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En Zerio Lunes, 20 Agosto, 2018 12:00 PM

Fueron escritos en los murales de algunas parroquias. Son reales y, aunque fueron hechos con muy buena intención, tienen mala redacción.

  1. Para los que tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños.
  2. Esta noche el párroco dará la charla “El matrimonio cristiano: lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Para las mujeres a las 7:30, para los hombres a las 8:30.
  3. Este viernes, los monaguillos representarán la obra “Hamlet” de Shakespeare. Se invita a toda la comunidad a presenciar esta tragedia.
  4. Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta de beneficencia! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos.
  5. Tema de la catequesis de hoy: “Jesús camina sobre las aguas“. Catequesis de mañana: “En busca de Jesús“.
  6. El coro de los mayores de sesenta años, se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la parroquia.
  7. El campeonato de futbol interparroquial se reanuda este sábado. ¡Acompáñenos a derrotar a Cristo Rey!
  8. El precio del curso “Ayune con provecho” es de 10 dólares (almuerzo incluido).
  9. Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos.
  10. Esta noche celebraremos a nuestro santo patrón con una cena. Tendremos guiso de frijoles, seguido por un concierto de trombones.
  11. Recuerden que el jueves empieza la catequesis para niños y niñas de ambos sexos.
  12. El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia.

Autor: Un monaguillo con tiempo de sobra.

 

¿Cómo se llamó la obra?

Primer acto: Sale un niño comiendo un hot dog.

Segundo acto: Sale el mismo niño devorando  una hamburguesa.

Tercer acto: Sale el niño atragantándose con unas quesadillas fritas.

¿Cómo se llamó la obra?

Él va a estar gordillo.

Autor: Un dramaturgo morenista.

 

Oportunidad

Un oficial de carretera detiene un automóvil:
¡Señorita, ha rebasado el límite de la velocidad permitida!
“Por favor, oficial, déjeme ir. Soy maestra”.

¿Maestra? ¡Qué bien!, lo hubiera dicho antes, he esperado esto toda mi vida. A ver, escriba mil veces: No debo rebasar el límite de velocidad permitida.

Autor: Profe reprobada.

 

Otra oportunidad

Un día el jefe de la estación ferroviaria estaba hablando con el banderillero:

¿Qué haría si ve que dos trenes van a chocar?

“Avisarles por la radio o con banderas para que cambien de carril”.

Y ¿si no tuviera radio ni banderas?

“Llamo a mi primo”.

¿Él sabe del tema?

“No, ¡es que nunca ha visto un choque de trenes!”.

Autor: Empleado de aeropuerto.

 

En la biblioteca

Un joven se acerca al escritorio de la encargada de la biblioteca y la saluda, ella, muy entusiasmada, responde:

Bienvenido a la biblioteca, nos encantan los jóvenes, tenemos millones de historias, centenares de romances, miles de pensamientos profundos. ¿Qué desea usted?

“Solo dos cosas: un enchufe para el cargador del celular y la contraseña del WiFi”.

Autor: Bibliotecaria frustrada.

 

Aprovechado

Se acercaba la fecha para evaluación final de inglés en la facultad, como muchos de los exámenes universitarios, su principal objetivo era eliminar a los que no llegaban al promedio exigido.
El examen duraba dos horas y cada estudiante recibió su correspondiente hoja de examen con las preguntas.
El profesor era muy recto y severo, catedrático a la antigua usanza, y le dijo a toda la clase que si el examen no estaba sobre su mesa después de dos horas exactamente, no se aceptaría, y el estudiante sería suspendido.
Media hora después de empezar el examen, un estudiante entró por la puerta y pidió una hoja de examen al profesor, quien le dijo:

No va a tener tiempo usted para terminarlo.

“Sí que lo terminaré”, contestó el estudiante para luego sentarse y empezar a escribir.
Después de dos horas, el maestro pidió los exámenes y, de forma ordenada, los estudiantes entregaron sus evaluaciones.
Todos menos el que había llegado tarde, que continuó escribiendo como si nada pasara.
Después de otra media hora, el estudiante se acercó a la mesa donde se encontraba el profesor sentado, leyendo un libro.
En el instante que intentó poner su examen encima del montón, el profesor advirtió al alumno:

“Ni lo intente, no puedo aceptar eso. Terminó tarde”.

Furioso e incrédulo, el joven lo miró y preguntó si sabía quién era él.

No, no tengo ni la menor idea.

“¡¿Sabe quién soy?!”, preguntó nuevamente el estudiante, apuntando a su propio pecho con su dedo y acercándose de manera intimidante al sarcástico maestro, quien refutó:

No, y no me importa en absoluto.

En ese momento, el estudiante tomó rápidamente su examen y lo metió en medio del montón, entre todos los demás.

“¡Extraordinario!” -exclamó-. Y se marchó.

Autor: Alumno bilingüe…dizque.

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