Angélica y “El Kitty”

Fotos: Internet/Arturo "El Kitty" Páez
 
Dobleplana Lunes, 26 Febrero, 2018 12:00 PM

Everardo Arturo “Kitty” Páez, también es sospechoso en el asesinato de Angélica Aguilar Navarro. Esta hipótesis surge al conocerse que la jovencita era su concubina. Lo visitaba en el penal de “La Palma”, durante 1998, por lo menos cada quince días. Páez es uno de los “narcojuniors” más famosos. Fue hombre de primera escala en el Cartel Arellano Félix. Hasta compadre de los “estrellas”, Alfredo Valdés Mainero y Ramón Arellano. Uno prisionero y otro muerto. Dedicado más al manejo de droga y dinero en grandes cantidades, se destacó durante los años noventa en Tijuana. Pero lo detuvo la Procuraduría General de la República. Noviembre 11 de 1997. Entonces la delegación bajacaliforniana era comandada por el General y Licenciado José Luis Chávez. Páez se movilizaba tranquilamente en la ciudad con la protección de la Policía Judicial del Estado. Inclusive pasaba a Estados Unidos sin problema. En el momento de su captura, lo acompañaban dos amigos. Salían de un restaurante en el centro comercial Rocasa. Pretendió zafarse presentando licencia de conducir estadunidense, a nombre de Juan Carlos Flores Menchaca, pero le identificaron correctamente. Cuando fue interrogado, delató a varios de sus compañeros. Luego fue trasladado a “La Palma” en Almoloya, Estado de México. Allí sus abogados lograron deshacerse de los cargos. Pero Estados Unidos había solicitado extradición. Un Gran Jurado lo acusó de introducir mil kilos de cocaína. Incluso hubo tiroteo de diplomáticos y jueces. Finalmente lo enviaron a San Diego, California, donde fue juzgado. Sentencia de 30 años. Luego cambiado constantemente de prisión.

No hay una referencia de cuándo Angélica y Páez iniciaron su relación. Tampoco la fecha de terminación. Pero ella firmó la solicitud de visita “Tipo Familiar”, en mayo 24 de 1998. Se acreditó como “concubina del interno Everardo Arturo Páez Martínez”. Llenó tal documentación con su letra. Proporcionó dos fotos tamaño infantil. Señaló domicilio en Tijuana. Proporcionó número telefónico. Bajo protesta de manifestarse con verdad, refirió tener 21 años de edad. Estudiante. Sin empleo. Para efecto de referencias personales, anotó los nombres de un arquitecto, ama de casa, licenciado y estudiante. Residentes de Tijuana. Conocidos. También registró sus teléfonos.

Angélica cumplió todos los requisitos para lograr permiso de visita al penal. Empezando con la copia certificada de su acta de nacimiento y residencia. Carta de no antecedentes penales. Se apersonó con el notario público, en Tijuana. Firmó en su presencia un pequeño documento para manifestar ser concubina de Everardo “El Kitty” Páez. Así validaron la firma, a efecto de ser reconocida en esa calidad por autoridades del penal. También notarizó referencias de su domicilio. Luego se presentó a la Jefatura de Servicios Médicos en Gobernación del Distrito Federal. Fue examinada por el Doctor Germán Durán Hernández. El análisis fue enviado a la Jefa de Trabajo Social Penitenciario, María del Carmen Martínez Sevilla. Esta profesionista otorgó su visto bueno, así completó Angélica todo el papeleo para poder visitar en la prisión de alta seguridad a Everardo “El Kitty” Páez como concubina.

Luego de ser ejecutada en marzo reciente, no se conocían estos detalles sobre Angélica. La hipótesis sobre su asesinato: venganza según la Procuraduría de Justicia del Estado. Personalmente, el titular Antonio Martínez Luna dijo que la damita fue víctima de José Briseño, alias “El Cholo”. Explicó los motivos: este joven se relacionó con la hija de un abogado tijuanense. Oficialmente, la Procuraduría reportó a la prensa que se deshizo ese acercamiento. Entonces la señorita inició noviazgo con Jorge Aguilar Navarro, hermano de Angélica y generante de cierto “book” Caliente, propiedad de Jorge Hank Rhon.

Según la hipótesis de la Procuraduría General del Estado, “El Cholo” mató en venganza a Jorge por entablar relación con la que fue su novia. A propósito, el procurador General de Justicia en el Estado, licenciado Antonio Martínez Luna, declaró a los periodistas: en julio de 2003, pocos minutos después del crimen, tres personas le llamaron telefónicamente para decirle: “fue ‘El Cholo’”. Pero el fiscal estatal nunca identificó a quienes se lo comunicaron.

Luego, la misma Procuraduría reportó que Angélica estuvo muy apegada a quién fue novia de su hermano. Más cuando esta damita dio a luz por la relación con Jorge. La versión oficial es que tal cercanía le molestó demasiado a “El Cholo”. Fue cuando un encapuchado llegó cerca del domicilio de Angélica. Esperó escondido. Ella estacionó el auto correctamente tras las rejas de su casa. El matón le disparó cobardemente por la espalda. No dejó que Angélica se bajara del carro, un Sentra. Todo sucedió en marzo 5 de este año. Era de noche, poco antes de las nueve.

José Briseño “El Cholo”

El asesino huyó. Dejó tirado el pasamontañas. Quienes lo vieron cuando escapó, dijeron que utilizó un vehículo Sable gris. Indudablemente, otro cómplice manejaba. Las policías no pudieron localizarlos. Contra la costumbre mafiosa, en esa ocasión, el automóvil utilizado para escapar no fue abandonado a pocas cuadras. Así lo estilan sicarios para destantear testigos. Los ven subirse a un carro de “equis” color, luego de tirotear. Enseguida suben a otro con diferente tono. Y siguen su escapatoria tranquilamente.

La Procuraduría general de Justicia en el Estado sostuvo que “El Cholo” ejecutó u ordenó ejecutar a Angélica. La hipótesis: en venganza por el apego con quién fue su novia. Tras la ejecución que estremeció a muchos tijuanenses, el procurador fue públicamente recriminado al no ofrecer protección policiaca para Angélica. Médicos reconocidos publicaron un desplegado, censurado también a la autoridad. Inclusive revelaron que el fiscal estaba perfectamente enterado de quién fue el criminal. Nunca respondió.

Entonces fue voz pública: ya no se puede andar seguro en Tijuana. Por eso se organizó una marcha silenciosa. Personas que ni siquiera conocían a la joven asesinada participaron en la manifestación. Se unieron. Hasta vistieron camisetas con la foto y leyenda “Angie” estampadas. Las crónicas periodísticas y en los telediarios anotaron entre dos mil y tres mil asistentes. Un día antes, el procurador se presentó ante periodistas. Primero dijo sumarse a la indignación, luego mostró una foto de “El Cholo” acompañado entre otros muy conocidos jóvenes por Jorge Aguilar Navarro, hermano de Angélica.

La publicación de la gráfica provocó serias reacciones. Cercanos a los jóvenes que aparecieron, consideraron indebido exhibirlos. Dijeron ser ajenos a la tragedia, pero que indirectamente se les ligaba. Se resaltó que era una fotografía como muchas otras, captada en momentos de diversión en alguna discoteca. Las opiniones se dividieron, así como hubo quienes no sabían los pasos de “El Cholo”. Seguramente, otros conocían su actividad.

Pero al conocerse ahora la relación de Angélica, en 1998, con Everardo “El Kitty” Páez, se abre otra hipótesis. Primero tuvo las visitas de la damita a la prisión de Almoloya, pero cuando fue enviado a Estados Unidos, no hay referencia de que continuaron. Y menos al ser trasladado de San Diego a otras prisiones continuamente, tal y como se estila en ese país con narcotraficantes reconocidos. Páez recibió una larga sentencia. Entonces, el antecedente de concubina y luego no continuar en tal relación, pudo haber causado el origen de su asesinato. Naturalmente, sin descartarse la consideración oficial de la Procuraduría sobre “El Cholo”.

Es preciso aclarar: la relación de Angélica con Everardo “El Kitty” Páez no es ningún delito. Tampoco esta publicación pretende manchas su memoria. Simplemente hay un hecho: fue asesinada. Hay una sospecha original, pero documentos encaminan a otra hipótesis. Y lo aquí escrito es absoluta realidad. El propósito simplemente: encontrar la verdad.

Estoy seguro que si Angélica no hubiera sido asesinada, jamás se hubieran conocido los documentos cuando ella fue concubina de Páez. Ni tampoco los de la damita que tuvo relaciones con “El Cholo” y luego con Jorge. Aparte, si algo le hubiera pasado a la primera pareja sentimental de Páez, seguramente también se mencionaría su nombre. Pero en la búsqueda de los culpables, muchas veces es preciso conocer el pasado para entender mejor el presente.

La Procuraduría general de Justicia en el Estado tiene así su línea de Investigación, y aparte la de “El Kitty” Páez. La autoridad está obligada a esclarecer el asesinato de Angélica, sus relaciones no justifican en ninguna forma que haya sido ejecutada. Tampoco las de su hermano. No capturar a los culpables elevará las escalas de inseguridad, impunidad y complicidad.

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