Abogadas señalaron presuntas anomalías en resoluciones del Juzgado Primero Familiar, donde se otorgaron medidas para entregar a sus tres hijos al padre. Atribuyeron las determinaciones a un posible conflicto de interés al señalar que la abogada del presunto agresor habría trabajado anteriormente en ese juzgado.
La menor Arantza, de 9 años, sangró por la nariz a causa del temor ejercido presuntamente por un actuario que le realizaba una entrevista para saber si deseaba convivir con sus progenitores. Su padre, acusado de cometer pederastia en su contra, era el motivo de la entrevista.