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lunes, mayo 27, 2024
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La casa-house de los Arellano

Cuando los hermanos Arellano Félix llegaron a Baja California a tomar, de forma criminal, la frontera de Tijuana, donde asentaron su mafia, la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos -DEA- inició una cruzada contra el cártel mexicano. Durante 17 años se convirtieron en la organización criminal más prolífica, violenta y con presencia en más de 20 estados de la Unión Americana.

Un hecho fortuito que no tuvo que ver con los esfuerzos de la DEA o los exiguos planes del gobierno mexicano para acabar con el Cártel Arellano Félix (CAF), daría inicio al declive de la organización criminal. Un policía federal se vio, de forma casual, frente a frente con Ramón Arellano Félix, el matón y más temido del cártel, cuando este -en un bajísimo perfil- había viajado a Mazatlán, Sinaloa para festejar en el afamado carnaval de aquel puerto.


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Desconfiados el uno del otro, el policía fue el primero en accionar su arma contra Ramón Arellano, pero mientras este caía herido mortalmente de la pistola que empuñaba, salió un disparo también fatal para el agente.

En febrero de 2002, Ramón Arellano Félix fue asesinado. De esto no se conoció inmediatamente hasta que el periodista y cofundador de ZETA, J. Jesús Blancornelas, lo develó en una de sus investigaciones. Un mes después, con la guardia baja, acompañando a su esposa e hijas, Benjamín Arellano Félix fue detenido por el Ejército Mexicano en Puebla. Llegaron hasta él cuando siguieron a los secuaces que le llevaban dinero ilícito a la familia para su manutención.

El mayor del clan Arellano no opuso resistencia. En la residencia donde se ocultaba de las autoridades, militares encontraron un altar a Ramón Arellano, lo que confirmaría la información publicada por el periodista; había sido asesinado.


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Aunque los agentes de la DEA presumieron entonces que el CAF había sido finalmente desmantelado, no fue así. La organización criminal quedó en las mentes de Enedina Arellano Félix, Eduardo Arellano Félix y quien se convertiría en el líder de la mafia, Francisco Javier Arellano Félix. No le duró mucho la vida ilícita. En 2006 y ahora sí por autoridades de Estados Unidos, fue aprehendido supuestamente en aguas internacionales frente a La Paz, Baja California Sur. El yate en que se trasladaba por entretenimiento iba lleno de otros miembros del CAF, familiares y amigos.

A su aprehensión, aunque se dijo que era Eduardo “El Doc” Arellano Félix el sucesor, en los hechos y las investigaciones oficiales quedó asentado que quien comandaba las huestes del cártel era un sobrino de Benjamín y Ramón, Fernando Sánchez Arellano, alias El Ingeniero.
Dos años después, en 2008, Eduardo Arellano Félix fue detenido en Tijuana. Opuso resistencia o por lo menos repelió el fuego de los elementos que comandados desde la SIEDO, entonces titulada por Marisela Morales, lo localizaron para aprehenderlo en una residencia de esta ciudad fronteriza.

Aquel 2008, una vez más, la DEA externó públicamente su sentir sobre el fin, ahora sí, del Cártel Arellano Félix. La entonces titular de la agencia estadounidense, Michele Leonhart, declaró: “El arresto de Eduardo Arellano Félix cierra el libro de esta alguna vez poderosa y brutalmente violenta pandilla de hermanos”.

Otra vez, no fue así. De hecho, de 2008 a 2010 en Baja California, particularmente en Tijuana, se vivió una de las épocas más inseguras, sangrientas y violentas de las que se tenga cuenta (ahora mismo se encamina a una situación similar ante la política de Abrazos, no balazos), cuando disidentes del CAF se aliaron al Cártel de Sinaloa y pelearon por la plaza.

En esas fechas el líder criminal del cártel era El Ingeniero. Con las células heredadas por la estructura mafiosa de su tío, delinquía en la frontera, en un ir y venir de México hacia Estados Unidos.

Más que otras organizaciones criminales, pero no de forma exclusiva, el CAF ha sido un cártel binacional. La relación Tijuana-San Diego ha sido parte de su notoriedad como estructura criminal. El aprovechamiento de la frontera, la facilidad para tener residencia en un lado y en otro, y la asociación -desde los tiempos de Benjamín Arellano- con la mafia mexicana en San Diego, fueron parte de su poderío criminal. De hecho, Enedina Arellano Félix fue identificada como residente de California, allá en Poway, el tiempo que los hermanos siempre utilizaron San Diego como residencia, para cuidados médicos y con fines de entretenimiento; el yate de Francisco Javier Arellano Félix zarpó de San Diego para ser detenido frente a La Paz.

En 2014, con la colaboración de la DEA, autoridades mexicanas detuvieron en Tijuana a Fernando Sánchez. El último de los Arellano en dirigir pública y abiertamente el cártel. El apodado Ingeniero ya ha sido extraditado a la Unión Americana y fue detenido en un restaurante de comida rápida en el Bulevar Agua Caliente.

La organización, sin embargo, sigue adelante hasta la fecha. Gran parte de la ola de violencia que se vive y agobia a Tijuana, Ensenada y Tecate, se debe al enfrentamiento que persiste entre miembros del CAF y del Cártel de Sinaloa.

Pese a haber sido “desmantelado” en varias ocasiones por la DEA, el CAF sigue vigente y en su casa: en San Diego, California.

Aparte de otros asesinatos y enfrentamientos del clan en suelo norteamericano, dos destacan en los últimos meses: el 17 de febrero en La Jolla, una de las zonas más boyantes del vecino condado y donde solían residir viejos financieros del CAF, fue asesinado Cristian Espinoza Silver, hijo de Saúl Silver Quintana, quien en el primer lustro de la década de 2000 fuera integrante del CAF y asesinado durante una fiesta que celebrara en el salón Mezzanine.

Entre el martes 26 y miércoles 27 de marzo de 2024, se reportaron dos balaceras en otras zonas de San Diego, también destacadas por la alta plusvalía. En el número 800 de Paseo del Rey en Chula Vista, y en Salerno Luxury de Otay Ranch. El saldo: un muerto, un herido de gravedad, otro herido en una pierna y dos menores en custodia.

La racha criminal tenía por objeto asesinar a James Bryant Corona, conocido como El Apache en Tijuana, quien comanda una célula del CAF. No lo mataron. El asesino cayó muerto ante los disparos de un pistolero que protegía a la familia del Apache, quien también recibió impactos de bala, uno de ellos en la cara, lo cual lo mantiene con pronóstico reservado.

Se sabría después por investigadores de EU, que El Apache resultó herido en una pierna y fue trasladado a un hospital. Ninguno de los muertos o heridos, son buscados en Estados Unidos. Sus crímenes, al menos los delatados por secuaces detenidos, los han realizado mayormente de este lado de la frontera. Están ligados a la célula más notoria del CAF, la que encabeza de forma criminal Pablo Edwin Huerta Nuño el Flaquito, quien también habría sobrevivido a un atentado en Tijuana.

El CAF sigue delinquiendo en ambos lados de la frontera, y como en los viejos tiempos, utilizan San Diego como lugar de residencia, de entretenimiento y de escondite. Por supuesto que las autoridades norteamericanas están al tanto de ello. En ambos casos, en el de Silver y el del Apache, fueron conscientes de quiénes se trataba, sus ligas con el CAF y así lo compartieron con autoridades y medios locales. Pero de perseguirlos, nada.

Pese a declarar en varias ocasiones que el Cártel Arellano Félix ha sido desmantelado, lo cual se comprueba una y otra vez que no es así, los norteamericanos tienen en su territorio, en San Diego, la casa-house de los Arellano.

Autor(a)

Adela Navarro Bello
Adela Navarro Bello
Directora general del semanario ZETA, Consejero de Artículo 19 y del CPJ para las Américas, entre otros reconocimientos, tiene el Maria Moors Cabot 2021 de la Universidad de Columbia.
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