiburón’, ‘Superman’, fueron mis primeros personajes, me los tenía que leer mi papá; yo estaba tan desesperado que aprendí a leer antes de entrar a la primaria.

“Mis padres me regalaron una edición, desde luego la censurada, de ‘Las mil y una noches’, y eso me llenó, para el resto de mi vida, la cabeza de fantasías. Después leí ‘El tesoro de la juventud’, pero entonces yo creía que iba a ser dibujante, pero fracasé en el óleo y me dediqué a escribir”.

¿Qué fue lo primero que escribió?

“Empecé escribiendo poemas a mi mamá, tenía 10 años”.

 

DE LA PUBLICIDAD

Fernando del Paso publicó su primera novela en 1966, a los 31 años de edad. En “Bajo la sombra de la Historia. Ensayos sobre el islam y el judaísmo” (FCE, 2011), cuenta que a los 18 años (transcurría 1953) empezó a trabajar como escritor de textos publicitarios para la firma internacional Walter Thompson en México.

¿Ya escribía en esa época, a sus 18 años, o cómo descubrió la escritura?

“Fue cuando entró Antonio Montaño, el colombiano, a trabajar en Walter Thompson y él era amigo de José de la Colina. Yo empecé a escribir un texto, no me acuerdo cuál era, y me dijo: ‘esto es muy joyciano’, yo no sabía quién era Joyce. Entonces me enseñó quién era Joyce, me presentó después a José de la Colina, y entre los dos me recomendaron pues la literatura universal.

“Empecé a leer a Faulkner, a Dos Pasos, a Flaubert, Baudelaire, docenas de escritores, incluyendo a latinoamericanos como Borges, Cortázar y Carpentier; mexicanos como Martín Luis Guzmán, Rafael F. Muñoz, Agustín Yáñez, Juan José Arreola, Juan Rulfo; y descubrí que había un mundo ahí, e intenté escribir un libro y de ahí salió ‘José Trigo’”.

— Antes de publicar “José Trigo” en 1966, ¿escribió en suplementos, periódicos o revistas?

“Creo que empecé a publicar en el Banco Nacional de México pequeños textos en una revista que tenía el banco, antes de lanzarme a la novela ‘José Trigo’, eran como antologías, se llamaban ‘microcosas’, ¡imagínese qué cursi! Y ahí hablaba yo de todo, pero me gustaba”.

¿Cómo supo que sería escritor?

“Yo no supe, en realidad nunca me he dedicado, por desgracia, a la escritura. Tenía que ganarme el pan, y con la escritura es muy difícil ganarse el pan”.

Por eso trabajaba en las agencias de publicidad…

“Sí. Era donde me pagaban muy bien”.

¿Qué le dio la publicidad a su escritura?

“Me vi tan constreñido a la simplicidad y a la brevedad, que después exploté, ¿verdad? No me dio, al contrario, no me permitía, y después ya exploté exuberante”.

Pero las frases publicitarias debían ser ingeniosas y escribirse con mucha imaginación…

“Todo fue un ejercicio del idioma, tanto en las agencias de publicidad como en la BBC de Londres y en la de Francia, todos los días hacía yo gimnasia con el lenguaje y las ideas”.

 

SU OBRA MAESTRA

El legado a las letras hispanoamericanas de Fernando del Paso incluye, entre otras, obras como “José Trigo” (Premio “Xavier Villaurrutia”, 1966; reedición FCE, 2015); “Palinuro de México” (Premio “Rómulo Gallegos”, 1982; reedición FCE, 2013); “Noticias del Imperio” (Premio Mazatlán de Literatura, 1988; reedición FCE, 2012); “Linda 67. Historia de un crimen” (Plaza & Janés, 1995; reedición FCE, 2017); “Amo y señor de mis palabras” (Tusquets, 2015); “Bajo la sombra de la Historia. Ensayos sobre el islam y el judaísmo” (FCE, 2011); y en 2018, el Fondo de Cultura Económica (FCE) reeditó “La muerte se va a Granada. Poema dramático en dos actos  y un gran final”.

Pero su obra maestra es “Noticias del imperio”, publicada en 1987 por la editorial Diana. Barroca y extravagante como su autor de trajes y corbatas coloridas, “Noticias del imperio” narra precisamente la historia de Carlota y Maximiliano en dos tiempos intercalados: un monólogo de una Carlota delirante y la parte histórica del imperio en México.

“La historia me interesó desde mi primer libro. Mi interés por Maximiliano y Carlota surgió cuando yo era muy pequeño, nada más de saber la historia de que habíamos tenido un emperador rubio y barbado, y una emperatriz que se había vuelto loca y había muerto hasta 1927; el tema me pareció tan atractivo, tan fascinante, tan surrealista, aunque no sabía yo lo que era el surrealismo todavía, que fui leyendo a través de los años sobre ellos, Maximiliano y Carlota.

“Cuando terminé y publiqué ‘Palinuro de México’, ya me sumergí en la documentación, pero siempre, desde niño, me atrajo ese melodrama”, evocó don Fernando en alguna ocasión en entrevista con ZETA.

“Eso en sí me interesó mucho, y durante muchos años yo leía todo lo que podía sobre la intervención francesa y sobre Carlota y Maximiliano, eso mientras escribía la primera (‘José Trigo’) y la segunda (‘Palinuro de México’); o sea, yo llevaba muchísimos años de leer sobre ellos, era un tema que siempre me apasionó. Y ya cuando terminé ‘Palinuro de México’, me dediqué mucho más, de lleno, a tiempo completo a la investigación”.

En 2012, el FCE publicó una edición conmemorativa de “Noticias del imperio” a 25 años de publicación; en alguna otra entrevista con ZETA, Del Paso valoró la reedición:

“Lo que siento es una gran alegría de saber que yo no escribí nada más para mis contemporáneos, sino para las nuevas generaciones; hay mucho muchacho, jóvenes, muchachas que les encanta la novela y, bueno, Usted es un hombre muy joven también, y quiere decir que si mi literatura está vigente entre los jóvenes, pues eso ya es haber logrado algo muy importante”.

 

LA INVESTIGACIÓN EN SU OBRA

Fernando del Paso sustentó su obra en la investigación, sobre todo en obras como “José Trigo”, “Palinuro de México” y “Noticias del imperio”.

“A final de cuentas soy más historiador que médico. En ‘José Trigo’ hay una investigación profunda también sobre el fenómeno de los cristeros, los ferrocarriles y movimientos sindicales ferrocarrileros, ahí la historia ya estaba. Además, como andamiaje le sirve a ‘José Trigo’ la mitología náhuatl, Luciano es Quetzalcóatl, todo está armado alrededor de la mitología náhuatl y de la mitología bíblica cristiana también.

“Emprendí el tema de la medicina porque yo quería ser médico, por fin no pude serlo, me casé y ya no podía estudiar, y estar casado al mismo tiempo; medicina es una carrera muy absorbente, entonces convertí a ‘Palinuro’ en estudiante de medicina porque yo me creí frustrado. Cuando terminé ‘Palinuro’ ya no estaba yo frustrado porque vi que lo que más me interesaba de la medicina, era su historia y los aspectos literarios y semánticos de la medicina”.

Finalmente, sobre su obra maestra traducida al alemán, al chino, francés, inglés y por supuesto al italiano, destacó:

“En la novela uno puede inventar, aunque esa invención debe también estar respaldada por una responsabilidad; no es posible inventar impunemente”.

 

CUANDO GANÓ EL CERVANTES

 

Fue su hija Paulina del Paso quien le avisó vía telefónica, el lunes 12 de noviembre de 2015 por la madrugada, que había ganado el Premio Cervantes; en España transcurría la mañana. “Tienes que escribir otro discurso”, le dijo su hija Paulina ese día cuando le marcó por teléfono a su padre, ya que ella se encontraba participando en el Festival Internacional de Cine en Los Cabos. “¿Por qué”, le inquirió don Fernando. “Porque acabas de ganar el Premio Cervantes”, le contestó Paulina del Paso. Y es que don Fernando acababa de escribir históricos discursos cuando recibió el Premio Internacional “Alfonso Reyes” 2013 y el Premio Excelencia en las Letras “José Emilio Pacheco” 2015.

 ¿Cómo han sido estos días para Fernando del Paso, luego del anuncio de que ganó el Premio Cervantes?, le inquirió ZETA días después en su casa barroca en Zapopan.

“Han sido un poco abrumadores, algunas entrevistas, muchas llamadas. Yo he estado enfermo desde hace tres años, pero ahora he tenido que levantarme, salir, contestar, de alguna manera corresponder a este gran Premio que me halaga tanto, estoy muy contento”.

¿Qué lectura hace de que con sólo cuatro novelas (“José Trigo”, “Palinuro de México”, “Noticias del imperio” y “Linda 67. Historia de un crimen”), ganó Usted el Premio Cervantes?

“No sé si son cuatro o son tres, porque ‘Linda 67’ fue un divertimento, aunque salió bien, ¿verdad? Como le decía, me halaga mucho, estoy muy contento, no pude escribir más novelas, yo nací para escribir esas novelas, y me tardé muchos años porque me encanta la documentación. Y bueno, yo a la documentación le di el papel de la tortuga y el de la imaginación a Aquiles, y siempre gana la tortuga, ya sabemos”.

¿Con quién le hubiera gustado compartir el Premio Cervantes o a quién se lo dedicaría y por qué?

“Quizás a Antonio Montaño y José de la Colina. Antonio Montaño, el escritor colombiano que ya murió y José de la Colina, que anda en México todavía, porque ellos fueron mis mejores mentores, mis mejores guías en esa selva que es la literatura. Y Juan Rulfo, después de ellos dos.

“A Rulfo lo conocí gracias a una beca que me otorgó el Centro Mexicano de Escritores, una asociación fundada para darle un aliento a los escritores, y consistió en una cantidad al mes, no muy alta, más bien modesta; nos reuníamos todos los becarios con Francisco Monterde, Juan Rulfo y Juan José Arreola, de ahí cada quien leía.

“Después de esas reuniones, Rulfo y yo nos íbamos a pie a su casa, hacíamos una escala en la cafetería del Sanatorio Dalinde, nos estábamos ahí tomando café y fumando como chacuacos; de él aprendí mucho de literatura, él conocía toda la novela habida y por haber no solamente mexicana, sino inglesa, norteamericana, china, rusa; de él aprendí mucho. También asistí al taller de Arreola, también aprendí mucho de literatura”.

 

“EL PAÍS VA EN DECADENCIA”

Siempre crítico ante la cruenta realidad que vive el país, don Fernando del Paso se pronunció en diversas entrevistas sobre política y la violencia imperante. Luego de dos sexenios panistas (2006-2018), Del Paso lamentó el regreso del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de México.

“Me da mucha tristeza, me da miedo, porque ya demostró durante 70 años lo que vale; en algunos aspectos vale mucho, pero en otros es simplemente lo que dijo Vargas Llosa: ‘Una dictadura’, ¿no? El PRI es la colonización interna de México por un partido que se ha distinguido por políticos ladrones. Si hiciéramos unos Paralímpicos de políticos incapacitados intelectualmente, nos llevaríamos muchísimas medallas”.

En septiembre de 2012, expresó en entrevista con ZETA sobre el regreso del PRI a Los Pinos: “Me da mucha tristeza, me da miedo”…

“El país anda mal desde hace mucho tiempo, no nada más desde que subió Peña Nieto. El país va regresándose, va en decadencia. Yo no tengo la respuesta para eso, pero quizás la respuesta esté en que la mayor parte de los problemas son causados por la desigualdad social y económica del país, por los terribles contrastes. El 2018 no lo alcanzo a ver, no sé qué vaya a pasar”.

Al igual que en el sexenio panista de Felipe Calderón, continúan las ejecuciones, secuestros, desapariciones e inseguridad en el actual sexenio priista no sólo en Jalisco, sino en todo el país. ¿Qué opinión tiene Usted de la administración de Enrique Peña Nieto?

“No sabía que la administración de Enrique Peña Nieto ha cumplido casi dos años. De hecho no sabía que este país tenía un gobierno”.

Tomando en cuenta que “Palinuro de México” tiene también mucho de crítica política y social vigentes, ¿cuál sería la crítica que haría Usted específicamente al gobierno de Enrique Peña Nieto, donde la violencia (como la de Tlatelolco en 1968, presente en “Palinuro”) continúa en México?

“Es muy doloroso reconocer la trágica realidad actual de nuestro país. Debemos seguir en pie de lucha para obtener un país más equitativo, porque todo parece indicar que los problemas siguen sin resolverse de origen”.

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