Las cuatro cortinas

Foto: Internet/Los migrantes abaratan la mano de obra y generan cinturones de pobreza en sus lugares de origen
 
Opinionez Lunes, 6 Agosto, 2018 12:05 PM

La migración es un fenómeno mundial que amenaza la estabilidad política de una buena parte de los países desarrollados o en desarrollo. El fenómeno se presenta a partir de las desigualdades entre las económicas de las regiones del mundo, saldo maldito del colonialismo que substituyó con fuerza bruta al contacto comercial que durante una buena parte de la historia de la humanidad, conectó económica y culturalmente a civilizaciones distantes; forma de contacto que se estableció a la caída del Imperio Romano y durante el empoderamiento de la Iglesia Católica, tiempo en el que se conquistaron pueblos enteros mediante espadas legitimadas por la cruz.

Así se condenó a los pueblos originarios de América, lugar en el que los europeos se robaron todo un continente, en donde la cultura precolombina ha quedado reducida a suvenir y en donde se estableció una cultura de la explotación, racismo, clasismo y concentración de la riqueza, de la que todavía no podemos salir.

África, en menos de 50 años tendrá más población que China, la diferencia es que el país asiático logró encontrar una fórmula propia para el desarrollo y la repartición justa de las oportunidades, mientras que los subsaharianos están hundidos en el subdesarrollo y la marginación.

México, como Brasil, Argentina y Chile, recibe migración de su misma región, pero en nuestro caso, tenemos a su vez, un siglo invadiendo silenciosa y masivamente a los Estados Unidos, tanto que las remesas económicas que envían los mexicanos de allá, constituyen la segunda fuente de ingresos nacionales más cuantiosa; al mismo tiempo hemos convertido al Instituto Nacional de Migración, en una desorganizada y corrupta patrulla fronteriza que expulsa a 400 mil migrantes centroamericanos cada año, no sin antes, a una buena parte de ellos, hacerlos pasar un clavario moral y físico.

El proceso migratorio genera una hemorragia de talento en las regiones abandonadas y una convulsión política y económica en las sociedades receptoras, pues el migrante abarata la mano de obra y genera cinturones de pobreza. AMLO ha decidido tomar el toro por los cuernos con una propuesta que, más que novedosa, es audaz y oportuna: construir en el territorio nacional, cuatro cortinas de progreso y desarrollo que detengan la sangría de talento regional; y acordar con los EU, una inversión cuantiosa para desarrollar la región centroamericana que es, actualmente, la zona de la región que más seres humanos expulsa.

A cambio de esa inversión, promete cuidar profesionalmente la frontera sur de nuestro país. Las cortinas que propone son: una inversión en turismo y energía en el territorio sur de México, que le genere empleo y porvenir; la recuperación del campo en la zona central y noroeste, como empleador de los mexicanos, mediante la oferta de precios de garantía a las inversiones agrícolas; el impulso industrial a la región central, norte y noreste; y la instauración de una franja de 30 kilómetros a lo largo de la frontera en la que bajará el Impuesto Sobre la Renta en una tercera parte; disminuirá el Impuesto al Valor Agregado para dejarlo en un 8% y se homologarán los precios de las gasolinas con el vecino del norte. La idea es que se pueda aumentar el empleo maquilador y que éste sea pagado a un precio superior.

El de AMLO será el sexenio del cambio, uno profundo, que transforme nuestra realidad hacia otra mejor. La idea es que termine la sangría de talento y podamos encontrar de nuevo un modelo propio de desarrollo.

 

Jesús Alejandro Ruiz Uribe es Doctor en Derecho Constitucional, ex diputado local, rector del Centro Universitario de Tijuana en el estado de Sonora y coordinador estatal de Ciudadanos Construyendo el Cambio, A.C. Correo: chuchoruizuribe@gmail.com

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