Bahía cochina (Primera Parte)


 
Cartaz Lunes, 12 Enero, 2015 04:00 PM

En Cuba no hay basura, pero pronto habrá. (Me refiero a los índices y espectro de residuos que producimos quienes vivimos en el consumismo. Ciudades como Tijuana, producen un kilo 340 gramos por día por persona, la más alta de México, y San Diego, California, 4 kilos por persona por día. Nota técnica de la R.) La basura camina paralelo a la forma de combatir y costumbres de una sociedad. Es un símbolo de dimensiones similares al sistema hacendario, económico, judicial, político, religioso, social y artístico de su tiempo. Es su impronta. Hasta antes de la revolución industrial, los residuos humanos eran apenas algo más que desechos orgánicos escurriendo por las calles. En tiempo de los Tres Mosqueteros la gente vaciaba sus bacinicas con orines por las ventanas gritando ¡aguas! De ahí proviene advertencia conocida por todos. D’Artagnan ha de haber olido a diablo. (No confundir con las baños de Agua de Riñón que se derrama  generosamente sobre la masa del estadio cada que celebra un gol de su equipo. Nota chinche de la R.) Antaño algún pedazo de hierro, cuero o barro era el residuo sólido típico que en muchas ocasiones se adaptaba para otros usos. Hoy se denomina como reusar. Las tecnología de las cloacas del viejo París, además de haber sido el marco para que Víctor Hugo creara Los Miserables no son otra cosa que los antiguos drenajes de aguas negras a cielo abierto de las calles feudales solo que con tapadera. (Las nuevas cloacas de París procesan las aguas negras y grises de la ciudad a través de seis usinas antes de verterlas al Sena. El sistema es un portento  de tecnología y administración municipal. Nota fantoche de la R.) Hace 250 años no había escurrimientos de residuos peligrosos –apenas una gusanera por las calles, incluso muertos como en la Roma de los césares– en razón de que todavía no entraba la civilización Occidental en el desarrollo del maquinismo, tecnología nuclear, electrónica, energéticos, pesticidas y demás, ciclo en el que estamos, este en que la forma del Estado ha explotado para dar paso al imperialismo, etapa en que la ciudad vence al campo, el “pueblo” a los privilegiados, la inteligencia a la tradición; período en que la política de la violencia vence al dinero, cuando el mundo es un botín de guerra y las formas políticas van tomando un carácter cada vez más primitivo y las naciones se convierten en una población informe que se reúne en torno a un imperio de carácter cada vez más despótico. El predominio del pan y el circo. El expansionismo por encima de todo y a pesar de todos. El periodo imperial y final. La basura de nuestro tiempo es expresión de la masa, del expansionismo, del consumismo, de la tecnología, del marketing. De la vida light. Es el guano del capital que es también un filón de energía, un plástico que es convertido en oro a su regreso de cumplir su cometido de satisfacer una nueva y exótica sensación a la masa. Es también un documento, la crónica más nítida para estudiosos de la forma de combatir y las costumbres de los pueblos. Cerros de basura han sido inapreciables crónicas donde  eruditos de diversas ramas leen sucesos, costumbres, trabajo, guerras de civilizaciones desaparecidas. En la basura de nuestro tiempo subyace, como símbolo mayor, los residuos  de una tecnología única por su voluntad de potencia en la técnicagia occidental como ninguna otra en el pasado, la tecnología occidental ha sido desarrollada con actitud de subyugar a la naturaleza, saquearla, agredirla, obligarla a ponerla al servicio del espíritu trágico de la  civilización nacida al oeste de Europa, condición ante la vida que ha traído lo que ahora vemos, la venganza de la naturaleza en forma de calentamiento global y demás calamidades modernas. (Dios perdona, la naturaleza, no. Nota rociada con agua bendita de la R.) Toda esta perorata, esta divagación en bumerang lijado con razones técnicas regresa a la primera línea: en Cuba no hay basura, pero pronto habrá. Hasta donde estoy enterado, ningún arqueólogo estudia el guano de las gaviotas. Su interés se centra en el residuo humano, de ahí que un futuro historiador encontrará claro el momento que comenzó a desvanecerse la Revolución Cubana. Lo precisará con la aparición de tipos de basura hoy inexistente en bahías y playas de la isla. Los eruditos de mañana tomarán nota puntual en el periodo en que ocurrió el triunfo de las marcas de los Crasos y Césares de Occidente sobre un sueño de patriotas. El arribo oficial de los grilletes del expansionismo del imperio yanqui-oeste europeo quedó definido el 17 de diciembre de 2014 con la declaración de Barak y la anuencia de Raúl. (Atendiendo señales de Fidel enviadas desde el dogout, esas con las que Cuba ingresa al circo imperial. Nota beisbolera de la R.) No será más una cuestión de principios, será asunto de competitividad. Ni de discurso: de números. Ni de ideas ni dialéctica ni opinión ni revolución: de resultados. Ni de solidaridad: de calidad. Cualquier otra cosa no entrará en consideración. (Pena ajena. Nota contrita de la R.) Continuará…   Diego Moreno Correo: [email protected]

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