En Ensenada, agua desalinizada será cara y va retrasada

Fotos: Enrique Botello
 
Edición Impresa Lunes, 5 Febrero, 2018 12:00 PM

La nueva fecha para operar la planta es abril de este año; según la CESPE, en el verano ya no debe haber problemas con el abastecimiento, aunque la capacidad son 500 litros por segundo y el precio por metro cubico es de 19 pesos. Unos dicen que la desalinizadora no ha iniciado actividad por cuestiones administrativas, otros, por un intenso oleaje que impide captar el agua salada

Después de dos licitaciones fallidas hace diez años, el cambio de ubicación de El Salitral a la Pedro Loyola, casi cuatro años en construcción, un costo por el orden de los 720 a 750 millones de pesos, constantes retrasos en la fecha de operación, una capacidad inicial suficiente solamente para tres años, y tarifa incierta, pero que de entrada le costará 19 pesos por metro cúbico a la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (CESPE), la planta desalinizadora del puerto aún no aporta un solo litro de agua.

En entrevista con ZETA, Carlos Loyola Peterson, director de la paraestatal, informó que ya se están probando “en seco” los equipos, es decir, todavía no les meten agua de mar.

“Espero que empecemos a recibir agua de manera más continua en nuestros sistema a fines de marzo, en abril debemos tener operaciones ya comerciales. Lo que sí es un hecho es que para este verano ya no debemos tener problemas, eso nos dice la Comisión Estatal del Agua e Inima”, insistió Loyola.

Este Semanario  solicitó entrevista e información a la Comisión Estatal del Agua (CEA), sin embargo, hasta el cierre de esta edición, la petición no fue atendida.

Según expertos, si la planta no amplía rápido su capacidad a 500 litros por segundo, se reutiliza el agua tratada que se vierte al mar y se construye la derivación del Río Colorado, Ensenada sufrirá escasez de nueva cuenta dentro de dos a cinco años; aunque los cálculos de CESPE son que ya con los 500 litros de la planta, por lo cual el abasto está garantizado hasta 2031.

La semana pasada, funcionarios de la Presidencia de la República estuvieron en Baja California para ver los avances de la obra, ya que se tiene prevista la presencia de Enrique Peña Nieto en la inauguración, aunque no hay fecha.

La planta desalinizadora comenzó a ser concebida durante el primer lustro de la década del año 2000. De acuerdo con pronósticos de la CEA, en 2005 ya se visualizaba la escasez de agua en Ensenada, pero impactó de lleno hasta 2014 según Leopoldo Mendoza Espinoza, investigador del Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

Licitada dos veces en 2008, fue hasta marzo de 2013 cuando el Ayuntamiento encabezado por Enrique Pelayo Torres otorgó el cambio de uso de suelo en la manzana 73 de la colonia Carlos Pacheco, para dar paso a los movimientos de tierra a finales del mismo año.

Ya para 2014, con los tandeos puestos en marcha por la CESPE y la perforación de los pozos en el Cañón de Doña Petra, la construcción de la planta por fin arrancó a mediados del año. Desde entonces a la fecha han sido diversas las justificaciones para retrasar casi un año el funcionamiento de la planta; el más reciente fue el oleaje que impedía trabajar de manera óptima en la toma de mar.

 

DÉFICIT DEL 20%; NORESTE, ESTE Y SUR, DONDE MÁS BATALLAN

Mientras tanto, habitantes de diversas colonias y fraccionamientos como El Roble, Los Encinos, la zona de Villas, Granjas El Gallo y muchos otros, sufren la constante escasez del líquido no solo durante el verano, cuando hay mayor demanda; también en temporada invernal.

La CESPE tiene identificadas tres zonas con mayor déficit: Este, Noreste y Sur de la ciudad. En la Este, la disponibilidad continua es de 10 horas con 29 minutos; en el Sur, de 16 horas con 29 minutos; y en el Noreste, de 17 horas con 14 minutos.

Actualmente la disponibilidad de agua en Ensenada es de 715 litros por segundo, aportados por las fuentes de Maneadero, los pozos de Ensenada, La Misión y El Flujo Inverso; mientras que la demanda es de 890 litros por segundo

Carlos Loyola Peterson, director de la CESPE, calculó que la demanda se mantendrá similar en el verano, ya que este inverno ha hecho calor y no tanto frío.

 

NO OPERA POR “CUESTIÓN ADMINISTRATIVA”

Leopoldo Mendoza Espinoza, del Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la UABC, considera que la planta desalinizadora no está operando aún por una “cuestión administrativa” y desechó el argumento del retraso por el oleaje.

“No sé por qué batallaron en la toma de mar, si se supone que los constructores son expertos, el año pasado fue muy tranquilo en cuestión de oleaje, desconozco qué cuestión en el contrato no se está cumpliendo y no quieren echar a andar la planta”, sentenció.

Una revisión efectuada por ZETA da cuenta de por lo menos 12 plantas desalinizadoras operadas por Inima en seis países de tres continentes.

Por su parte, Jorge Cortés Ríos, entrevistado la semana pasada todavía siendo presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), recordó que hace tres semanas el gobernador les dijo a los empresarios que la planta ya estaba lista, que se estaban haciendo pruebas, aunque se desconocen los resultados de las mismas.

En la gestión y administración del agua, como las Asociaciones Público Privadas (APP), las reglas no han estado claras por parte del gobierno estatal y el interés no es el que debería ser, reclamó el empresario.

Del impacto ambiental en cuanto al agua de rechazo, Alfonso Blancafort Camarena, delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), informó que aún no se cuenta con una medición real como tal, lo que existe es el parámetro establecido en el Manifiesto de Impacto Ambiental. Una vez que comiencen las operaciones de la desalinizadora, los operadores deberán entregar informes sobre las condiciones del agua de rechazo.

 

COSTARÁ A CESPE 19 PESOS EL METRO CÚBICO; REVISARÁN TARIFAS CON EL CONGRESO

Según el director de la CESPE, el costo por metro cúbico rondará los 18.50 y 18.70 pesos; cabe precisar que la desalinizadora le venderá el agua a la CEA y esta a su vez a la CESPE.

Loyola recordó que para este año no se realizó ningún ajuste a la tarifa doméstica, aunque en diciembre de 2017 solicitó a los diputados que una vez en funcionamiento la desalinizadora, se les permita reunirse y revisar los costos, “Dijeron que sí, vamos a ver”, indicó.

En la actualidad, el nivel más bajo de la tarifa doméstica es de 67 pesos por cinco metros cúbicos, poco más de 12 pesos por metro. El 85 por ciento de los 145 mil usuarios está en niveles de consumo entre los 0 y 10 metros cúbicos.

Inclusive ya es tiempo de modificar la estructura tarifaria porque data de hace 20 años.

Para Leopoldo Mendoza, el metro cúbico de agua desalinizada costará al consumidor doméstico unos 25 pesos. El problema con la desalinizadora es la alta demanda energética asociada a un alto costo, ya que su fuente de abastecimiento será eléctrica, agregó.

En el caso del ingeniero Barraza, el problema radica en cómo pagar el servicio porque el agua desalinizada será cara y la población lo resentirá.

Actualmente, expuso, el agua más cara en Ensenada viene del flujo inverso y cuesta entre 12 y 13 pesos. Sin embargo, a los industriales y comerciales les cuesta 60 pesos el metro cúbico cuando pasan de los 30 metros cúbicos consumidos.

Jorge Cortés alertó que se pretende cobrar el agua desalinizada a 30 pesos el metro cúbico.

Según la misma paraestatal, la energía eléctrica, servicios personales (nómina y gasto corriente) y combustibles representan sus principales egresos.

 

NO ERA LA MEJOR OPCIÓN; AGUA PARA POCOS AÑOS

Leopoldo Mendoza relató que en 2007, académicos hicieron un estudio -entregado a la CESPE y CEA- en el que se demostraba que el agua desalinizada era cara. Lo mejor en términos económicos, explicó, era reutilizar el agua residual, seguido de la construcción de la derivación del Río Colorado que aportaría 9 millones de metros cúbicos al año; en tercer lugar, la planta desalinizadora.

Barcelona, Israel y Australia han considerado el reúso de agua residual, antes que la instalación de desalinizadoras, aseveró el investigador de la máxima casa de estudios.

Lo evidente es que sigue habiendo escasez, por eso la desalinizadora juega un papel importante. Pero si la planta no empieza a funcionar, en el verano de 2018 “tendremos un problema de escasez muy grande y habrá tandeo extremo, parecido al que tuvimos en 2014”, vaticinó.

Por lo tanto, es necesario poner en funcionamiento la segunda fase de la desalinizadora, los 500 litros por segundo; la derivación del acueducto, que aportaría 230 litros por segundo y el reúso del agua. “Si sumamos todo eso, no tendremos escasez en los próximos 20 años, pero es poco factible. Con los puros 500 litros de la desalinizadora alcanza para los próximos cinco o seis años”, según sus estimaciones.

Al respecto, Cortés Ríos afirmó que la iniciativa privada no ha dejado de exigir el agua que le corresponde a Ensenada del Río Colorado, pero desde el gobierno les dijeron que la desalinizadora era la opción ideal, “no sabemos para quién”.

En este punto coincidió con el investigador de la UABC: “Desgraciadamente, tenemos la necesidad de la desalinizadora”.

En la opinión de Francisco Javier Barraza, con la capacidad inicial de la planta (250 litros) se abastecerá la demanda de agua este año y el próximo, pero ya debería pensarse en aportar los 500 litros.

Por último, según Loyola, con la primera etapa de la planta desalinizadora (250 litros) se podrá satisfacer la demanda durante los próximos tres años; ya con los 500 litros, posiblemente listos en 2021, “avanzamos como diez años”.

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