Leticia Perdigón y su vida de película

Foto: Agustín Reyes
 
Espectáculoz Lunes, 7 Marzo, 2016 12:00 PM

Con la proyección de “Anoche Soñé Contigo” (1992) y una charla de su experiencia en el cine, la actriz inauguró el ciclo de la Cineteca Tijuana, que homenajeará a figuras de la cinematografía nacional. El aniversario 50 de “Los Caifanes” y la visita de Arturo Ripstein para presentar “La Calle de la Amargura”, son parte de la agenda a cumplir

La cara de Leticia Perdigón tiene un toque de incertidumbre. Parece estar preocupada por la hora, pero va a tiempo a su encuentro con los medios locales. En su andar sostiene una bolsa de plástico rígido, que por su transparencia deja ver lo que contiene: botes blancos de lo que parecen ser cremas y unos tacones con una aplicación plateada, que los hace llamativos sobre su color negro. Saluda, se sienta en cuanto puede y cambia sus oxford guindas de plataforma, por las zapatillas que le hacen juego a todo su atuendo oscuro, incluida la estola de plumas que acomoda al incorporarse. Es entonces que su expresión cambia, como anuncio a que está lista para hablar.

“El cine es como un primer amor, se le debe estar entregado porque es muy celoso y, si lo dejas tantito, o te descuidas, te puede ir muy mal. Desde que empecé he sido una mujer muy afortunada, hago lo que me gusta y me pagan. Claro, como digo eso abusan y te pagan bien poco. Pero sí es una entrega total, trabajo desde los 14 años en esto y tengo una historia atrás muy importante. Estoy aquí gracias a mi madre, que era maquillista del cine mexicano, mi abuela que también lo fue y maquilló a Pedro Infante y María Félix, mi tío utilero y mi otra tía que fue maquillista. Yo caminaba, bueno, corría en los Estudios Churubusco desde chica”, declara Perdigón a ZETA mientras su sonrisa se extiende a tope.

Está a unos minutos de subir a la Sala Carlos Monsiváis, del Centro Cultural Tijuana (CECUT), y ser la primera figura reconocida en el ciclo “Una Vida de Película”, por ello expresa su gratitud a lo que llama un honor, pero también recalca qué hace importante el acto: “Más que nada es que se trata del cine mexicano y una de sus generaciones muy importantes. Cuando inicié nunca pensaron si tenía el ojo grande o la boca así -señala forma-, siempre era por otro tipo de cosas que te entrevistaban, pero más por tu talento que por tu físico”.

Actriz de películas como “Presagio”, “La Otra Virginidad” y  “Las Fuerzas Vivas”, en los 70s Leticia Perdigón construyó la base de su carrera con papeles versátiles que iban de lo sensual a lo temperamental. Sin embargo, siempre marcó una línea entre su trabajo y vida personal, para que ésta última no se sobrepusiera a los resultados de sus actuaciones; aspecto que considera llegó a pasar con frecuencia años después.

“Ahora hay nuevos cineastas, gente muy joven y talentosa. La edad o juventud no está peleada con el talento. Hay de todo, pero sí creo que hubo una época en la que se enfocaban más en el físico de las personas que en el talento que pudieran tener. Ya hay más cuidado con este cine nuevo y diferente, en el que uno tiene que adaptarse porque si no, estás fuera de todo. Uno debe aportar lo que aprendió, hay nostalgia, sí. Yo soy una persona que trabaja mucho, pero hay otros que también lo hacen, y por tener 60 o 65 años se les considera como viejos y gordos, por eso no los llaman. Yo me pregunto, eso qué tiene que ver”, puntualizó quien tiene 59 años y dice no querer vivir de glorias del pasado, como el haber sido fotografiada por Gabriel Figueroa en “Coronación” (1976).

“Lo más importante es que te aceptes como eres y envejezcas con dignidad. Si antes veían tu talento y físico, ahora deben ver la madurez y experiencia que has adquirido, lo que has aprendido y lo que te ha dejado la vida. Ganas años y vivencias, también hay pérdidas que te ayudan a madurar y ser un mejor actor. Eso es importante porque ahora hay otros fotógrafos famosos y jóvenes actores con los que tienes que entrarle”.

Sin atreverse a juzgar la etapa actual del cine, ya que cree que todo nuevo talento se merece una oportunidad, lo que sí recalca es la ausencia de disciplina y cómo ahora los directores tienden a ser más dramáticos y exagerados durante los rodajes: “Se van a enojar conmigo por decirlo, pero antes eran más simples, te veían y sabían lo que debían hacer, no era tanto grito, sabían tratar al actor. La disciplina y el amor son fundamentales en cualquier trabajo. Siento que se ha perdido el respeto al compañero”, finalizó la actriz que asegura no haber asistido a alguna escuela de actuación, pues sus enseñanzas llegaron directo de figuras como Carlos Ancira, Augusto Benedico, Ofelia Guilmáin, Carmen Montejo y Ernesto Alonso.

A decir de Carlos Sarabia, coordinador de la Cineteca Tijuana, “Una Vida de Película” es un programa que reconocerá trayectorias del cine nacional, para abrirle un espacio concreto en el recinto, ya que con regularidad solo se enfoca a nuevos creadores: “La idea es tener de tres a cuatro sesiones en el año, es decir, una proyección y charla con el personaje al que le hagamos una remembranza de su trayectoria. Queremos que convivan con la gente y de manera directa compartan sus experiencias de haber trabajado en películas de una época importante y con personas que ahora son punto de referencia en el cine nacional”.

Un evento en agosto para la celebración del 50 Aniversario de “Los Caifanes” (Juan Ibáñez)  y la visita de Arturo Ripstein para presentar su más reciente película, “La Calle de la Amargura”, serán parte de la agenda del ciclo que también está en pláticas con Mercedes “Meche” Carreño para una sesión con “La Choca”, película que le valió el Ariel a coactuación femenina en 1975.

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