No espero mucho de los políticos, los magnates corporativos, los rectores de universidades prestigiosas, los filántropos multimillonarios, las celebridades, la realeza o los oligarcas. Viven en burbujas narcisistas y hedonistas que fomentan su autoadoración y depravación moral.
Cuando el escándalo de Jeffrey Epstein estalló en los medios a nivel internacional, nombres de figuras públicas, del espectáculo, líderes mundiales y acaudalados empresarios empezaron a ser vinculados con el infame emporio de jóvenes, algunas de ellas menores de edad, que fueron engañadas en unos casos, y en otros, prácticamente obligadas a ejercer la prostitución.