Los empresarios y el nuevo régimen

Foto: Internet/Parece que López Obrador llegará a la presidencia de la República
 
Opinionez Lunes, 11 Junio, 2018 12:00 PM

Política Breve y de Emergencia

 

 

 

El martes 5 de junio, en la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador se reunió con el grupo más prominente del empresariado nacional, el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), club de hombres y dos mujeres de mayor poder económico del país; precisamente el grupo con el que en días pasados había tenido una pública y mediática disputa, no por ideas, sino por quién decía la verdad sobre la reunión de una comisión de estos empresarios con Ricardo Anaya y posteriormente con el Presidente Peña Nieto.

El diferendo inició cuando López Obrador declaró a medios que era de su conocimiento, una reunión que el candidato del PAN, Ricardo Anaya, sostuvo con un grupo de empresarios y políticos, donde el acuerdo era pedirle al Presidente Peña Nieto, su intervención para “bajar” de la contienda al abanderado del PRI, José Meade. Posteriormente y como “trascendido”, la opinión pública registró con lujo de detalle, la visita de los empresarios a Los Pinos; esta última visita, nadie desmintió.

La verdadera disputa inició del lado de los empresarios, quienes utilizando su capacidad de operación político-mediática a través de los “organismos oficiales”, como el Consejo Coordinador Empresarial y la Coparmex, nacionalmente se montaron en la campaña política en contra del abanderado de Morena-PES-PT. Comprometiendo su posición legal, bajaron de endurecer posturas públicas y señalar en todo el país al “enemigo político, que abanderando el populismo, trata de llevarlos al pasado y al debacle económico”.

López Obrador contestó y en sus declaraciones reveló nombres y apellidos de los participantes en la reunión y los calificó, excluyendo al resto del empresariado, como: “a un grupo de empresarios que en sentido estricto son traficantes de influencias, no empresarios; los que se benefician de la actual política económica, los que se benefician de la corrupción”.

Pero llegaron las encuestas del segundo tercio de la campaña y como balde de agua fría, las cifras cayeron sobre los señores acostumbrados a tomar decisiones con base a indicadores numéricos. Andrés Manuel había superado la expectativa electoral del 50% en la intención de voto, no habría suma ni alianza fáctica que valiera lo suficiente para confrontar a su oponente. ¡A negociar! Seguramente dijeron y se organizó el encuentro.

Por eso, el club de los empresarios mexicanos más ricos apeló al diálogo; de pronto fue importante conocer las propuestas y sobre todo, el proyecto económico de AMLO, haciendo a un lado la diatriba y la mentira, pues ya era fundamental tomarlo en serio, pero con respeto, tanto a la persona como al proyecto de quien seguramente encabezará el Gobierno Federal, los próximos seis años.

Separar el poder político del poder económico es lo que el empresariado ha escuchado tanto en la arenga de plaza pública, como en la declaración corta y la entrevista mediática; combatir la corrupción y el favoritismo de los servidores públicos para unos cuantos empresarios. Eso seguramente los asustó y la independencia de compromisos ocultos con la que López Obrador parece, llegará a la presidencia de la República.

La reunión es un claro y contundente indicio de dos cosas: primero, la capacidad de AMLO para, con aplomo, acudir a conciliar diferencias, quién sabe si personales, pero que en nada benefician al país; y dos, que los empresarios se preparan para “trabajar” con un nuevo régimen.

Que la historia lo registre.- Empresarios del CCEE impidieron a Jaime Bonilla Valdez, trasmitir en vivo el encuentro que tendrían para conocer las propuestas de ambos. El candidato a senador les dijo: “nada en lo oscurito”, se retiró y ellos no lograron su objetivo, el cual era firmar el compromiso de sus proyectos. No les avisaron que la cosa ya cambió. Es verdad que está lejos Ensenada, pero mínimo hay celulares.

Botón rojo.- ¿De verdad el alcalde Gastélum se va de viaje a la India, ahorita? Verdaderamente es inconsciente de los problemas y de la responsabilidad del gobierno municipal.

 

Salvador Morales Riubí, político tijuanense, ha sido funcionario municipal y estatal. Actualmente es empresario y consultor en temas de salud y relaciones públicas. Correo: [email protected]

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio