Gustavo Macalpin no es un personaje de mi agrado y lo considero un comentarista de política selectivo en su crítica. Sin embargo, lo sucedido en días anteriores con lo suscitado entre el comunicador y el director del Canal 66, Luis Arnoldo Cabada, deja entrever varias posibilidades del porqué de su abrupto y humillante despido.
El Estado judío-sionista de Israel no es ningún socio del imperialismo norteamericano. El régimen israelí es un feroz gorila atento a los dictados de sus amos yankees.
Habiendo tomado su cómodo sofá curul en Mexicali y en la Ciudad de los Palacios (CDMX), ya con sus respectivas constancias, muchos diputados (pluralizo sin mencionar género), de gran mayoría, todos, casi hechos con varita mágica, son “morenistas” de la noche a la mañana.
Tanta publicidad que le dan a dicha Cruz Roja, ya sobrada benemérita, que dejó de ser para los pobres, pues cobran como Hospital Ángeles, Del Prado, etc. Y eso se ve mal.
Nadie en su sano juicio podría confiar, ni tantito, en la policía judicial, es decir, ni en la FGE ni en la FGR. Y aunque los hayan rebautizado y hoy les llamen “policía ministerial”, siguen siendo un aparato represivo del Estado burgués. Unos torturadores y lobos carniceros.
De poco ha servido la llegada de un gobierno distinto al PRI. Muchas cosas siguen igual en el país. A las fuerzas de los chiapanecos les siguen azotando y vulnerando desde hace décadas. ¡A todo el estado! Idioma, dialecto, más las causas y necesidades más comunes. En 2024 los siguen vulnerando.
Son muchas las versiones que han surgido en torno a la familia Borgia, pero como toda leyenda, tienen algo de verdad. Todas coinciden en que la ambición, las influencias y los caprichos fueron la constante en el actuar de los Borgia.
Esta tarde de septiembre
me acordé de mi niñez:
era yo la abanderada,
un orgullo al que soy fiel.
Al redoble de tambores
paso a paso erguida voy,
la bandera...