Tres años (38 años)

Dibujo: Archivo
 
Dobleplana Lunes, 16 Abril, 2018 12:00 PM

Amenazas y persecución policiaca acompañaron a ZETA cuando nació hace tres años. Un agente de la Judicial del Estado detuvo el viernes 11 de abril de 1980, momentáneamente, a nuestro co-Director Héctor Félix Miranda cuando regresaba de San Ysidro, California y recién cruzó la línea internacional.

El polizonte revisó la cajuela de su automóvil con la intención de confiscar los primeros ejemplares de ZETA que, sabían, se imprimieron en Estados Unidos. Pero su olfato detectivesco le falló. Héctor Félix Miranda no traía ni un solo ZETA. Y, claro, no hubo más remedio que dejarlo en libertad. Como siempre, lo querían tras las rejas, y como siempre, siguió libre.

Un par de agentes más fueron comisionados aquel día, a vigilar el domicilio de José Luis Viera –en ese entonces nuestro colaborador–, pensando que allá, en su casa de la Colonia Libertad, se imprimía y distribuía ZETA. Pero también les falló su corazonada policiaca.

Fotos: Internet/Jesús Blancornelas

Las oficinas de ZETA en el Fraccionamiento El Paraíso también fueron vigiladas por un dueto de detectives, lo mismo que el edificio de apartamentos donde vivía la familia de Jesús Blancornelas, pensando que ahí se distribuía ZETA como antes se hizo, con éxito, el ABC2. Pero la estrategia policiaca y el plan detectivesco de toda la Policía Judicial les falló.

Ese viernes 11 de abril de 1980, ya casi de noche, ZETA llegó por primera vez a las manos de los tijuanenses para reconstruir la comunicación que en ABC nos fue destrozada por la fuerza, la ilegalidad y la traición.

Burlados por la astucia de nuestros amigos voceadores, la impotencia de los agentes policiacos los llevó al absurdo de capturar al entonces Jefe de Circulación, Hilario López, para confiscarle los ejemplares. Pero fue inútil. Todos estaban ya en manos de los lectores.

Brutalmente en ocasiones, sutilmente en otras y desde ese 11 de abril de 1980 a la fecha, este gobierno de las familias De la Madrid, Romandía y Victoria, ha tapizado de obstáculos el camino de ZETA.

Antiguos colaboradores fueron sobornados, otros obligados a la traición, se desató el boicot publicitario, amenazaron a los anunciantes, se impidió el trabajo reporteril, se negó con burla y humillación la información, se persiguió a familiares y amigos, se nos inventaron delitos y hasta se llegó al absurdo de lanzarnos, como jauría, a la prensa toda. Se nos satanizó al máximo grado. Venturosamente, hemos salvado todos esos obstáculos.

Pocos, muy pocos estamos en ZETA quienes de ABC fuimos retirados ilegalmente en noviembre de 1979. Otros jóvenes se han sumado a esta modesta publicación. A todos ellos, pocos, nuestro homenaje público de agradecimiento.

Héctor “El Gato” Félix

El episodio que hemos vivido en los últimos tres años –y tú como nosotros, Lector– ha sido una lección. Una lección que nos ha enseñado las consecuencias el riesgo por ser libres. Una lección al gobierno de las familias De la Madrid, Romandía y Victoria, que experimentaron las consecuencias de reprimir, brutalmente, la Libertad de Expresión.

Como es costumbre en los demás periódicos, ZETA no se autofelicita en su aniversario. No recurre a esa práctica del chantaje de “pedir” a funcionarios, instituciones públicas, comercios e industrias, que nos feliciten por un año más de vida. Ese viejo, absurdo y denigrante recurso de obligar al parabién con signo de pesos y centavos no cabe aquí.

En ZETA celebramos este tercer año con mucho gusto, sí, pero también con la satisfacción de estar cumpliendo en la medida de nuestra capacidad, con la misión que nos hemos propuesto: Informar con veracidad y denunciar con pruebas.

Roberto de la Madrid

No hemos salido a la calle para pedir que nos feliciten y que nos paguen por ello. Desde aquí, con mucha sinceridad, con el corazón en la mano, les damos las gracias a los bajacalifornianos todos que, comprando unos nuestro ejemplar y alentándonos otros, nos han ayudado de tales formas para arribar a este tercer aniversario.

Nada de lo que aquí se ha publicado, basados en hechos reales, ha podido ser desvirtuado por los funcionarios a quienes hemos señalado, más por sus fallas humanas, su descarada corrupción en muchas de sus formas. Delatando la corrupción llegamos al tercer aniversario de ZETA cuando está por terminar el sexenio gubernamental.

Los que hace tres años –de Roberto de la Madrid para abajo–, prepotentes e influyentes, quisieron echarnos de Baja California e impedir el periodismo nuestro están por irse. Se van. Y se van apestados. Algunos de ellos, es seguro, tendrán que abandonar el estado o tal vez el país para no ser encarcelados por sus desmanes. Nosotros, en ZETA, nos quedamos. Realidad y lección. Los gobernadores se van y vienen. Los periodistas se quedan.

Y si Dios nos lo permite, dentro de un año celebraremos otro aniversario más, Tú y Usted, Lectores, con nosotros.

Columna publicada por Don Jesús Blancornelas en 1983, bajo el cabezal de “Abezedario”, que sería preámbulo de Dobleplana.

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