Rosarito: la barbarie de un régimen gorila


 
Cartaz Lunes, 6 Febrero, 2017 12:00 PM

“La violencia desempeña en la historia un papel revolucionario, es la partera de la vieja

sociedad capitalista que lleva en sus entrañas otra nueva (Socialista)”: Carlos Marx.

De haberse contado ya, aunque fuera pequeño, por el momento, con un verdadero Partido Comunista Obrero, la juventud (que con piedras contraatacó a la furiosa soldadesca –PFP– después de que estos perros con saña reprimieran a indefensos manifestantes) hubiera sido dirigida por los revolucionarios comunistas para atacar y prenderle fuego a todas las instituciones gubernamentales y a la comandancia de policía.

Un verdadero partido comunista de la clase obrera no retrocede ante los gruñidos y mordiscos de los perros policíacos-militares. Y dirige valerosamente a las masas a cobrar venganza y a arremeter con audacia contra los enemigos del pueblo.

Y todavía hay imbéciles, como los del Partido morena del charlatán Andrés Manuel López Obrador “AMLO”, quienes aseguran que en México existe libertad, democracia y que se respetan los derechos del pueblo. Han de estar ciegos esos miserables electoreros.

Lo que en realidad existe en nuestro país es una dictadura policíaco-militar. Un régimen de terror fascista con amenazantes y rabiosos perros policíacos y militares por todos lados.

El pasado sábado 7 de enero del presente los criminales gorilas de la PFP (más bien decir los militares con uniforme policíaco) arremetieron con salvajismo contra pacíficos manifestantes, en el poblado de Rosarito, Baja California. Ciudadanos que se manifestaban contra el “gasolinazo” frente a la planta de almacenamiento de Pemex.

Los resultados de la sanguinaria represión: más de cien encarcelados, decenas de heridos graves, varios desaparecidos y una señora muerta.

El ejército y la policía configuran una máquina creada exprofeso para asesinar. Para mantener al pueblo sometido. Aterrorizado. Si los sátrapas en el poder no contaran con esas sanguinarias bestias desde hace mucho tiempo el pueblo ya los hubiera derrocado.

Son los malditos militares y perros policíacos quienes se encargan de sofocar a sangre y fuego toda protesta popular. Prueba irrebatible es Rosarito, donde inermes manifestantes, de rodillas y con las manos en alto fueron aplastados con crueldad por esa máquina infernal.

Sin nos han de matar por manifestarnos pacíficamente por qué no combatir al enemigo burgués con firmeza, con valor, como lo hicieron los valerosos pobladores de San Salvador Atenco, de Nochixtlán, de Ayotzinapa.

Un pueblo de timoratos y cobardes es un pueblo despreciable.

Heroico fue el hecho el joven chofer que valerosamente arremetió, con su camioneta contra la turba de asesinos de la PFP. Ese hecho debe ser divulgado, ponerlo de ejemplo. El susodicho joven no se hincó, ni alzó las manos al cielo, sino que valerosamente les echó el carro encima, a los criminales gorilas.

Hoy, tanto los partidos de derecha como los de izquierda lo tildan de “provocador”, de “porro”, de “infiltrado”, etcétera, etcétera, cuando la CIA (es decir el CISEN) lo capture lo van a encarcelar a cadena perpetua. De seguro. O posiblemente se “suicide” en su celda.

Nosotros siempre pondremos de ejemplo a seguir a esos jóvenes de la clase obrera que con energía y valor arremeten contra los enemigos del pueblo. Para nosotros esos resueltos jóvenes de ninguna manera son provocadores, infiltrados, etcétera, como dicen los reaccionarios politicastros, sino que son personas honradas a las cuales les hierve la sangre ante las injusticias.

Los pacifistas son despreciables, inservibles para la lucha revolucionaria.

Los pacifistas (más bien decir apaciguadores) tratan de que el pueblo ponga el cuello para que el verdugo burgués aseste el hachazo a mansalva. Esos liderzuelos deben de ser puestos en la picota y ser expulsados oprobiosamente del Movimiento.

Dice un refrán popular. “El garrote bien empuñado y con decisión hace huir a los perros que pretenden morderte”. Eso debieron haber hecho los manifestantes de Rosarito. Empuñar el garrote con firmeza. Eso debe hacer el pueblo en lucha.

Pensar y peor predicar, como lo hacen los pacifistas del Partido morena, que los todopoderosos burgueses van a caer por medio de la lucha pacífica, “lucha” que se asemeja a una expresión clerical, es una postura de idiotas. Es criminal.

A esos liderzuelos monacales hay que sacarlos a patadas del Movimiento y encauzar la lucha por el camino del combate abierto contra los enemigos del pueblo, porque de seguir por ese camino pacifista una y otra vez los gorilas del régimen reprimirán al pueblo, a mansalva. Como sucedió en Rosarito. Y como anteriormente ocurrió en San Quintín, B. C.

Camaradas: A levantarnos contra el régimen pinochetista burgués que engaña, que reprime y que masacra al pueblo pobre. Mil veces malditos sean los pacifistas y el Partido morena que maniatan y sofocan la lucha popular.

¡Contra la violencia reaccionaria la violencia revolucionaria!

¡A construir al fragor de la lucha el Partido Comunista de la Clase Obrera!

¡A reorganizarnos sobre rieles revolucionarios, pero no solo para tumbar el gasolinazo, sino también para derrocar a los sanguinarios burgueses que detentan el poder!

¡Todo el poder a la clase obrera!

¡Revolución socialista o muerte… venceremos!”.

 

Javier Antuna

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