“La Iniciativa Mérida se acabó; Trump no construirá muro”: Hope

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Edición Impresa Lunes, 14 Noviembre, 2016 12:00 PM

Por lo menos en los términos que existen, para Alejandro Hope, de Menos Crimen, Menos Castigo, la Iniciativa Mérida donde el gobierno de los Estados Unidos provee de recursos y capacitación a su homólogo de México para la lucha contra las drogas, se acabó con el triunfo de Donald Trump. Además, sostiene que una buena parte de la relación entre ambos países, se va a “desinstitucionalizar”. La ventaja: la próxima política estadounidense podría desatar el nacionalismo en México

 

“Se acabó la Iniciativa Mérida”, aseguró Alejandro Hope, director del Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo), iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y México Evalúa.

“Uno, hay una animadversión de Donald Trump y de su electorado hacia diversas formas de asistencia económica al exterior. Dos, es una manera simbólica de cobrarle el muro a México. Creo que se acabó en los términos que existe”, dijo a ZETA el ex funcionario del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), entre 2008 y 2011.

Va a seguir habiendo cooperación entre agencias, dijo Hope, por ejemplo, la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y la Secretaría de la Marina (SEMAR), pero lo más probable es que sea “mucho menos institucionalizada”.

El financiamiento que venía con la Iniciativa “se reducirá a cero”, aunque también éste “nunca fue mucho”, ya que no superaba el 2 por ciento de todo el presupuesto de seguridad mexicano, aclaró el licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad de Pennsylvania, en Estados Unidos, con estudios de doctorado en la misma materia, en la Universidad de Princeton.

“Pero nunca fue un asunto de dinero, era el hecho de que Estados Unidos aceptara su corresponsabilidad en el problema”.

El analista recordó que fue la propia Hillary Clinton, aún como secretaria de Estado, durante una visita a México, quien reconoció el principio en que estaba basada la Iniciativa Mérida.

“En términos prácticos se va a desinstitucionalizar una parte de la relación de seguridad. Va a depender menos de una arquitectura de cooperación, y más de arreglos entre funcionarios o agencias específicas”, abundó el columnista del diario El Universal y bloguero en Animal Político.

Vamos a regresar a la situación de la década de los ochenta o noventa del siglo pasado, vaticinó el experto, que fue “una era de recriminaciones y desconfianza mutua”, y aunque existía cooperación, se operaba a base de construir relaciones personales y entre agencias, no con un marco general.

“Para cualquier autoridad mexicana va a significar un alto costo político el trabajar con Trump, por ello, las maneras de colaborar van a ser encubiertas o hasta imposibles. El gobierno mexicano no va a estar dispuesto a pagar esos costos, éste o el que le siga”, adelantó.

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Apenas a inicios de octubre pasado, el gobierno de Estados Unidos anunció que otorgaría a su homólogo de México, la porción de fondos de la Iniciativa Mérida que bloqueó en el mismo mes, pero de 2015, por preocupaciones sobre la situación de los Derechos Humanos en el país.

En ocasiones llamada Plan Mérida, la Iniciativa es un tratado internacional firmado por los ex presidentes Felipe Calderón Hinojosa, de México, y George W. Bush, de Estados Unidos, en 2008, que continúa vigente con los actuales mandatarios Enrique Peña Nieto y Barack Obama. A través de la Iniciativa, el Congreso de Norteamérica ha destinado un total de 2 mil 300 millones de dólares para apoyar a las fuerzas de seguridad mexicanas en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

 

La elección de Trump despertará el nacionalismo mexicano

Hope indicó que la victoria electoral del magnate neoyorquino es una noticia negativa “por donde le busques. Aquí las preguntas son: ¿Qué tanto Trump cree lo que dijo en campaña?, y la otra: ¿Qué tanto puede hacer lo que dijo? Creo que hay que partir del supuesto en ambos casos. Si eso sucede, estamos en una situación muy delicada. Es la primera vez desde los años 20 del siglo pasado en que México enfrenta a un gobierno abiertamente hostil, y esto fue antes de que Estados Unidos emergiera en el rol de súper potencia”, recordó Alejandro Hope.

De manera que existirá la obligación de responder a las medidas que tome Trump, y eso detonará el sentimiento nacionalista, que siempre ha estado ahí, “latente”, comentó Hope.

“Esto va a dificultar la cooperación, no solo por lo que los estadounidenses hagan, sino por las restricciones que va a haber en México. Si es muy agresiva la política de deportaciones, va a ser muy costoso colaborar con Estados Unidos en muchos términos”, aseguró el experto.

 

Trump no va a construir muro, pero sí deportará de forma masiva

“Trump no va a construir un muro en toda la frontera, porque las dificultades logísticas, financieras, administrativas y ambientales, son mayúsculas”, adelantó el experto en seguridad.

“Pero hay muchas maneras de aplicar la frontera sin construir un metro de barda, ya que se puede ampliar el número de Patrulla Fronteriza -la cual ya se ha duplicado durante la última década-, puede desplegar mayor tecnología -drones, cámaras, sensores-, puede apretar los controles en los puntos de entrada o eliminar algunos programas de pre-verificación”, abundó.

Sí habrá una deportación masiva de mexicanos, ya que no hay razones para suponer que Trump “haga menos” que su predecesor Obama, quien durante su mandato presidencial repatrió a alrededor de 2 millones de mexicanos.

“Eso significa que en un ambiente de tensión entre los dos países, lo más probable es que esa deportación no se dé en el marco de programas de repatriación ordenada. Es decir, que simplemente los boten en la frontera, en autobús y te los dejo en la garita de Tijuana o en cualquier otra”, ejemplificó Hope, quien no estuvo de acuerdo con lo que declaró la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu Salinas, el miércoles 9 de noviembre, un día después de la victoria electoral de Donald Trump, de que el país sí estaba preparado para una posible deportación masiva de compatriotas.

“No estamos preparados, dependiendo los números, pero el auxilio que se puede prestar a las comunidades fronterizas, en caso de una política masiva de deportación, son limitados, y más en un contexto de restricción presupuestal”, señaló.

“Los recursos de los tres órdenes de gobierno se verían ampliamente rebasados. Si no hemos podido lidiar con el caso de los haitianos y africanos, que son unos cuantos miles”, mucho menos con la deportación masiva de los mexicanos por órdenes de Trump.

 

Presionar a Trump con crisis humanitarias, sugiere Hope

De las “pocas armas que tenemos” frente a Trump, destaca “no colaborar” en temas que a ellos les interesan, por ejemplo, el flujo migratorio de centroamericanos hacia EU. “Los dejas pasar” para que lleguen a la frontera y “les provocas una crisis humanitaria”, argumentó Alejandro Hope.

En su opinión, la crisis de los menores no acompañados en 2014, “se resolvió en buena medida porque el gobierno de México apretó las tuercas en la frontera sur”. Esto se puede hacer pese a que Peña Nieto “está muy debilitado” y que eso de la política exterior “no se le da (…) El chip priista no le permite la confrontación”.

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