“Los demonios del Edén”, una investigación “que sigue viva”

Fotos: Enrique Mendoza
 
Cultura Lunes, 28 Marzo, 2016 12:10 PM

A diez años de publicar “Los demonios del Edén”, el sello Debolsillo entrega una tercera edición aumentada y corregida sobre la investigación que exhibió a políticos y empresarios involucrados con la pederastia y pornografía infantil. Será publicada en Estados Unidos

 

Diez años después, la investigación  de Lydia Cacho sobre pederastia y pornografía infantil que conmovió al país, continúa siendo incómoda para algunos ex gobernadores, políticos que insisten en puestos de elección popular, empresarios y otros involucrados que presumen de impunidad y por lo tanto, de libertad.

Fue en 2005 cuando la periodista entregó a Grijalbo “Los demonios del Edén. El poder que protege a la pornografía infantil”, la imprescindible investigación de Lydia Cacho sobre pederastia y pornografía infantil que dio la vuelta al mundo con personajes siniestros como Mario Marín alias “El Góber Precioso” (en libertad), Jean Succar Kuri (preso), Kamel Nacif (en libertad), Emilio Gamboa Patrón (priista, actualmente senador de la República), Miguel Ángel Yúnez Linares (priista, actual candidato a la gubernatura del Estado de Veracruz por el Partido Acción Nacional), por citar solo algunos de exhibidos públicamente.

Desde su publicación en 2005, su trabajo de investigación ha sido reeditado en tres ocasiones por Debolsillo, sello de Grupo Editorial Penguin Random House, en 2006, 2010 y 2015.

“Justamente en diciembre de 2015 que se cumplían diez años de mi arresto ilegal en Puebla, mi editor de Penguin me llamó y me dijo ‘tenemos que hacer una reedición del libro, me gustaría que lo releyeras y que nos cuentes en esta nueva versión qué ha sucedido en estos diez años”, refirió a ZETA Lydia Cacho el domingo 13 de marzo de 2016 antes de la presentación de “Los demonios del Edén” en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY), acontecimiento literario organizado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) que se llevó a cabo del 12 al 20 de marzo en Mérida.

 

Hace diez años

Transcurría 2003 cuando Lydia Cacho conoció el caso de Emma, entonces una joven de 20 años, quien había denunciado ante la Procuraduría General de la República (PGR) a Jean Succar Kuri por pornografía infantil y violación cuando era menor, desde los 13 años, además de su hermana y prima de 8 y 9 años de edad, respectivamente.

Entonces, el pederasta estaba furioso y bajo amenazas mantuvo a Emma en un estado de terror. Fue así como Lydia destapó una red de pederastia denunciada en “Los demonios del Edén”, título publicado en mayo de 2005, cuya madeja condujo hasta Kamel Nacif, Miguel Ángel Yúnez Linares y Alejandro Góngora Vera, entre otros políticos y empresarios.

“Han sido 10 años difíciles y maravillosos, es decir, hay una mezcla no solo de emociones, sino de reflexiones y de evidencias a lo largo de esta década; en términos de mi labor periodística estoy viviendo como paralelamente con otros cientos de colegas periodistas de todo el país, las consecuencias del resquebrajamiento del intento de democracia que  tenemos, la persecución”, refirió Lydia Cacho a ZETA.

“Me parece que he podido aprender que la fama y el prestigio no sirve de mucho cuando alguien quiere acabar con tu vida o cuando alguien quiere hacerte daño, porque todavía sigo haciendo lo que hace la mayoría de mis colegas cuando tienen amenazas muy duras, que es moverme de lugar constantemente, estar siempre al tanto de las presiones.

“En ese sentido, pues el riesgo para nosotros como colectivo periodístico ha aumentado sin duda en los últimos años; y ha aumentado, yo creo, porque también estamos haciendo muy buen trabajo, no es una casualidad”.

Por supuesto, estos 10 años han sido azarosos para Lydia Cacho: “¿Cómo lo he vivido? Pues ha sido difícil, sobre todo, todo el proceso de la supervivencia, la tortura, haberme enfrentado durante los primeros cuatro años dentro de las fiscalías federales para la protección de periodistas y para la violencia contra mujeres, a todos los funcionarios públicos que se oponían a que mi caso llegara a las cortes.

“Finalmente, después de 10 años, lo íbamos a llevar a la Corte Interamericana y decidimos llevarlo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el Alto Comisionado, y es el primer caso de tortura individual que llega a Ginebra en este nuevo formato que tienen ellos para evaluar países”.

Hay que recordar que tres años después de dar a conocer “Los demonios del Edén”, Lydia Cacho publicó “Memorias de una infamia” (Grijalbo, 2008) donde también documenta la conversación entre Nacif y Mario Marín, a quien el primero lo bautiza como “mi góber precioso”; la periodista reconoce que ha vivido un desgaste en diversos aspectos:

“Llevo diez años con abogados, eso no es cosa menor; es un desgaste inherente a la defensa de todos estos casos y a la persecución de los delincuentes de la que casi nadie habla y eso es un desgaste que tiene que ver con lo económico, es un desgaste emocional, es un desgaste intelectual; y desde luego que se traduce en un desgaste profesional, cuando la tercera parte de tu vida te la pasas en los tribunales, tratando de obtener justicia no solamente para ti, sino para mantenerte lejos de los que tienen dinero”.

lydia cacho

 

Sobre la tercera edición

A propósito de la tercera edición de “Los demonios del Edén”, Lydia Cacho refiere a este Semanario algunas de las correcciones y agregados de su investigación que, sostiene, “sigue viva”:

“Hay ciertas correcciones que le hice, porque ya entendimos cosas que no sabíamos en aquel entonces a partir de que evolucionó el caso, a que tuvimos las llamadas telefónicas famosas donde el gobernador y Kamel Nacif hacen tratos, donde aparece él, Kamel Nacif, comprándole niñas a Jean Succar Kuri, esa evidencia no la teníamos cuando publicamos ‘Los demonios del Edén’ en 2005; entonces, tuve la posibilidad de hacer algo que pocos periodistas pueden hacer en su vida, que es regresar a una investigación de largo aliento como ésta y poder ponerla al día, que sigue viva”.

Agrega Cacho: “Al mismo tiempo en que se editó en México se publicó también en Italia y va a salir en Estados Unidos, entonces me ha servido para detenerme a hacer una reflexión sobre mi trabajo y la manera en que lo hago.

“Por otro lado, los demonios del Edén se empezaron a mover otra vez, a partir de que empezamos a decir que íbamos a republicarlo, empecé a recibir otra vez presiones, empecé a recibir otra vez mensajes de personas de Quintana Roo diciendo que Mario Marín está visitando mucho Quintana Roo, es muy amigo de Roberto Borge, el gobernador de allá, el experto de seguridad me dijo ‘Lydia, salte un tiempo de tu casa’; la fortuna es que viajo muchísimo, entonces no tenía que salirme a no hacer nada, podía salirme a trabajar”.

Finalmente, en la nueva edición de “Los demonios del Edén”, Cacho revela qué ha sido de las niñas y niños que desde 2003 le confesaron sus historias:

“La reedición de ‘Los demonios del Edén’ también me dio la posibilidad de regresar a buscar a algunas de las niñas y los chicos, es decir, regresar, buscarles y preguntarles en qué están, cómo están y descubrir que la mayoría están muy bien; uno que decía que quería volverse asesino para vengarse de los abusadores de él y su hermanita ahorita está estudiando Sicología en la Universidad, fue muy conmovedor descubrir que todo lo que el equipo inmenso de investigación del CIAM (Centro Integral de Atención a las Mujeres, CIAM Cancún A.C.) y yo hicimos, tuvo un impacto tan vital en estos niños y niñas que ahora son jóvenes adultos”.

 

Opinan sobre Lydia y su investigación

La edición de 2015 de “Los demonios del Edén” incluye diversas reflexiones sobre la obra de Lydia Cacho de algunos personajes que la han apoyado incondicionalmente en esta azarosa travesía de denuncia contra los pederastas:

lydia cacho“Hay libros que cambian la historia de un país. Éste es uno de ellos. ‘Los demonios del Edén’ impidió que una abusiva trama de corrupción quedara impune. Ejemplo de valentía y pasión por la verdad, confirma la fuerza y la dignidad del oficio periodístico. Hay personas que son héroes. Lydia Cacho es una de ellas”, reconoce Juan Villoro en la reedición que entrega Debolsillo.

“La autora de ‘Los demonios del Edén’ ha sido elevada al nivel de símbolo por los mexicanos que no están dispuestos a seguir callados ante los abusos y crímenes perpetrados al cobijo del poder. Lydia, que defiende a capa y espada la dignidad de niños y mujeres, logró conjugar la solidaridad del crimen periodístico. Es mujer de una pieza”, sostiene a su vez Elena Poniatowska.

Y Javier Sicilia no duda al concluir: “Libro atroz, valiente, incisivo, ‘Los demonios del Edén’ de Lydia Cacho es una de las pruebas fundamentales de las perversiones y complicidades que en México hay entre el poder político, el poder económico y las redes de prostitución y pornografía infantil. Después de él y de los sufrimientos que su autora pasó para escribirlo, ese mundo aterrador no puede ser ya el mismo: Hay alguien que lo mira con una luz implacable. Con la fuerza y el valor de Lydia Cacho, el Edén de la infancia encontró en México a su más pura y hermosa centinela”.

Finalmente, Lydia Cacho no duda en advertir sobre “Los demonios del Edén” diez años después: “México apenas comienza a desarrollar reformas destinadas a proteger los derechos de las víctimas de delitos y tiene una deuda inmensa con las niñas, los niños y los jóvenes”.

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