Personas privadas de la libertad en prisiones de Baja California y Sonora encuentran espacios para el desarrollo personal, mental y social a través de las Salas de Lectura que promueve la Fundación Binacional Bien Común, Asociación Civil.
La organización de la sociedad civil fomenta la participación de la comunidad en la resolución de sus propios problemas mediante herramientas de capacitación ciudadana, derechos y obligaciones en materias de medio ambiente, seguridad, prevención del delito, salud, educación y desarrollo personal.
‘Bien Común’ concentra una buena parte de su campo de acción en los sistemas penitenciarios de Baja California y Sonora, según detalló su director general, Omar Romero Godoy.
En el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Mexicali, la agrupación estableció y opera la sala de lectura José Revueltas, la cual está certificada por el Fondo de Cultura Económica (FCE) dentro del Programa Nacional de Salas de Lectura.
Dicha sede es la única sala de lectura ubicada dentro de un centro penitenciario en territorio bajacaliforniano.
Desde principios de 2026, la fundación extendió sus labores al Cereso de San Luis Río Colorado, Sonora, manteniéndose como la única organización en el país con dos salas de lectura dentro de reclusorios en dos entidades federativas.
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Las actividades cuentan con la autorización de las autoridades penitenciarias de ambas entidades.
Al explicar las condiciones de ingreso y operación en los recintos, Romero Godoy señaló que “es una actividad que a ellos no les cuesta, no tiene un costo para ellos, y pues las facilidades para poder acceder con los materiales, libros, crear los grupos”.
El directivo indicó que en San Luis Río Colorado registran “una presencia permanente, vaya, en cuestión de que está abierto a que pueda entrar o salir quien quiera”, mientras que en Baja California aplican un esquema de rotación semestral de los asistentes.
El programa semanal en el Cereso de Mexicali destina los días lunes al taller de narración escénica mediante la modalidad de cuentacuentos, en tanto que los martes abarca ejercicios de redacción, escritura creativa y fomento a la lectura.
La fundación prevé cerrar el año con la atención de 180 personas privadas de la libertad en ambos penales.
Sobre la capacidad de cupo en los talleres, Romero Godoy expuso que “desgraciadamente, por los espacios, pues, es reducido el número, no pueden meter más personas” y añadió que “es una realidad que hay sobrepoblación en los penales”, factor por el cual las autoridades requieren la renovación periódica de los participantes.
Ante los cuestionamientos de sectores externos por llevar talleres a personas bajo condena, el entrevistado fijó la postura institucional.
Al respecto, Romero Godoy manifestó que “la Fundación no entra juzgando a las personas” y sostuvo que “a nosotros no nos corresponde juzgarlos por el delito que cometieron, eso ya lo hizo la autoridad judicial; nosotros lo que tenemos que hacer es llevar actividades que contribuyan a los programas de reinserción social”.
El trabajo incide en los familiares de los internos mediante la difusión de los textos elaborados en los talleres, los cuales se publican en la página de Facebook de la fundación.





