El acuerdo, que implicó un descuento de 37 por ciento sobre el adeudo original de 51 mil millones de pesos, representa el mayor pago por un crédito fiscal en la historia de México.
El proyecto del ministro Figueroa Mejía evita pronunciarse sobre el fondo del requerimiento de la UIF, dejando abierta la posibilidad de acciones legales futuras si se detectan operaciones irregulares.
Es correcto apuntar la mirada al adeudo tributario de Ricardo Salinas Pliego de 67 mil millones de pesos después de un ajuste del SAT, quien ha de ser uno de los principales personajes a los que envanece violar la ley y priva a millones de mexicanos de sus derechos humanos y sociales (agua, educación y salud).
En marzo de 1999, Salinas Pliego recompró Salinas y Rocha por 78 mmdd; es decir, sólo 15 por ciento de lo que el Estado pagó a los bancos (los 500 millones de dólares mencionados) por la deuda de esa empresa. Así, sumó a su corporativo cerca de 100 tiendas. Asumió la diferencia el “ogro” del empresario de microabonos y agiotismo.
Los primeros ejemplos se encuentran con Carlos Slim con Telmex; Ricardo Salinas Pliego con TV Azteca; Germán Larrea con Ferrocarriles de México; y Roberto Hernández en la banca. “Las empresas de Slim tienen concesiones en todos los sectores en los que la Constitución lo tolera”, precisa.