La discusión sobre el debate de despenalizar y regular la eutanasia (la acción deliberada de un médico para poner fin a la vida del paciente) y el suicidio asistido (el médico le proporciona los medios, pero es el paciente quien ejecuta la acción) plantea una pregunta fundamental sobre la intervención del Estado para prolongar la vida del paciente, a pesar de su voluntad y no obstante el sufrimiento que implique la enfermedad que padezca.
Aquellos que defienden la regulación, sostienen que la prohibición penal vulnera la autonomía de la persona y, desde luego, su derecho a la dignidad que debe de entenderse no solamente como una limitante a la existencia biológica, sino que abarca el inalienable que tiene el enfermo para decidir sobre su cuerpo y el final de la vida, especialmente cuando tiene que enfrentarse a un sufrimiento irreversible sin posibilidad alguna de cura.
Nacido en Dro, Trento, Italia, Matteotti llegó a los 18 años al norte de México. Desde temprana edad mostró interés por la cocina y el servicio, entendiendo la gastronomía como un punto de encuentro cultural y social.
La parroquia María Madre de Dios se llenó de amigos y familiares para despedirlo en una misa de cuerpo presente, celebrada en español e italiano, en su querida Tijuana.
Los cambios administrativos que aplica la FGE retrasan la disposición de cadáveres, dan preferencia a una funeraria y señalan que agentes ministeriales presionan a las familias para quedarse con los servicios.