Quién le cuida…

Foto: Archivo
 
Sortilegioz Lunes, 23 Julio, 2018 12:00 PM

Antes de viajar a Europa a la feria aeroespacial a la que no falla, el gobernador del Estado, Francisco Arturo Vega de Lamadrid, ordenó a uno de sus subalternos citar a todos los diputados locales de su partido en algún lugar de Mexicali para hablar con ellos.

Tras la derrota del Partido Acción Nacional en Baja California el 1 de julio, donde todos los candidatos a diputados federales y senadores impuestos por Vega y su equipo -particularmente Loreto Quintero, Francisco Rueda y Juan Manuel Gastélum- perdieron estrepitosamente frente a los abanderados de la alianza “Juntos Haremos Historia”, encabezada por Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Vega de Lamadrid ha sostenido reuniones para analizar el fenómeno electoral y las consecuencias en las elecciones locales del próximo año. Aparte, intentar asegurar su legado sin implicaciones judiciales.

Pero oh sorpresa, los diputados panistas no estuvieron disponibles para reunirse con su gobernador. Acostumbrados a votar a favor todo lo que a Vega le venga en gana, así sea para endeudar más al Estado que se encuentra en alerta amarilla y condicionado a no adquirir más deuda, al parecer se acalambraron con la derrota, y prácticamente están convencidos que la elección de 2019 donde se elegirá gobernador por un periodo de dos años, la perderán.

Uno de los subsecretarios encargados de convocar a la reunión a los diputados del PAN, fue el primer sorprendido con la no aceptación de la convocatoria, refirió que la reunión no se había celebrado porque muchos diputados no asistirían. Justificó, “Triny, Bentley, José Félix y Sergio no podían ir, y de Tijuana, Alfa y ‘La Chula’ tampoco, una por estar fuera de la ciudad, la otra por enfermedad”. Además, evidenció el distanciamiento entre una de las diputadas más entreguistas con el gobernador y éste: “Iraís Vázquez está muy enojada con el gobernador”. La razón: lo culpa de la derrota del 1 de julio, y tal vez no podrá o ya no quiere la panista suplente de Gina Cruz, aprobarle todo a Vega en la Comisión de Hacienda que preside”.

En otro tema y con la inversión que se hizo en la campaña que perdieron los azules, dicen los diputados que aparte, “Kiko” no les ha entregado el recurso de desarrollo social que mes con mes les etiquetan a los diputados para gastarlo a su antojo. Así, con tantas afrentas, los legisladores panistas mejor le hicieron el vacío a Francisco Vega, quien viajó a Europa sin hablar con ellos.

Ciertamente en caso de una eventual investigación, los legisladores se verán inmiscuidos por haberle aprobado todas las transferencias, endeudamientos, solicitudes de créditos, concesiones de obras, contratos de Asociaciones Público Privadas, que a Vega le fueron de interés para hacer en su administración.

Como el Presidente Enrique Peña Nieto en el ámbito nacional, el gobernador Francisco Vega de Lamadrid en la escena local, encabeza uno de los gobiernos que se percibe como el más corrupto de la historia reciente en Baja California –con perdón de Xicoténcatl Leyva Mortera-.

No solo fue el boom de Morena o el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, el virtual Presidente de México, lo que hizo a los candidatos de esa coalición obtener votaciones sin precedentes en Baja California, también el hartazgo de la población y la corrupción que se percibe en el gobierno, fueron factores que llevaron a los electores a un voto de castigo contra el Partido Acción Nacional que ha gobernado Baja California durante 29 años.

Como en el país a Peña, en el Estado a Vega, los electores le cobraron la factura.

Aun cuando en el Gobierno del Estado de Baja California, ni su titular acepta la culpa ni se siente responsable de la derrota de su partido, la realidad es que en el trayecto de su administración ha acabado con la confianza que tenían los gobiernos del PAN en Baja California. Su alejamiento de la sociedad en la toma de decisiones y gobernar con un poder absoluto en el Congreso, lo llevaron a endeudar al Estado y a propiciar negocios entre funcionarios y concesionarios, proveedores o contratistas.

La realidad es que, aunque no quiera el Ejecutivo, sí tiene razones para estar preocupado. Si como se pronostica en la elección de 2019, un partido de oposición al PAN gana el Gobierno del Estado, su legado está en problemas. Sería la suya una administración investigada por actos de corrupción, funcionarios indagados por enriquecimiento ilícito, desvío de recursos, abusos del erario.

En estos momentos nadie está cuidándole las manos al gobernador ni a sus colaboradores, cuando falta poco más de un año para que salgan y se encuentran en pleno año de Carranza (porque el de Hidalgo no alcanza), donde están obligando a quienes encabezan las áreas de administración y Hacienda, a validar compras, contratos, ventas, para cuadrar los números que no salieron justificados ante los auditores de la Auditoría Superior de la Federación.

Si es verdad, como dicen el subsecretario y la diputada Vázquez de la Comisión de Hacienda, y el resto de los legisladores azules están distanciados del gobernador por considerarlo culpable de la derrota (técnicamente ellos serían cómplices), puede ser un buen augurio, que quizá y solo quizá, en el último año de este Congreso, le digan no al mandatario y legislen con base a los intereses de los bajacalifornianos y no de los funcionarios y el titular del Poder Ejecutivo del Estado.

A Baja California ya le hace falta una sacudida política como la que sucedió en el país el 1 de julio de 2018, el PAN como el PRI en su tiempo, está engolosinado con el poder y perdió la brújula que lo llevaba a encabezar las causas sociales y el beneficio para todos.

Los diputados locales debían ver por su futuro, y por las consecuencias legales que sus acciones pudieran tener en un gobierno de oposición. Lo mismo deberían hacer en el Gobierno del Estado, enmendar la administración el último año, pero no, al parecer están aprovechando lo poco que les queda en el manejo de los recursos públicos.

Hoy día nadie le cuida las manos al gobernador, ni el Congreso del Estado, ni el Órgano de Fiscalización, y por supuesto, tampoco la Contraloría. Nadie. Y cómo hace falta. Estamos en el año de Carranza, no se les olvide.

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