Renovarse o morir: los dos caminos de los partidos perdedores en BC

Fotos: Ramón T. Blanco Villalón.-José Luis Ovando (PAN): "Las estructuras funcionan sólo que la ola era muy grande". / David Ruvalcaba (PRI): Propone reafirmar valores del priismo y evitar fractura partidista.
 
Zoom Político Lunes, 13 Agosto, 2018 01:00 PM

Tras el triunfo de Morena, las fuerzas políticas en BC tienen varias estrategias: evaluar los resultados del 1 de julio, reagrupar a su militancia, reinventar sus estrategias y prepararse a toda velocidad para el proceso electoral de 2019, que será la primera elección local tras la vorágine del partido de López Obrador a nivel nacional

En 2019, Baja California será la primera entidad donde se renovará gubernatura con Andrés Manuel López Obrador al frente de la presidencia del país. En tan solo cuatro años de vida como institución, Morena logró colocarse como la primera fuerza política de la nación, con una mayoría en la Cámara de Diputados (310 representantes en total), 69 senadores, así como 365 militantes distribuidos a través de 27 congresos estatales.

Este escenario no solo obligó a una reconfiguración del mapa de la política en la República mexicana, el cual se tiñe poco a poco con el color marrón del partido del tabasqueño, sino a una reestructuración total al interior de las alas opositoras. Por ello, ZOOM POLÍTICO recogió las voces de los principales dirigentes partidistas en el Estado, quienes compartieron sus reflexiones y perspectivas después de la derrota del 1 de julio, pero también sobre el futuro de sus organizaciones, desde la visión de la reconstrucción, obligada por el fracaso partidista.

 

Morena se va a empachar: PAN

En el panorama nacional, el Partido Acción Nacional se ha esforzado por mantener un discurso optimista, asegurando a la par que actuarán como contrapeso del gobierno entrante. Sin embargo, las luchas internas y los cambios al interior de la estructura blanquiazul se perfilan contundentes. Tan solo una semana después de las elecciones, se publicó en las redes, un video animado donde se enumeraban las causas de la derrota panista, exigiendo a la vez, la renuncia del excandidato Ricardo Anaya, del dirigente nacional Damián Zepeda y de otros allegados al círculo inmediato del otrora abanderado nacional. No fue sino hasta mediados de julio, que el presidente del partido manifestó su intención -voluntaria, de acuerdo a sus palabras- de separarse de la dirigencia del ala blanquiazul. En entrevista para el periodista Ciro Gómez Leyva, Zepeda expuso que no será sino hasta que asuma como senador, cuando se separe de su actual encargo, una acción que de acuerdo con su testimonio, informó a los gobernadores del PAN en los estados y no obedece a un acuerdo con ellos.

En el caso de Baja California, el tablero político jugó de forma similar en el caso de José Luis Ovando, dirigente panista en la región, único de los representantes estatales que buscó una posición en el proceso electoral, como suplente en el Senado por la fórmula de Jorge Ramos. A tan solo días de retomar la presidencia del comité directivo estatal del PAN -cargo del cual se separó durante la campaña-, el panista aseguró estar trabajando en “un análisis muy crudo, dejando a un lado el sinsabor de la derrota o los sentimientos encontrados que naturalmente se sienten en estos momentos”.

En un ejercicio de reflexión, Ovando Patrón priorizó el examen interno: “Debemos cuestionarnos qué es lo que sigue; qué es lo que va a pasar con nosotros y qué es lo que debemos preparar porque ya la elección siguiente arranca en unos meses…no podemos estar autoflagelándonos o lamiéndonos las heridas”. En virtud de ello, el aún dirigente asegura que Acción Nacional debe “regresar con los ciudadanos y preguntarles qué ha pasado, en qué hemos fallado o qué nos falta enmendar, o hacer”.

Foto: Archivo.- Fausto Gallardo (PVEM): Conforme con haber mantenido registro del Verde.

Sobre la posibilidad de perder el poder que su partido ha mantenido durante 30 años en Baja California, Ovando Patrón justificó que para el PAN “es más complicado entregar buenas cuentas porque es más fácil criticar que construir”. En cuanto a resultados, el dirigente presumió que su organización obtuvo 140 mil votos más que en la última elección, y añadió que “las estructuras funcionaron, solo que la ola era muy grande”.

 

La humildad y la convicción tricolor

El caso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) es distinto, ya que a 20 días de distancia del ejercicio democrático, la histórica derrota en los comicios federales dejó a la estructura tricolor tambaleante, siendo una de las primeras acciones que resolvió la separación de René Juárez Cisneros de la dirigencia nacional del organismo político, sustituido de manera temporal por su secretaria general, Claudia Ruiz Massieu. No obstante, la necesidad de transformación del tricolor, la cual fue prevista por Juárez Cisneros como una “tan grande como la derrota actual”; opera de forma distinta en el noroeste del país, dado que en nuestra región, los esfuerzos de unidad parecen quedar rezagados ante los intentos de acaparamiento por parte de los diversos grupos de poder al interior de su militancia.

Estas rencillas internas entre camarillas priistas tienen su historia en Baja California, pues a finales de 2007, cuando el entonces edil de Tijuana, Jorge Hank Rhon, pretendió imponer la lista de representantes para la gubernatura, alcaldías y diputaciones locales para el proceso electoral entrante, un centenar de militantes de los cinco municipios de la región se manifestaron en las oficinas del entonces dirigente estatal, Mario Madrigal Magaña, para exigir el respeto a los procesos democráticos internos del partido. Hoy, casi una década después, las diferencias entre hankistas y demás grupos del priismo bajacaliforniano, amenazan con derruir una estructura que se mantiene en pie a base de apuntalamientos.

Es debido a esto que para el actual presidente del comité directivo estatal del tricolor, David Ruvalcaba Flores, hace falta reconocer que, pese a que la organización aún mantiene mucho capital político, “la soberbia, la corrupción de algunos de sus militantes y las malas decisiones, nos llevaron a perder la confianza de los ciudadanos”. El exdiputado local planteó que, más allá de la derrota y de buscar culpables en una “cacería de brujas”, ésta es una oportunidad para reafirmar los valores del partido y evitar la fractura entre grupos de poder al interior del mismo.

De cara a 2019, el dirigente priista confía en que, a falta de un candidato que arrase en las boletas -haciendo alusión a la figura de Andrés Manuel López Obrador-, en Baja California habrá un “piso parejo” para contender con el propósito de desplazar al régimen panista que impera en la región. Asimismo, Ruvalcaba Flores comparó el fracaso electoral con problemas maritales: “Esto es como cuando te equivocas en la casa y le prometes a tu mujer que vas a cambiar, pero sigues haciendo lo mismo y termina mandándote al carajo. Perdimos a una gran mujer por no cambiar”.

 

Unos viven, otros agonizan y algunos terminan de cavar

En el caso de los partidos Verde Ecologista de México (PVEM), Encuentro Social (PES) y Nueva Alianza (PANAL), las reestructuraciones serán en la medida exacta en que el torbellino de Morena los sacó de su zona segura. En el caso del Verde, el secretario general en la región, Fausto Gallardo, tomó la derrota con alegría y desde la comodidad de llegar con un 3 por ciento de los votos por ley asegurados; sin reajustes mayores en la estrategia y con la mirada fija en el proceso electoral que arranca en septiembre de este año. Como si estuvieran en el ojo del huracán, y sin importar que a nivel nacional perdieron la gubernatura del Estado fronterizo de Chiapas, Gallardo comentó: “Sacamos resultados muy optimistas y muy alentadores. Estamos contentos, no victoriosos ni echamos las campanas al vuelo, simplemente avanzamos sobre la ruta que hemos trazado los compañeros y, pues ahora se encuentran todos descansando, porque fue un proceso difícil. Dos partidos perdieron el registro y localmente cuatro partidos ni siquiera llegaron al 3 por ciento”, comentó.

Foto: Archivo.- Arcelia Galarza (NA): Partido a su cargo está por perder derechos.

Uno de los partidos a los que el presidente estatal del PVEM se refirió fue el PES, el cual se mantiene hasta la fecha con los días contados, mientras el Instituto Nacional Electoral rechaza una a una la lista de las impugnaciones realizadas durante la semana de resaca electoral, siendo la solicitud de anular los votos para los candidatos independientes -subiendo así su porcentaje de votos-, recurso más criticado hasta el momento por su nivel de desesperación. No obstante, desde la perspectiva de su dirigente estatal, José Alfredo Ferreiro Velazco, aún no está perdida la batalla en vista de que existieron muchísimas inconsistencias e irregularidades el día de la elección, mismas que brindarían al PES, miles de votos, producto de las equivocaciones por el famoso voto cruzado. Ferreiro explicó: “Cuando se hizo el recuento de 16 mil casillas, recuperamos 320 mil votos, pero hicieron falta 23 mil casillas más”. Esto implicó que el partido de derecha interpusiera una serie de recursos legales ante las autoridades electorales, con el objetivo de mantener su registro, los cuales deberán resolverse -de acuerdo con el dirigente-, la primera semana de septiembre a más tardar.

Sobre la sensación que les deja la elección histórica de México, el también diputado federal comentó: “ganamos 45 diputaciones federales, 65 alcaldías, tenemos más de 500 regidores y más de 100 diputados electos en los estados”. En resumen, consideró que el PES tiene “una representación favorable, pero nos afecta el tema del registro. Sobre el escenario adverso en donde su organismo pierda el financiamiento, Ferreiro Velazco confió en la corriente del PES, la cual es fuerte y goza de unión a nivel nacional: “Si alguien nos dijera que no tenemos registro en este proceso, lo vamos a volver a solicitar; nos vamos a volver a organizar para volverlo a ganar”.

Por último, la fuerza política que ronda el cementerio en 2018 es Nueva Alianza. Sin resultados relevantes, tanto en el ámbito local como a nivel nacional, el ala turquesa se mantiene en la misma lucha que el PES, pero con menos elementos en juego, poniéndola en riesgo de perder. “Alcanzamos un millón 300 mil votos que es nuestro voto seguro, pero lo que pasó en estas elecciones fue que mucha más gente salió a votar y, pues con eso, el porcentaje bajó”, explicó Arcelia Galarza Villarino, dirigente estatal de este organismo político. Con 2.7 por ciento de los votos emitidos el 1 de julio, Nueva Alianza se quedó corta para alcanzar el porcentaje mínimo establecido por Ley para conservar su registro.

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