Templo cívico. México: su pasado, presente y futuro (Trigésima sexta parte)


 
Cartaz Lunes, 26 Febrero, 2018 12:00 PM

Instituyó el municipio libre, legalizó el divorcio, estableció la jornada máxima de trabajo y el salario mínimo.

La retirada de Carranza a Veracruz dejó el camino libre a Villa y Zapata que entraron en la Ciudad de México, instalando en la presidencia a Eulalio Gutiérrez y luego a Roque González Garza (en una ocasión, Villa hizo la broma de sentarse en la silla presidencial, mientras que Zapata se instaló a la izquierda del norteño. Pero, entre abril y junio de 1915, una serie de victorias de Álvaro Obregón forzó a Pancho Villa a abandonar la ciudad y permitieron a Venustiano Carranza regresar a la capital del país, éste convocó un Congreso Constituyente en Querétaro, el cual elaboró la nueva Constitución de 1917.

La gestión de Carranza se caracterizó, en primer término, por los esfuerzos de pacificación del país. Ni Villa, ni Zapata habían depuesto las armas, pero vieron muy reducido su poder; tras el asesinato de Zapata, Villa no abandonó la lucha hasta 1920. El gobierno de Carranza siguió imprimiéndole a la reconstrucción, al igual que una mayor atención a las infraestructuras, devastadas por la guerra; promovió la reactivación de la economía e inició una tímida reforma agraria con el reparto de 200 mil hectáreas de tierras. Pese a lo avanzado de las ideas contenidas en la Constitución de 1917 que había  impulsado, terminó dándole en ligero sesgo claramente conservador; reprimió las manifestaciones obreras y acabó paralizando la reforma agraria. El asesinato de Zapata afectó todavía más su popularidad.

El sucesor natural de Carranza era el general Álvaro Obregón, pero al aproximarse el relevo presidencial, éste cambió de idea y designó a un civil. La reacción no se hizo esperas. En 1920, Álvaro Obregón y los generales sonorenses, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta, desconocieron, mediante el Plan de Agua Prieta, la autoridad presidencial. Carranza se sitió amenazado y decidió trasladarse a Veracruz, pero fue emboscado en Tlaxcalantongo, Puebla, y asesinado. Le sucedió Adolfo de la Huerta (del 24 de mayo al 24 de noviembre de 1920) y una vez celebradas las elecciones, Álvaro Obregón (1920-1924).

El nuevo presidente nació en la hacienda Siquisiva, Navojoa, Sonora, el 19 de febrero de 1880, y murió en la Ciudad de México el 17 de julio de 1928. Fue un político que participó en la Revolución mexicana como militar. Su presidencia abarcó las fechas del 1 de diciembre de 1920 al 30 de noviembre de 1924. Sus padres fueron Francisco Obregón Gámez, un agricultor modesto, y Cenobia Salido Palomares que se dedicaba al hogar. Desde muy pequeño se familiarizó con las faenas del campo, tareas que alternó con sus estudios primarios. En la escuela en la que estudiaba, en donde el director era su hermano José, estudió matemáticas, historia y geografía. Pronto incursionó en la poesía, carpintería, música y una natural inteligencia.

En 1911, José Obregón, hermano de Álvaro, fue nombrado alcalde constitucional, Álvaro Obregón había presentado como candidato. Durante el mandato de su hermano, Álvaro desempeñó funciones administrativas que le permitieron adquirir conocimientos básicos de lo que era una administración pública y la oportunidad de conocer a un gran número de personas importantes; de modo que así dio comienzo a su carrera política. Además, siempre contó con el apoyo de los jefes de la tribu yaqui, con quienes siempre mantuvo buenas relaciones de amistad cordial y fueron clave en su desarrollo político para las elecciones de septiembre; con su voto logró, por estrecho margen, la alcaldía de Huatabampo y entró en funciones a partir del mes de noviembre.

Obregón se había mostrado indiferente ante los movimientos revolucionarios de 1910 hasta el levantamiento armado de Pascual Orozco, en contra del gobierno maderista, el cual decidió pelear para defender al gobierno en contra de Orozco. En abril de 1912 conformó el Cuarto Batallón de Infantería, con 60 hombres de caballería y 52 de infantería, sumando un total de 112 hombres. Obregón pagaba personalmente a sus soldados y a veces lo hacía con su propio dinero, pero más tarde el gobierno estatal se hizo cargo de los haberes.

Álvaro atacó a las fuerzas rebeldes, derrotándolas y causándoles serías bajas a los sublevados y con ello México pareció iniciar una era de paz. En 1920, después de un breve interinato civil, de don Adolfo de la Huerta (del 24 al 30 de noviembre de 1920). El general Álvaro Obregón, una de los generales más brillantes e inteligentes, con un amplio conocimiento del momento por el que pasaba México y el futuro político y social que había que darle a las nuevas administraciones.

Continuará.

 

Guillermo Zavala

Tijuana, B.C

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