Gustavo Macalpin no es un personaje de mi agrado y lo considero un comentarista de política selectivo en su crítica. Sin embargo, lo sucedido en días anteriores con lo suscitado entre el comunicador y el director del Canal 66, Luis Arnoldo Cabada, deja entrever varias posibilidades del porqué de su abrupto y humillante despido.
Habiendo tomado su cómodo sofá curul en Mexicali y en la Ciudad de los Palacios (CDMX), ya con sus respectivas constancias, muchos diputados (pluralizo sin mencionar género), de gran mayoría, todos, casi hechos con varita mágica, son “morenistas” de la noche a la mañana.
Igual que en 2022, la gobernadora de BC, Marina del Pilar Ávila Olmeda, hace otro intento para “rescatar” la situación financiera del Issstecali y ha dejado saber la inminente reforma a la ley de esa institución, pero va por los derechohabientes y no por los que provocaron su quebranto.
Ya la gobernadora, por desgracia, no escuchó a los que saben y vuelve a tropezarse con la misma piedra nombrando de nuevo en la Secretaría del Bienestar, a quien en el pasado demostró no tener el perfil ni la capacidad para ayudar a nuestra entidad, el señor Netzahualcóyotl Jáuregui.
En otras palabras, Ávila Olmeda, le espetó al multimillonario Jaime Bonilla: “Te voy a sentar en el banquillo de los acusados para que respondas por todas las atrocidades que has cometido, así como por el crimen de Lourdes Maldonado”.
No se quejen los políticos que saltaron del barco en el que por años habían recibido prebendas y excesos de beneficios. Y hoy, en su nuevo partido o barco siguen disfrutando, apoyados por la confianza de sus nuevos amos.
¿Se equivocan las mayorías? Sí, con frecuencia; ahí está la historia de Latinoamérica, por la vía democrática y con el respaldo popular han llegado ineptos, corruptos y asesinos a gobiernos.
En el caso de nuestro estado los nuevos gobernantes, apoyados por la federación y el estado, seguirán con el mismo proyecto de acercar despensas y algunos pesos para tener la simpatía de los más necesitados.