En México el desempleo es altísimo, así como el empleo bien registrado acaba de pasar a ser minoría según el Banco de México, o sea hay más gente en trabajos paralelos que en trabajos legitimados, con la consecuencia de que no participan en el seguro social, ni en las demás protecciones que el estado debiera proveerles.
Le apuestan al tiempo, al olvido, a las cortinas de humo, a la propaganda oficial y a la falta de información de la mayoría, así también a los votos que reditúan todos los programas sociales.
Porque vivir en paz no significa vivir sin diferencias. Allí donde conviven personas existirán distintas formas de pensar, intereses, necesidades, valores y maneras de comprender el mundo. El conflicto, por tanto, es inherente a las relaciones humanas. Pretender eliminarlo sería imposible, lo verdaderamente importante es aprender qué hacer con él.
Los ciudadanos, en toda la tierra y en épocas, al reflexionar como describe Ernesto Ruffo en las tantas entrevistas que le hacen, aún como preso político. No está peleado con nadie; llama a la reflexión a todos los mexicanos en lo que considera ya no es una República. Y que el país no va por buen camino.
Empresarios, organizaciones civiles y autoridades locales deberían trabajar desde ahora en dos planes: uno para transitar en lo que queda de octubre y hasta que surtan efectos las elecciones de la primera semana de noviembre 2026 y otro para responder al resultado político que surja de las urnas.
¿Debe una persona juzgadora pedir autorización para impartir una conferencia, participar en un curso o intervenir ante un colegio de abogados? En Baja California...
Esa 4T y su “humanismo mexicano” con sus acciones se contradice, aunque no sorprende pues el expresidente tabasqueño, con toda esa verborrea que soltó y sigue vomitando, a nadie de su familia convenció, considerando sólo a sus hijos y hermanos. No se descarta que anden por ahí muchos seguidores que aun consideren a AMLO el gran estadista y filósofo.
Ernesto Ruffo Appel salió del Altiplano sin rencor, sin la narrativa del agravio que muchos quisieron imponerle y sin la victimización que la oposición trató de capitalizar. Llegó a su domicilio y dijo algo que parece sencillo, pero que en la política mexicana se ha vuelto casi subversivo: reflexión. No habló de humillaciones, no habló de persecuciones, no habló de su edad. Habló de México. Y eso, en estos tiempos, ya es decir mucho.
La paz de Ucrania. Ya basta de esa guerra estúpida que está costando recursos y vidas innecesariamente a los rusos y a los ucranianos. Pérdida en negociaciones lóbregas que no llegan a nada, solo a desgastes y pérdidas humanas.
Dicen los teóricos que el poder debe ejercerse con honestidad, responsabilidad, apegado a la ley, respetando los derechos de todos y siempre en beneficio de los gobernados, y, si además se le agrega generosidad y empatía pues mucho mejor.